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Duplicar Plus ya trabaja al límite y obliga a acelerar nuevas obras para que Vaca Muerta no vuelva a chocar con la infraestructura

Nicolás Muñoz

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abril 19, 2026
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La ampliación de Oldelval, inaugurada para acompañar el salto del shale, ya opera al 95% de su capacidad. El dato confirma la velocidad con la que crece la producción en la Cuenca Neuquina y vuelve a poner el foco en un desafío decisivo: sostener la expansión con más ductos, estaciones de bombeo e integración logística hacia Río Negro y el Atlántico.

El crecimiento de Vaca Muerta volvió a dejar una señal tan potente como incómoda para la industria: cada ampliación de infraestructura parece quedar exigida casi de inmediato. Eso es lo que empieza a pasar con Duplicar Plus, la obra de Oldelval pensada para ampliar la evacuación de crudo desde la Cuenca Neuquina, que ya opera al 95% de su capacidad a pocos meses de haber entrado en funcionamiento. El dato no habla de un error de cálculo, sino de otra cosa: de una producción que sigue corriendo más rápido que las obras y que obliga a pensar el desarrollo del shale en modo permanente de expansión.

La foto es elocuente. Según explicó el CEO de Oldelval, Ricardo Hösel, la respuesta de las productoras a la nueva capacidad de transporte fue inmediata, al punto de llevar el sistema casi a su techo técnico. Hoy la Cuenca Neuquina ya se mueve en torno a los 700.000 barriles diarios y, según la misma fuente, triplicó su volumen de extracción en apenas cinco años, al pasar de unos 200.000 barriles por día a los niveles actuales. Esa aceleración ayuda a entender por qué una obra que parecía diseñada para descomprimir el sistema terminó absorbida en tiempo récord por el propio dinamismo de Vaca Muerta.

Duplicar Plus fue una de las obras de transporte más importantes de las últimas décadas en la Argentina. Demandó una inversión cercana a los US$ 1.400 millones y agregó 310.000 barriles diarios de capacidad de evacuación desde la Cuenca Neuquina hacia el Atlántico. El proyecto incluyó 455 kilómetros de ducto de 24 pulgadas entre Allen y Salitral, el reemplazo de 70 kilómetros de cañería de 30 pulgadas en la zona de Bahía Blanca y la repotenciación de ocho estaciones de bombeo. La dimensión de esa infraestructura ayuda a medir la magnitud del desafío: incluso una ampliación de esta escala empieza a quedar corta cuando la producción no convencional pisa el acelerador.

Frente a ese escenario, Oldelval ya puso en marcha una respuesta de corto plazo. Se trata de Duplicar Extendido, un esquema de repotenciación técnica sobre las estaciones de bombeo de la traza que une Allen con las terminales marítimas, con el objetivo de sumar otros 200.000 barriles diarios de margen operativo. La lógica de esta obra es ganar tiempo y evitar que el sistema vuelva a convertirse en un cuello de botella mientras entran en servicio nuevos ductos de mayor escala. En otras palabras, no se trata solo de ampliar, sino de sostener la continuidad del crecimiento sin interrupciones.

Pero la discusión no se agota en la traza principal. Oldelval también mira hacia el norte de la cuenca, donde empieza a consolidarse un nuevo polo de actividad. Allí avanza Duplicar Norte, una obra de 207 kilómetros que apunta a abrir una nueva vía de salida para las operadoras de esa franja y a descomprimir la estación cabecera de Allen. Según la nota original, el ducto tendrá 24 pulgadas, podrá evacuar unos 220.000 barriles diarios adicionales en su primera etapa y demanda una inversión de US$ 400 millones. El proyecto ya tenía un avance del 25% al momento de la publicación.

Para Río Negro, este punto no es menor. Allen vuelve a aparecer como nodo neurálgico del sistema, no solo por su papel actual en la evacuación del crudo neuquino, sino también porque la reconfiguración de ductos y estaciones de bombeo refuerza el lugar de la provincia dentro de la arquitectura energética que conecta Vaca Muerta con el Atlántico. Dicho de otro modo, a medida que crece la necesidad de evacuar más petróleo, Río Negro gana centralidad no solo como territorio de paso, sino como pieza logística clave del esquema exportador. Esa es una de las razones por las que la discusión sobre infraestructura ya no puede leerse como un asunto exclusivamente neuquino. La inferencia sobre la centralidad de Río Negro surge del rol de Allen y de la conexión con terminales marítimas descritos en la nota.

Otro aspecto relevante es el modelo de financiamiento. Hösel detalló que estas obras se apalancan mediante contratos ship-or-pay a 15 años con las operadoras, bajo un esquema en el que los clientes prefinancian el 80% de la inversión y Oldelval cubre el 20% restante. Esa modalidad se consolidó como una herramienta central para llevar adelante proyectos de gran escala, porque permite garantizar previsibilidad de uso y viabilidad económica en un contexto donde la infraestructura debe anticiparse a la producción y no correr siempre por detrás.

La meta que sobrevuela todo este movimiento es conocida: acercar al país al millón de barriles diarios de producción total antes de fin de año. Según el directivo de Oldelval, la Argentina ronda hoy los 900.000 barriles por día y cerca del 80% proviene de Neuquén. Bajo esa lógica, si la cuenca suma unos 100.000 barriles diarios adicionales en los próximos meses, el país podría alcanzar ese umbral simbólico, con la Cuenca Neuquina aproximándose a los 800.000 barriles diarios. Más allá de que se trate de una proyección empresaria, el dato refleja el nivel de confianza que hoy existe en torno al potencial de Vaca Muerta y al peso creciente del petróleo como generador de divisas.

En ese tablero también aparece VMOS. Hösel señaló que no ve una competencia excluyente entre Duplicar Plus y el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur impulsado por YPF, sino una integración física entre ambos sistemas. La idea es que las interconexiones en Allen permitan derivar crudo hacia el sur bonaerense o hacia la costa rionegrina según convenga desde el punto de vista logístico. Esa visión es relevante porque confirma algo que cada vez se vuelve más evidente: el futuro de la evacuación de crudo no dependerá de una sola obra, sino de una red articulada de ductos capaces de darle flexibilidad y resiliencia al sistema.

El mensaje de fondo es claro. Vaca Muerta ya no discute si puede crecer; discute a qué velocidad puede construir la infraestructura necesaria para no frenarse. Duplicar Plus al 95% de utilización muestra que la producción viene empujando con una fuerza que vuelve obsoletos los márgenes de comodidad. Y en esa carrera, las nuevas ampliaciones, las repotenciaciones y la integración con proyectos como VMOS ya no son un complemento: son una condición indispensable para que el shale siga escalando y para que la Argentina pueda transformar más barriles en más exportaciones.

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