El CEO de Pan American Energy confirmó que el primer buque de licuefacción llegará al Golfo San Matías en junio de 2027 y proyectó el inicio de las operaciones hacia octubre. Durante la AOG Patagonia 2026 también anunció inversiones por US$1.200 millones para revitalizar Cerro Dragón, reveló que la compañía ya produce shale gas en el Golfo San Jorge y aseguró que Argentina podría ubicarse entre los diez mayores productores mundiales de gas.

La Argentina comienza a prepararse para un escenario energético que hasta hace pocos años parecía difícil de imaginar: producir suficiente gas natural no solamente para abastecer su mercado interno y exportar, sino también para desarrollar nuevas industrias capaces de aprovechar ese recurso. Y en esa transformación, la Patagonia tendrá un papel determinante.
Así lo planteó Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy (PAE), durante su participación en el Encuentro con los CEOs de la AOG Patagonia 2026, organizado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), donde compartió definiciones sobre el futuro del gas argentino, los avances del proyecto exportador en Río Negro y la estrategia de la compañía para revitalizar sus operaciones históricas en Chubut.
En una exposición que combinó datos de inversión, perspectivas internacionales y algunas reflexiones con humor, el empresario dejó tres mensajes centrales: la exportación de GNL está cada vez más cerca, el país necesita prepararse para administrar una creciente disponibilidad de gas y los yacimientos convencionales todavía tienen oportunidades de desarrollo mediante la incorporación de tecnología.
Río Negro: el primer GNL argentino tiene fecha en el horizonte
Uno de los momentos más relevantes de la presentación estuvo dedicado al proyecto que Southern Energy (SESA) desarrolla sobre la costa rionegrina y que permitirá iniciar las exportaciones argentinas de gas natural licuado mediante unidades flotantes de procesamiento.
Bulgheroni confirmó que el Hilli Episeyo, propiedad de Golar LNG, tiene previsto arribar al Golfo San Matías en junio de 2027, mientras que el inicio de producción se proyecta para fines de septiembre u octubre de ese mismo año.
La definición permite precisar el horizonte operativo de una iniciativa que ya moviliza inversiones, infraestructura y trabajos logísticos en Río Negro.
El ejecutivo también recordó cómo nació la idea de conformar una alianza empresarial para exportar gas argentino. Con una cuota de humor, reconoció que inicialmente había sido un proceso «medio irresponsable», aunque aquella convicción terminó convirtiéndose en uno de los proyectos energéticos más importantes del país.
Según explicó, desde hacía varios años PAE sostenía que Argentina necesitaba desarrollar un proyecto nacional de GNL con participación de diferentes productores y con YPF ocupando un papel central.
En ese sentido, destacó especialmente el liderazgo de Horacio Marín para integrar a las compañías y construir una iniciativa de escala internacional.
Actualmente, Southern Energy está conformada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, una estructura que combina capacidad de producción, respaldo financiero y experiencia tecnológica.
La decisión de utilizar unidades flotantes de licuefacción, conocidas como FLNG, tampoco fue casual.
Bulgheroni explicó que esta alternativa permitió reducir los tiempos de ejecución y mitigar riesgos comerciales y financieros, especialmente cuando comenzaron las negociaciones en 2022, en un contexto macroeconómico argentino considerablemente más complejo.
A diferencia de una planta terrestre, una unidad flotante ya disponible puede acelerar el ingreso al mercado internacional. Esa ventaja resulta especialmente relevante cuando los precios del gas están condicionados por conflictos geopolíticos, interrupciones de suministro y cambios en la demanda mundial.
El segundo buque, FLNG Esperanza, continúa su proceso de construcción y conversión en China, con una incorporación prevista para 2028, aunque el ejecutivo contempló un horizonte operativo que podría extenderse hacia 2029.
De esta manera, el proyecto de GNL en la costa rionegrina avanza hacia una etapa en la que las obras de infraestructura comenzarán a transformarse en capacidad efectiva de exportación.
De administrar la escasez a gestionar la abundancia
Más allá de los plazos del GNL, Bulgheroni propuso una reflexión sobre el cambio estructural que experimentará el sistema energético argentino durante la próxima década.
El CEO de PAE expresó su convencimiento de que el país estará entre los diez mayores productores mundiales de gas natural en los próximos diez años, un escenario que obligará a modificar las prioridades de la política energética y de las decisiones empresariales.
