Cancillería informó que este 17 de enero se suscribió el Acuerdo de Asociación MERCOSUR-UE en Paraguay. El Ejecutivo sostuvo que la UE eliminará aranceles para el 92% de las exportaciones del bloque y otorgará acceso preferencial adicional para otro 7,5%. El tratado aún requiere ratificación en Europa y en los países del Mercosur.
Argentina firmó el Acuerdo de Asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea en Asunción, Paraguay, según informó oficialmente la Cancillería, en una ceremonia realizada este sábado. El Gobierno presentó la firma como un paso orientado a ampliar el acceso de las exportaciones del bloque al mercado europeo y a mejorar las condiciones de inserción internacional, con impacto potencial en cadenas productivas vinculadas a la energía, la minería y la industria exportadora.

En su comunicación institucional, el Ministerio de Relaciones Exteriores precisó los números centrales que utiliza para describir el alcance comercial del entendimiento: la Unión Europea eliminaría aranceles para el 92% de las exportaciones del MERCOSUR, por un valor aproximado de USD 61.000 millones, y otorgaría acceso preferencial para otro 7,5% equivalente a USD 4.700 millones, lo que alcanzaría a casi la totalidad de las ventas externas del bloque hacia la UE. En línea con esa interpretación, Cancillería señaló que el acuerdo abre oportunidades para fortalecer exportaciones y atraer inversiones bajo reglas más previsibles, aunque su implementación efectiva quedará atada a los pasos institucionales pendientes.
Ese punto es clave para el seguimiento: pese a la firma, el tratado todavía debe atravesar el proceso de ratificación. En Europa, el acuerdo requiere aprobación del Parlamento Europeo y, del lado sudamericano, debe avanzar por los procedimientos internos de los Estados Parte del MERCOSUR. En los últimos días, el tema volvió al centro de la agenda internacional por las tensiones políticas asociadas a la ratificación y las objeciones que plantean sectores europeos, principalmente vinculados a la agricultura y a la agenda ambiental.
En cuanto a la lectura económica, la dimensión estratégica del acuerdo fue destacada también por la Unión Europea: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, difundió una declaración oficial vinculada a la firma del entendimiento, reforzando la idea de una asociación de largo plazo entre ambos bloques. En paralelo, medios internacionales describieron al pacto como un acuerdo de libre comercio/alianza comercial de gran escala por población y volumen económico, con implicancias para el flujo de bienes y el posicionamiento geopolítico de ambas regiones.
El interés editorial de E360 con el tema en cuestión se sostiene en dos capas: primero, porque el propio Gobierno nacional incluye a la energía y a la minería entre los sectores con potencial dinamizador del comercio con Europa; y segundo, porque la agenda de exportaciones y acceso preferencial suele traducirse en exigencias de trazabilidad, estándares ambientales y competitividad para empresas, provincias y cadenas de proveedores. Con mirada patagónica, el tema se conecta con la discusión sobre infraestructura logística y capacidad exportadora que viene ganando peso en la región, aunque el alcance concreto dependerá del texto final, de los plazos de implementación y de cómo se instrumenten los capítulos comerciales una vez ratificados.
En adelante, la noticia a seguir no será solo el “anuncio”, sino el cronograma político de ratificación y los detalles operativos: qué tiempos fijan las instituciones europeas, qué debates se abren en los países del MERCOSUR y qué sectores quedan con beneficios arancelarios más rápidos o con transiciones más largas. Por ahora, lo verificado en fuentes oficiales es la firma del acuerdo, los números de desgravación difundidos por Cancillería y la confirmación de que el tratado todavía debe completar su recorrido institucional antes de entrar en vigencia.





