El último relevamiento de ManpowerGroup ubicó la dificultad para cubrir vacantes en 68% a nivel país, pero en Energía y Servicios Públicos sube a 78%. Con obras como el oleoducto VMOS hacia Punta Colorada, el despliegue de GNL con FLNG también en la costa rionegrina, la agenda minera y los proyectos eólicos, la disponibilidad de técnicos, ingenieros y perfiles digitales ya condiciona plazos y costos.
El faltante de personal calificado dejó de ser una percepción y se consolidó como un dato duro del mercado laboral. De acuerdo con la encuesta “Escasez de Talento 2025” de ManpowerGroup, el 68% de las organizaciones en Argentina declara tener problemas para cubrir puestos por falta de perfiles con competencias adecuadas.
El informe también muestra dónde el fenómeno se vuelve más crítico: en Energía y Servicios Públicos, la dificultad trepa al 78%, ubicando al sector entre los más tensionados. En términos operativos, este cuello de botella se traduce en mayor competencia por recursos humanos, presión salarial, plazos más ajustados para incorporar equipos y, en ciertos casos, necesidad de atraer perfiles desde otras provincias o del exterior para sostener cronogramas de obra y continuidad operacional.
Dentro de las competencias más difíciles de conseguir aparecen, de manera reiterada, Ingeniería, Tecnologías de la Información (TI) y funciones vinculadas a Operaciones/Logística y Datos. En el ecosistema energético esto es especialmente sensible porque conviven construcción, operación continua, seguridad industrial y exigencias ambientales: hacen falta perfiles para diseñar, construir, mantener, controlar, digitalizar y operar infraestructura crítica. En este contexto, TI refiere a “Tecnologías de la Información”: software, redes, ciberseguridad, sistemas, automatización industrial y analítica de datos aplicada a operaciones.
Ese diagnóstico impacta de lleno en Río Negro por la magnitud y simultaneidad de proyectos en agenda. En oil & gas, el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) se consolidó como pieza central del corredor exportador: el desarrollo contempla un oleoducto de 437 kilómetros hasta Punta Colorada, con terminal marítima y almacenamiento asociados, y una ventana de puesta en servicio prevista para mediados de este 2026. Por escala, logística y estándares, la obra tracciona demanda de mano de obra en montaje, soldadura, mantenimiento, seguridad, transporte y especialidades técnicas.
En paralelo, el capítulo GNL suma presión adicional sobre perfiles calificados en la costa. El esquema de licuefacción con unidades flotantes (FLNG) proyecta una puesta en marcha escalonada entre 2027 y 2028, con infraestructura asociada que combina servicios portuarios, obras civiles, logística, mantenimiento especializado y operación técnica. A la vez, la discusión sobre el gasoducto dedicado desde Vaca Muerta hacia el Golfo San Matías confirma que la demanda de ingeniería y logística no será coyuntural, sino sostenida.
La agenda productiva rionegrina amplía el mapa de necesidades más allá del upstream. En minería metalífera, el desarrollo de Calcatreu implica un volumen relevante de empleo entre construcción y operación, y vuelve determinante acelerar formación local para capturar el mayor porcentaje posible de puestos calificados dentro de la provincia. En uranio, el distrito Amarillo Grande —con Ivana como uno de los nombres más mencionados en la conversación pública— y los avances de exploración temprana en el norte provincial suman demanda futura de perfiles geológicos, ambientales, técnicos y de control. En renovables, el Parque Eólico Cerro Policía (300 MW proyectados) y otros desarrollos elevan la necesidad de especialidades eléctricas y electromecánicas, además de perfiles para obras, transporte, operación/mantenimiento y seguridad. Y en el extremo rionegrino de la Cuenca Neuquina, la iniciativa no convencional en Cinco Saltos Sur refuerza que el “frente de demanda” de técnicos y especialistas también crece hacia el Alto Valle.
Con este escenario, la respuesta para que la oportunidad productiva no se traduzca en contratación externa estructural se juega en la formación técnica y profesional. En 2025, Río Negro desplegó un paquete amplio de herramientas: desde la continuidad y expansión de la Diplomatura en Sustentabilidad Minera impulsada junto a la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), hasta propuestas en energía nuclear (con el Instituto Balseiro), formación en programación y análisis de datos (con universidades y sedes regionales), capacitaciones para instaladores solares, cursos vinculados al etiquetado de eficiencia energética de viviendas y trayectos de gestión ambiental pública, además de programas educativos y de habilidades transversales como el fortalecimiento del inglés para sectores estratégicos. El eje común es claro: sin una base de talento más grande y más especializada, el costo de oportunidad se paga en demoras, sobrecostos y menor derrame local.
En ese punto, el Instituto Vaca Muerta (IVM) aparece como una pieza relevante por su enfoque: busca estandarizar y acelerar formación práctica y seguridad operativa para perfiles críticos del upstream, con entrenamientos que reducen la distancia entre aula y campo. Su diferencial es la lógica “hands on” y el objetivo explícito de atacar el cuello de botella de técnicos y oficios especializados que impone el crecimiento de Vaca Muerta. Para Río Negro, la lectura es directa: aunque el instituto tenga su base en Neuquén, el efecto derrame impacta en toda la cadena regional (servicios, logística, obras y operación), y puede ser parte de la solución para que más rionegrinos accedan a puestos calificados en los proyectos que ya están en marcha.
El mapa de perfiles críticos para 2026 en Río Negro —por obras y operaciones en curso— se alinea con lo que marca ManpowerGroup: ingenierías (civil, mecánica, eléctrica, petróleo, química), técnicos (instrumentación, electricidad, automatización, mantenimiento), operaciones y logística (transporte, almacenes, operaciones portuarias), HSE/ambiente (seguridad industrial, gestión ambiental, monitoreo) y TI/datos (analítica, sistemas industriales, ciberseguridad, digitalización de operaciones).
La conclusión es directa: mientras la infraestructura y los proyectos avanzan, el capital humano se convirtió en la variable que puede acelerar o frenar. El dato de ManpowerGroup no solo cuantifica el problema: obliga a ordenar prioridades. Para Río Negro, la discusión estratégica ya no es si habrá proyectos, sino cuánta calificación, cuánta ingeniería, cuánta operación y cuántos servicios asociados quedan en la provincia si no se acelera la curva de formación en este 2026 que recién comienza.