El desafío, sostuvo, dejará de ser la gestión de la escasez para convertirse en la gestión de la abundancia.
El planteo tiene implicancias que van mucho más allá de aumentar la producción de Vaca Muerta.
Para Bulgheroni, disponer de grandes volúmenes de gas competitivo representa una oportunidad para ampliar la cadena de valor y desarrollar actividades industriales que demandan energía de manera intensiva.
Entre ellas mencionó la producción de fertilizantes, especialmente urea, donde el gas natural constituye aproximadamente el 70% del costo de producción.
También destacó las oportunidades de expansión de proyectos industriales vinculados con Pampa Energía y Profertil, cuya actividad permite transformar gas en productos con mayor valor agregado y demanda internacional.
La discusión de fondo es cómo aprovechar el recurso disponible para que el crecimiento de la producción no dependa exclusivamente de la exportación de hidrocarburos.
Inteligencia artificial y centros de datos: otra oportunidad para la Patagonia
Otro de los ejes de la presentación estuvo relacionado con la expansión de los centros de procesamiento de datos y la inteligencia artificial.
Bulgheroni señaló que estas instalaciones demandan una provisión de energía constante, competitiva y confiable durante las 24 horas del día, los 365 días del año.
Para dimensionar su impacto, explicó que un centro de datos con una demanda eléctrica de 500 megavatios puede requerir entre 2,5 y 3 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, dependiendo de la tecnología utilizada para generar electricidad.
En ese contexto, identificó a la Patagonia como una región con condiciones particularmente favorables para recibir este tipo de inversiones.
La disponibilidad de gas natural, las bajas temperaturas ambientales, las extensiones de tierra y la existencia de recursos humanos especializados representan ventajas que podrían aprovecharse para atraer nuevos proyectos tecnológicos.
Sin embargo, transformar ese potencial en inversiones concretas requerirá infraestructura eléctrica y de telecomunicaciones, conectividad de alta capacidad y condiciones comerciales competitivas.
La oportunidad, en definitiva, consiste en utilizar el desarrollo energético como plataforma para incorporar nuevas actividades productivas a la economía regional.
Cerro Dragón: una inversión de US$1.200 millones para prolongar su vida productiva
La segunda gran definición de Bulgheroni estuvo vinculada con el futuro de Cerro Dragón, uno de los principales yacimientos convencionales de Argentina y un activo histórico de Pan American Energy en la Cuenca del Golfo San Jorge.
«Chubut es nuestra casa», expresó el ejecutivo al ratificar el compromiso de la compañía con la región donde consolidó buena parte de su trayectoria.
El desafío no es menor.
Cerro Dragón comprende aproximadamente 3.500 kilómetros cuadrados y reúne más de 6.000 activos que requieren supervisión, mantenimiento e intervenciones para sostener su producción.
Como ocurre con los yacimientos maduros, la declinación natural obliga a incorporar nuevas soluciones para recuperar hidrocarburos y mejorar la eficiencia operativa.
Una de las principales apuestas de PAE es un programa de recuperación terciaria mediante inyección de polímeros, con una inversión proyectada de US$1.200 millones.
El desarrollo contempla la incorporación de 22 plantas y trabajos sobre más de 700 pozos, incluyendo nuevas perforaciones e intervenciones en instalaciones existentes.
La tecnología consiste en modificar las propiedades del agua utilizada para desplazar el petróleo dentro del reservorio, mejorando la eficiencia del barrido y permitiendo recuperar recursos que los métodos convencionales no logran extraer.
Según explicó Bulgheroni, el objetivo es incorporar aproximadamente 50 millones de barriles adicionales de petróleo y 30.000 millones de pies cúbicos de gas.
Se trata de un programa de gran escala que busca prolongar la actividad productiva y sostener las inversiones en una cuenca que continúa siendo fundamental para la economía de Chubut.
Drones e inteligencia artificial para monitorear miles de pozos
La transformación de Cerro Dragón también está modificando las tareas cotidianas dentro del yacimiento.
Bulgheroni explicó que supervisar miles de instalaciones mediante recorridas tradicionales en vehículos implica costos operativos cada vez más difíciles de sostener.
