La petrolera francesa firmó su adhesión y se convirtió en la primera operadora en incorporarse formalmente al Instituto Vaca Muerta, un centro de capacitación con sede en Neuquén que busca estandarizar formación práctica y seguridad operativa ante el crecimiento del upstream y los proyectos de exportación.
TotalEnergies formalizó su incorporación como socia del Instituto Vaca Muerta (IVM), una iniciativa impulsada por YPF para reforzar la formación técnica y profesional requerida por el desarrollo no convencional en la Cuenca Neuquina. La adhesión se concretó mediante la firma de un convenio que, según se informó, convierte a la compañía francesa en la primera operadora en sumarse formalmente al instituto.
El acuerdo fue suscripto por Sergio Mengoni (Director General y Country Chair de TotalEnergies en Argentina) y Lisandro Deleonardis (presidente del IVM y vicepresidente de Asuntos Públicos de YPF). En el anuncio, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, remarcó que el crecimiento de Vaca Muerta no depende solo de inversión y tecnología, sino de contar con personal entrenado con experiencia práctica y estándares exigentes de seguridad.
El Instituto Vaca Muerta fue concebido como una herramienta para complementar la oferta educativa existente y cerrar brechas específicas de una industria que avanza hacia mayores volúmenes, mayor complejidad operativa y exigencias crecientes en materia de seguridad, eficiencia y sostenibilidad. Desde la Fundación YPF se indicó que el instituto surge de un trabajo prospectivo sobre demandas ocupacionales y tecnológicas del upstream para la próxima década.
La sede del IVM funciona en Neuquén capital, dentro del Polo Científico Tecnológico, en un edificio de 2.800 m² acondicionado para formación técnica vinculada a la industria energética. La propuesta está orientada a trayectos de capacitación intensivos, con fuerte componente práctico y entrenamiento en entornos controlados que buscan replicar condiciones reales de operación.
Según lo informado, la currícula apunta a perfiles críticos del upstream, incluyendo formación para operadores de perforación, fractura hidráulica, producción, mantenimiento mecánico y eléctrico, instrumentación y operación de plantas asociadas al tratamiento de agua, crudo y gas. Los programas combinan teoría con prácticas en laboratorios, simuladores y dispositivos de entrenamiento, con el objetivo de reducir la distancia entre aula y campo.
Un componente diferencial del proyecto es el “pozo escuela” en el Río Neuquén, pensado para que futuros operadores realicen prácticas y maniobras críticas en un ambiente real pero supervisado. En paralelo, la organización del instituto está alineada a una proyección de crecimiento del empleo: las estimaciones difundidas en el anuncio plantean que el desarrollo de Vaca Muerta entre 2026 y 2030 podría demandar hasta 50.000 nuevos puestos de trabajo, lo que vuelve estratégica la capacitación para evitar cuellos de botella de mano de obra calificada.
Para la Patagonia, la incorporación de TotalEnergies suma peso a la idea de “formación sectorial” como condición de competitividad: el salto productivo del shale y los proyectos asociados (midstream, transporte, almacenamiento e iniciativas exportadoras) requieren técnicos entrenados con estándares homogéneos, algo que impacta no solo en Neuquén sino también en las cadenas de contratación y servicios que se derraman sobre provincias vecinas, incluida Río Negro, donde la agenda energética viene ganando centralidad por su proyección logística e industrial.





