La compañía firmó un contrato con San Matias Pipeline S.A. para suministrar tres turbinas de gas NovaLT 16 y tres compresores centrífugos que serán instalados cerca de Allen, Río Negro. El equipamiento formará parte del gasoducto dedicado que llevará gas desde Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías para abastecer a los dos buques flotantes de GNL de Southern Energy.
Baker Hughes anunció la firma de un contrato con San Matias Pipeline S.A. para proveer tecnología de compresión destinada a un proyecto de gasoducto en la Argentina vinculado al desarrollo de exportaciones de gas natural licuado (GNL). La información fue difundida por la empresa a través de un comunicado enviado a la redacción, en el que detalló el alcance técnico del acuerdo y su vinculación con la infraestructura que se está estructurando para evacuar gas desde Vaca Muerta hacia la costa rionegrina.
Según precisó Baker Hughes, el contrato comprende la provisión de tres turbinas de gas NovaLT 16, cada una equipada con un compresor centrífugo, además de servicios de puesta en marcha, provisión de repuestos, herramientas especiales y capacidades de monitoreo y diagnóstico remoto. Todo ese equipamiento será instalado en una estación de compresión de gas cercana a Allen, en Río Negro.
La función de esa estación será respaldar el transporte de gas natural desde la formación Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías a través de un gasoducto dedicado. De acuerdo con el comunicado, ese sistema tendrá como destino abastecer de gas a los dos buques flotantes de GNL de Southern Energy, que forman parte de la primera etapa del esquema exportador proyectado para la costa atlántica rionegrina.
El anuncio aporta un dato concreto dentro de un proyecto que, hasta ahora, venía concentrando la atención sobre su dimensión estratégica y comercial. La incorporación de equipos de compresión muestra un avance específico sobre uno de los componentes técnicos imprescindibles para que el sistema pueda operar. En cualquier gasoducto de estas características, las estaciones de compresión son esenciales para mantener la presión del fluido y garantizar su desplazamiento a lo largo del ducto en condiciones operativas adecuadas.
En este caso, la ubicación elegida —la zona de Allen— refuerza su papel dentro del corredor que deberá conectar la producción neuquina con la costa de Río Negro. La compresión no es un elemento accesorio dentro de la infraestructura midstream: es una pieza central para sostener caudal, eficiencia y continuidad en el transporte del gas, especialmente en proyectos diseñados para alimentar procesos posteriores de licuefacción y exportación.
Baker Hughes subrayó además que este proyecto marcará la primera utilización en América del Sur de su tecnología de turbinas de gas NovaLT. La empresa explicó que la plataforma NovaLT 16 fue seleccionada por su rendimiento, su eficiencia, sus ventajas en plazos de entrega y su adecuación para aplicaciones de compresión de gas en el segmento midstream, particularmente en desarrollos vinculados a cadenas de valor de GNL.
En el comunicado, María Claudia Borras, directora de Crecimiento y Experiencia y vicepresidenta ejecutiva interina de Tecnología Industrial y Energética de Baker Hughes, sostuvo que la adjudicación refuerza el compromiso de la compañía con el desarrollo de infraestructura crítica de gas y con su expansión en mercados estratégicos de América Latina. También remarcó que el gas natural cumple un papel relevante en la seguridad energética y en la conexión con los mercados globales de GNL, especialmente en regiones con potencial de recursos como la Argentina.
Más allá del tono corporativo del anuncio, el contrato deja una señal concreta para la agenda energética de Río Negro. Confirma que el proyecto gasífero asociado al GNL empieza a traducirse en definiciones técnicas, proveedores y equipamiento específico. En otras palabras, el desarrollo de la salida exportadora por el Golfo San Matías continúa bajando de escala: de los anuncios generales sobre el potencial del gas argentino a las decisiones de ingeniería necesarias para que ese potencial pueda transformarse en infraestructura operativa.
También muestra que el esquema de Southern Energy requiere una cadena de obras y servicios mucho más amplia que la sola disponibilidad del recurso. Para que el gas de Vaca Muerta llegue a los buques flotantes, se necesitan ductos, estaciones de compresión, sistemas de monitoreo y una arquitectura técnica capaz de sostener volúmenes, presión y continuidad. El acuerdo con Baker Hughes se inscribe justamente en ese punto: el de las piezas que hacen posible el transporte.
Para la provincia, el dato tiene un valor adicional. La mención específica a Allen vuelve a colocar a Río Negro dentro del entramado concreto del proyecto, no solo como destino costero del gas sino también como territorio donde se localizará parte de la infraestructura crítica del sistema. Eso refuerza el papel de la provincia en la nueva etapa exportadora y confirma que el corredor hacia el Golfo San Matías empieza a tomar forma también tierra adentro.
Así, el contrato entre Baker Hughes y San Matias Pipeline S.A. no solo suma un proveedor internacional al proyecto. También aporta una definición precisa sobre el tipo de equipamiento que se usará, dónde será instalado y para qué función dentro del sistema. En una iniciativa donde la escala exportadora depende de que cada eslabón técnico esté resuelto, ese dato tiene peso propio.





