La firma canadiense inició una campaña de perforación diamantina en Ivana East, un objetivo ubicado a 10 kilómetros al noreste del depósito Ivana, dentro del proyecto Amarillo Grande, en Río Negro. La empresa apuesta a comprobar si ese sector comparte las condiciones geológicas que hicieron de Ivana uno de los desarrollos de uranio y vanadio más observados del país.
La exploración de uranio en Río Negro sumó un nuevo movimiento. Blue Sky Uranium informó el inicio de una campaña de perforación diamantina en Ivana East, un objetivo ubicado dentro del proyecto Amarillo Grande, a unos 10 kilómetros al noreste del depósito Ivana, en la provincia. El programa, de hasta 1.200 metros, será ejecutado por Ivana Minerales S.A., la compañía operadora de la asociación entre Blue Sky y una subsidiaria de Corporación América Group.
El dato no es menor para la agenda minera rionegrina. Ivana no es un nombre nuevo dentro del mapa de exploración provincial: es el activo más avanzado de Blue Sky dentro de Amarillo Grande y el punto de apoyo desde el que la compañía busca demostrar que no está frente a un hallazgo aislado, sino ante un distrito con capacidad de crecer. En ese marco, Ivana East aparece como una pieza clave: si la campaña confirma continuidad geológica y mineralización favorable, el proyecto podría empezar a ganar escala alrededor del depósito principal.
Según explicó la empresa, la base técnica de esta nueva etapa está en la interpretación de que la Formación Chichinales, identificada como la unidad hospedante de la mineralización en Ivana, se extiende hacia Ivana East. Blue Sky sostuvo que, aunque entre ambas áreas hay sectores donde aflora el basamento y parte de la secuencia sedimentaria habría sido erosionada, en Ivana East se preservan condiciones consideradas favorables para alojar uranio a poca profundidad.
La compañía detalló que el programa contempla una primera serie de pozos exploratorios con una profundidad promedio de 50 metros, orientados a testear mineralización somera a lo largo de la discontinuidad entre la Formación Chichinales y el basamento. A eso se sumará uno y posiblemente dos pozos de hasta 100 metros, pensados para seguir la continuidad de las unidades hacia el este, ajustar el modelo geológico, detectar patrones de alteración y delimitar mejor las fronteras redox antes de avanzar con nuevas perforaciones.
Desde el punto de vista técnico, la elección de perforación diamantina también tiene un objetivo claro: obtener testigo continuo. Ese material permite una lectura más fina de la geología, la estructura y las alteraciones, y en una etapa exploratoria como esta puede resultar decisivo para validar o descartar hipótesis. En otras palabras, Blue Sky no está anunciando un descubrimiento, sino el paso previo y necesario para saber si Ivana East puede transformarse en una nueva zona mineralizada de peso dentro del mismo distrito.
En el comunicado, el presidente y CEO de la compañía, Nikolaos Cacos, definió el inicio de esta perforación como “un paso clave” en la exploración del potencial más amplio de Amarillo Grande. También remarcó que, con el respaldo del socio de la joint venture, la empresa está avanzando sobre una cartera de objetivos que comparten rasgos geológicos relevantes con Ivana y que ofrecen potencial de descubrimiento cerca de un activo ya avanzado.
El anuncio suma además otro dato relevante: Blue Sky viene de completar una campaña de perforación diamantina en Ivana Gateway, otro objetivo del mismo distrito, donde perforó 1.188,5 metros y finalizó el último pozo a fines de febrero. El contratista ya fue trasladado a Ivana East, en una secuencia que muestra continuidad operativa dentro del proyecto. La empresa espera los resultados finales de laboratorio de Ivana Gateway hacia fines de abril de 2026, por lo que las próximas semanas podrían aportar información adicional para medir la consistencia geológica del distrito.
También hay una lectura empresarial detrás del movimiento. Blue Sky recordó que Ivana Minerales S.A. es la sociedad operadora de la asociación con Abatare Spain, S.L.U., vinculada a Corporación América Group, para avanzar sobre el depósito Ivana en Río Negro. El acuerdo prevé que el socio financie desembolsos acumulados por US$ 35 millones para acceder a una participación indirecta de 49,9% en el depósito, con derecho posterior a llegar hasta 80% mediante la finalización de un estudio de factibilidad y el financiamiento de costos de desarrollo y construcción por hasta US$ 160 millones. Además, la sociedad tiene una opción para adquirir total o parcialmente ciertos objetivos de exploración adicionales, entre ellos Ivana East.
Ese esquema ayuda a entender por qué el avance en Ivana East importa más allá de lo puramente geológico. No se trata solo de sumar metros perforados. Se trata de seguir construyendo volumen y valor alrededor de un proyecto que la compañía presenta como parte de un distrito con potencial para abastecer al mercado argentino de uranio y, eventualmente, proyectarse también hacia mercados internacionales. Blue Sky define a Amarillo Grande como su proyecto insignia y sostiene que podría convertirse tanto en un proveedor doméstico relevante como en una nueva fuente de oferta hacia afuera.
Para Río Negro, la noticia tiene un peso específico propio. Confirma que uno de los proyectos mineros más observados de la provincia sigue activo, con inversión, trabajo de campo y expansión exploratoria. Y también refuerza una discusión de fondo: hasta dónde puede escalar Amarillo Grande si los blancos satélite empiezan a confirmar continuidad geológica alrededor de Ivana. Por ahora no hay leyes nuevas ni recursos actualizados para anunciar. Lo que sí hay es una señal concreta de que Blue Sky decidió acelerar en el terreno para intentar demostrar que el potencial del proyecto no termina en su depósito principal.
En esa clave, Ivana East pasa a ocupar un lugar central. Porque si la campaña logra validar la hipótesis de continuidad, Blue Sky no solo habrá sumado otro objetivo sólido dentro de Amarillo Grande. También habrá fortalecido la idea de que Río Negro puede seguir ganando volumen en una agenda minera donde el uranio vuelve a despertar interés estratégico.





