El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, reveló durante la AOG Patagonia 2026 la magnitud del desarrollo energético proyectado sobre la costa rionegrina. Una planta de procesamiento de 170 hectáreas, nueva infraestructura para transportar gas y líquidos, la posible ampliación del VMOS hasta un millón de barriles diarios y un esquema de inversiones que podría alcanzar los US$ 76.000 millones anticipan un cambio de escala. Río Negro no solo será una puerta de salida para los hidrocarburos de Vaca Muerta: también podría convertirse en un centro estratégico de procesamiento industrial y exportación.
La transformación energética de Río Negro comienza a adquirir una dimensión que supera ampliamente la construcción de oleoductos, gasoductos y terminales portuarias. Lo que hasta hace algunos años aparecía como la posibilidad de aprovechar la ubicación geográfica de la provincia para exportar hidrocarburos hoy empieza a tomar forma como un desarrollo industrial de escala internacional.
Durante el Encuentro con los CEOs de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, organizado por el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, expuso una serie de proyecciones que permiten comprender el verdadero alcance de los proyectos que tendrán a la costa rionegrina como protagonista.
En su conversación con Ernesto López Anadón, presidente del IAPG, Marín describió un escenario en el que la expansión de Vaca Muerta demandará mucha más infraestructura de transporte, instalaciones industriales de gran escala y nuevas alternativas para colocar la producción argentina en los principales mercados internacionales.
La novedad no está únicamente en el volumen de inversiones. El cambio más significativo es que Río Negro podría incorporar procesos industriales fundamentales dentro de la cadena de valor del gas natural y sus líquidos asociados, en lugar de limitarse a transportar recursos provenientes de Neuquén.
Una planta de 170 hectáreas que cambia la dimensión del proyecto
Uno de los anuncios más relevantes de Marín fue la construcción de una planta de acondicionamiento y separación de gas húmedo (wet gas) en territorio rionegrino, con una superficie proyectada de aproximadamente 170 hectáreas.
Se trata de una instalación industrial de gran escala, destinada a procesar los fluidos provenientes de Vaca Muerta y obtener distintos productos con posibilidades de comercialización internacional.
El esquema presentado por YPF contempla transportar el gas y los líquidos asociados desde la Cuenca Neuquina hacia Río Negro, donde se realizarían etapas centrales de su acondicionamiento y separación.
A diferencia de otros sistemas que procesan parte de esos componentes cerca de los yacimientos, el proyecto plantea trasladar una porción significativa de esa actividad industrial hacia la costa.
Marín explicó que la planta permitirá concentrar operaciones de separación y recuperación de componentes que posteriormente podrán comercializarse en diferentes mercados.
Entre esos productos aparecen el etano, utilizado principalmente como materia prima petroquímica, y el gas licuado de petróleo (GLP), integrado fundamentalmente por propano y butano.
El diseño también contempla un poliducto para el transporte de líquidos, dentro de un esquema que permitiría exportar alrededor de 100.000 barriles diarios de estos productos.
La importancia de esta infraestructura radica en que Río Negro podría dejar de funcionar exclusivamente como punto de embarque para incorporar actividades de procesamiento, almacenamiento, acondicionamiento y logística industrial, ampliando su participación en la cadena energética.
La escala de las instalaciones proyectadas abre, además, una nueva perspectiva para empresas de servicios, contratistas especializados, operadores logísticos y proveedores industriales que deberán acompañar el desarrollo.
VMOS: un millón de barriles diarios ya aparece en el horizonte
El petróleo también tendrá un papel decisivo en esta transformación.
Mientras avanza la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que conectará Allen con la terminal exportadora de Punta Colorada, YPF ya analiza la necesidad de incrementar sustancialmente su capacidad.
Durante la exposición, Marín reveló que las operadoras comenzaron a solicitar mayor disponibilidad de transporte ante el crecimiento previsto de la producción no convencional.
El ejecutivo explicó que le pidió a Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y presidente de VMOS, estudiar cómo llevar lo antes posible la capacidad del sistema hasta un millón de barriles diarios.
La solicitud representa un dato particularmente significativo: el consorcio ya evalúa una nueva escala de transporte cuando todavía resta completar la puesta en funcionamiento de la infraestructura original.
El escenario está vinculado con las proyecciones de crecimiento de Vaca Muerta, cuya producción podría superar las estimaciones que sirvieron inicialmente para dimensionar los sistemas de evacuación.
Para Río Negro, el impacto sería considerable. Una mayor capacidad de transporte implicaría incrementar el volumen de petróleo movilizado hacia Punta Colorada y elevar la utilización de las instalaciones de almacenamiento, bombeo y exportación marítima.
De todos modos, la ampliación hasta un millón de barriles constituye una meta bajo estudio y no una capacidad instalada ni una expansión cuya ejecución ya esté confirmada.
De exportar gas a participar en tres grandes mercados internacionales
Otra de las definiciones relevantes de Marín estuvo relacionada con el posicionamiento que podría alcanzar la Argentina en el comercio energético mundial.
El proyecto Argentina LNG no se limita a convertir gas natural en GNL para transportarlo mediante buques metaneros. También contempla aprovechar comercialmente los líquidos asociados al gas, lo que permitiría diversificar los productos exportados.
