La producción petrolera nacional alcanzó los 973.700 barriles diarios en septiembre, con un crecimiento interanual del 15,5%. Vaca Muerta aportó casi el 72% del total y volvió a establecer una marca histórica. En paralelo, Río Negro comienza a consolidar su desarrollo no convencional mientras avanza hacia un papel estratégico en la infraestructura exportadora del país.
La Argentina está cada vez más cerca de alcanzar una cifra que hasta hace pocos años parecía difícil de imaginar: producir un millón de barriles de petróleo por día. Durante septiembre de 2026, la extracción nacional alcanzó un promedio de 973.700 barriles diarios, estableciendo un nuevo récord histórico y confirmando el crecimiento de la actividad hidrocarburífera.
De acuerdo con las cifras difundidas por la Secretaría de Energía de la Nación, la producción aumentó un 3,2% respecto de agosto y un 15,5% en comparación con septiembre de 2025. El resultado dejó al país a solamente 26.300 barriles diarios de superar la barrera del millón.
El dato cobra especial relevancia porque refleja una transformación estructural de la industria. La Argentina, que durante décadas dependió fundamentalmente de la producción convencional, encuentra ahora en los desarrollos shale su principal motor de crecimiento.
El avance de la actividad también coincide con una etapa de importantes inversiones destinadas a ampliar la capacidad de transporte y almacenamiento, una necesidad cada vez más urgente frente al incremento de los volúmenes disponibles para exportación.
La pregunta que comienza a instalarse en el sector ya no es solamente cuándo se alcanzará el millón de barriles diarios, sino qué capacidad tendrá la infraestructura para acompañar una producción que continúa creciendo.
Vaca Muerta explica más de siete de cada diez barriles argentinos
Detrás del nuevo récord nacional aparece nuevamente Vaca Muerta, que durante septiembre alcanzó una producción de 698.500 barriles diarios de petróleo, estableciendo también su propio máximo histórico.
La cifra representa el 71,7% de toda la producción petrolera argentina. En otras palabras, más de siete de cada diez barriles extraídos en el país provinieron de los desarrollos de Vaca Muerta.
El resultado permite dimensionar el cambio experimentado por la industria durante la última década. La incorporación de nuevas tecnologías, la eficiencia alcanzada en la perforación de pozos horizontales y la continuidad de las inversiones permitieron incrementar los volúmenes y mejorar la competitividad del petróleo argentino.
Pero el crecimiento también modifica las necesidades del negocio. Una mayor producción exige ampliar la capacidad de evacuación, disponer de sistemas de almacenamiento y garantizar condiciones logísticas que permitan llegar a los mercados internacionales.
Durante la AOG Patagonia 2026, los principales referentes de la industria coincidieron en que el desarrollo de infraestructura será determinante para sostener la expansión proyectada.
En ese escenario, el desafío ya no se limita a incrementar la cantidad de pozos o mejorar su productividad. También será necesario asegurar que cada nuevo barril tenga una vía de salida comercial.
Río Negro: del desarrollo de sus propios recursos a la infraestructura exportadora
El crecimiento de Vaca Muerta también comienza a modificar el escenario productivo de Río Negro, una provincia históricamente vinculada a la explotación convencional que ahora busca ampliar su participación en los desarrollos no convencionales.
Los últimos registros provinciales analizados por Energía 360 muestran una producción superior a los 20.000 barriles diarios de petróleo. En agosto, los desarrollos shale aportaron aproximadamente 5.105 barriles por día, una cifra que permite dimensionar el avance de esta actividad sobre el territorio rionegrino.
Aunque todavía no se dispone de un cierre provincial de septiembre suficientemente verificado para establecer su evolución mensual, los antecedentes muestran una transformación que comienza a ganar escala.
Durante la AOG Patagonia 2026, la secretaria de Hidrocarburos de Río Negro, Mariela Moya, destacó que la provincia cuenta con siete pozos perforados con resultados productivos importantes y cinco concesiones de explotación no convencional.
Los avances en áreas como Confluencia Norte y Confluencia Sur, desarrolladas por Phoenix Global Resources, representan una de las principales apuestas para incrementar la extracción de petróleo dentro del territorio provincial.
Sin embargo, el protagonismo de Río Negro no depende exclusivamente de cuánto petróleo pueda producir.
La provincia también se prepara para ocupar un lugar determinante en la comercialización de los hidrocarburos argentinos, especialmente a partir del desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y de la terminal marítima proyectada en Punta Colorada.
Esta combinación de producción propia, infraestructura de transporte y acceso al Atlántico está configurando un nuevo escenario para la economía rionegrina.
Río Negro comienza a consolidar dos funciones complementarias: producir una parte creciente de los recursos no convencionales y convertirse en una de las principales plataformas de salida del petróleo argentino hacia los mercados internacionales.
El desafío provincial será transformar ese movimiento industrial en inversiones duraderas, empleo, proveedores locales y nuevas actividades productivas asociadas a la cadena de valor energética.
El gas también creció, aunque septiembre mostró una caída mensual
Mientras el petróleo continúa estableciendo nuevas marcas, la producción argentina de gas natural mostró un comportamiento diferente durante septiembre.
El volumen nacional alcanzó los 143,1 millones de metros cúbicos diarios, con un crecimiento interanual del 3,2%, pero una reducción del 8,2% respecto de agosto.
La diferencia responde, en parte, al comportamiento estacional de la demanda. Con la finalización del período de mayor consumo invernal, disminuyen los requerimientos de abastecimiento y se modifica el ritmo de extracción.
Vaca Muerta también tuvo un papel central en este segmento, con una producción de 86 millones de metros cúbicos diarios, equivalentes a aproximadamente el 60% del total argentino.
La comparación entre ambos hidrocarburos expone uno de los desafíos estructurales del sector energético nacional.
Mientras el petróleo encuentra oportunidades para colocar volúmenes crecientes en el exterior, el gas necesita ampliar su capacidad de transporte y desarrollar nuevos mercados que permitan mantener niveles de producción elevados durante todo el año.
En ese contexto, los proyectos de exportación de gas natural licuado previstos sobre la costa rionegrina adquieren una importancia estratégica. Su desarrollo permitiría incorporar demanda internacional de largo plazo y reducir la dependencia del consumo interno estacional.
El próximo desafío: producir más y poder exportarlo
El récord de septiembre confirma que la Argentina atraviesa una etapa de expansión petrolera impulsada fundamentalmente por Vaca Muerta. Sin embargo, los resultados también anticipan nuevas exigencias para el conjunto de la industria.
La disponibilidad de recursos dejó de ser la principal incógnita. Ahora, una parte fundamental del crecimiento dependerá de la capacidad para sostener inversiones, ampliar la infraestructura y acceder de manera competitiva a los mercados internacionales.
Para Río Negro, este proceso representa una oportunidad que excede ampliamente el transporte de hidrocarburos por su territorio.
La posibilidad de desarrollar recursos propios, incorporar proveedores, generar empleo especializado y construir infraestructura de alcance internacional comienza a darle a la provincia una nueva posición dentro del mapa energético argentino.
El millón de barriles diarios está cada vez más cerca. Pero detrás de ese número aparece un desafío todavía mayor: convertir el crecimiento de Vaca Muerta en una expansión sostenida de la industria argentina y aprovechar esa transformación para generar desarrollo económico en las provincias productoras.