Para enfrentar ese desafío, PAE incorporó una flota de casi 20 drones capaces de realizar alrededor de 500 vuelos diarios sobre distintas instalaciones petroleras.
Los equipos capturan imágenes de alta resolución y fotografías térmicas que posteriormente son procesadas mediante algoritmos e inteligencia artificial.
Este sistema permite identificar posibles pérdidas, anomalías térmicas y problemas operativos, para orientar con mayor precisión las intervenciones de mantenimiento.
Pero uno de los aspectos más interesantes de la experiencia está relacionado con la transformación del trabajo.
Parte de los empleados que históricamente realizaban recorridas de campo fueron capacitados y certificados como pilotos de drones. Actualmente participan en las tareas de supervisión desde un centro de operaciones remoto ubicado en Comodoro Rivadavia.
La incorporación tecnológica, en este caso, no solamente modifica la forma de operar el yacimiento, sino también las competencias laborales que demanda la industria.
La sorpresa del Golfo San Jorge: PAE ya produce shale gas
La revelación más significativa para el futuro productivo de Chubut llegó cuando Bulgheroni abordó los resultados exploratorios de la formación D-129, considerada uno de los principales objetivos no convencionales de la Cuenca del Golfo San Jorge.
El ejecutivo confirmó que Pan American Energy lleva entre 18 y 20 meses produciendo gas no convencional de manera ininterrumpida a partir de los ensayos realizados en esa formación.
El proceso comenzó con un pozo exploratorio vertical que permitió evaluar las características geológicas de la roca, su presión, temperatura, contenido orgánico y potencial productivo.
Posteriormente, la compañía perforó un pozo horizontal con una rama lateral de aproximadamente 1.500 metros y realizó 20 etapas de fractura hidráulica.
Los resultados permitieron comprobar la posibilidad técnica de producir shale gas en una cuenca históricamente asociada con los recursos convencionales.
Bulgheroni comparó la etapa actual del desarrollo con los primeros años de exploración no convencional en Neuquén.
«Estamos en la Vaca Muerta del 2007, 2008, 2009», señaló, para ilustrar que todavía existe un importante proceso de aprendizaje geológico y tecnológico por delante.
La comparación no implica que la formación D-129 tenga las mismas características o el mismo potencial económico que Vaca Muerta, sino que se encuentra en una etapa exploratoria temprana, donde cada perforación permite mejorar el conocimiento del reservorio.
PAE también avanza con un tercer pozo, para el cual diseñó una rama horizontal de aproximadamente 2.500 metros y un esquema de fracturación adaptado específicamente a las condiciones de la roca del Golfo San Jorge.
Aunque todavía resta demostrar la productividad comercial y la capacidad de desarrollar estos recursos a escala, Bulgheroni manifestó su convencimiento de que la cuenca podrá incorporar producción no convencional en los próximos años.
De confirmarse esa perspectiva, Chubut podría abrir una nueva etapa en su historia hidrocarburífera, complementando la producción convencional con una actividad que hasta ahora tuvo su principal desarrollo argentino en Vaca Muerta.
Una Patagonia que comienza a pensar su futuro energético a otra escala
Las definiciones del CEO de Pan American Energy durante la AOG Patagonia 2026 permiten observar dos procesos que avanzan en paralelo.
Por un lado, el gas de Vaca Muerta comienza a encontrar una salida hacia los mercados internacionales mediante la infraestructura que se desarrolla sobre la costa rionegrina.
Por otro, la Cuenca del Golfo San Jorge busca reinventarse mediante nuevas tecnologías de recuperación, automatización y exploración no convencional.
Ambos procesos representan oportunidades diferentes, pero comparten un desafío: convertir el potencial geológico en inversiones sostenibles, empleo especializado y actividad económica de largo plazo.
Para Río Negro, la llegada del primer buque de GNL en 2027 marcaría el comienzo de una nueva actividad exportadora. Para Chubut, los avances sobre la formación D-129 podrían representar el inicio de una transformación productiva que todavía necesita nuevas perforaciones y resultados comerciales.
En definitiva, el mensaje que dejó Bulgheroni va más allá de los anuncios de una compañía. La industria energética argentina comienza a enfrentar una discusión distinta: no solamente cuánto petróleo y gas puede producir el país, sino cuánto desarrollo económico e industrial será capaz de construir a partir de esos recursos.