En su presentación, Marín proyectó posiciones de liderazgo internacional para el etano, el GLP y el GNL.
Según el ejecutivo, el desarrollo podría colocar a YPF entre los principales exportadores mundiales de etano y GLP, mientras Argentina aspira a incorporarse al grupo de grandes países exportadores de gas natural licuado.
Las posiciones mencionadas son objetivos de largo plazo sujetos al desarrollo de la capacidad productiva, la concreción de las inversiones y la evolución del mercado internacional. No representan lugares que Argentina ya ocupe en esos rankings.
Este punto resulta central para dimensionar el alcance industrial del proyecto.
El etano tiene aplicaciones en la producción de etileno, insumo básico para plásticos y numerosos productos petroquímicos. El GLP, por su parte, cuenta con mercados residenciales, comerciales, industriales y petroquímicos.
La posibilidad de recuperar estos componentes, acondicionarlos y exportarlos desde territorio rionegrino ampliaría la cantidad de actividades económicas vinculadas con el desarrollo del gas de Vaca Muerta.
Para la provincia, esto significa que la discusión energética ya no puede limitarse a cuántos buques partirán desde sus terminales, sino también a qué procesos productivos se realizarán antes de cada embarque.
Un esquema de inversiones que podría alcanzar los US$76.000 millones
La magnitud económica del desarrollo también ocupó un lugar destacado durante la exposición de Marín.
El presidente de YPF sostuvo que el conjunto de inversiones considerado para la expansión vinculada al GNL podría alcanzar los US$ 76.000 millones, contemplando el desarrollo de los yacimientos, la construcción de ductos, las instalaciones industriales y los sistemas de licuefacción.
Una parte sustancial de esos recursos estará destinada al upstream, es decir, a las actividades de perforación, completación y producción de los pozos que deberán abastecer el sistema durante las próximas décadas.
El resto corresponde a infraestructura de transporte, procesamiento y licuefacción, incluyendo instalaciones en tierra y embarcaciones especializadas.
Estas cifras representan una proyección del conjunto del desarrollo y no deben interpretarse como una inversión destinada íntegramente a Río Negro.
Sin embargo, la provincia ocupará un lugar estratégico dentro de ese esquema porque concentrará infraestructura necesaria para transformar los recursos producidos en Vaca Muerta en productos exportables.
La concreción de las inversiones dependerá de las decisiones finales de los socios, el financiamiento, los contratos comerciales y el cumplimiento de los cronogramas de ejecución.
Río Negro ante una oportunidad que va más allá de los hidrocarburos
La infraestructura energética que comienza a desplegarse sobre la costa rionegrina puede generar consecuencias económicas que exceden ampliamente a la industria petrolera.
La construcción de terminales marítimas, plantas de procesamiento, ductos y sistemas de almacenamiento demandará empresas especializadas, transporte, equipamiento, mantenimiento, servicios técnicos y trabajadores con distintas calificaciones.
Pero el desafío más importante no estará solamente en la etapa de construcción.
Las instalaciones industriales que permanezcan operativas durante décadas podrían generar una demanda sostenida de bienes y servicios, abriendo oportunidades para desarrollar proveedores y fortalecer capacidades productivas dentro de la provincia.
En ese escenario, la formación de recursos humanos, la infraestructura vial y energética, la disponibilidad de servicios y la capacidad de las empresas regionales para integrarse a los grandes proyectos adquirirán una importancia creciente.
También será necesario acompañar el desarrollo con planificación territorial, controles ambientales y políticas que permitan distribuir sus beneficios entre las comunidades vinculadas con las obras.
La oportunidad es considerable, aunque su aprovechamiento no estará garantizado únicamente por la llegada de inversiones.
El verdadero desafío: que Río Negro no sea solamente el lugar por donde sale la riqueza
Durante décadas, buena parte del debate energético argentino estuvo concentrado en cómo incrementar la producción de petróleo y gas. La aparición y el desarrollo de Vaca Muerta incorporaron una segunda cuestión: cómo transportar esos recursos hacia los mercados.
Ahora comienza una tercera etapa, en la que también será determinante decidir dónde se procesarán los hidrocarburos, qué productos se obtendrán y cómo se distribuirá el valor generado por esa actividad.
Las declaraciones de Horacio Marín en la AOG Patagonia 2026 permiten advertir que Río Negro se prepara para ocupar un lugar importante en esa nueva etapa.
La ampliación proyectada de VMOS, el desarrollo de Argentina LNG y la futura planta de 170 hectáreas conforman un esquema que podría modificar profundamente el perfil industrial y exportador de la provincia.
Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre convertirse en un territorio de tránsito para grandes volúmenes de hidrocarburos y consolidarse como una provincia con capacidad industrial, tecnológica y empresarial vinculada a esa actividad.
El verdadero salto de Río Negro no se medirá únicamente por la cantidad de barriles, toneladas de GNL o buques que salgan de su costa, sino también por el empleo, las empresas, los conocimientos y las inversiones productivas que logre incorporar de manera permanente.
Vaca Muerta necesita llegar al mundo. Río Negro tiene la oportunidad de convertirse en mucho más que su puerta de salida.





