Energía 360

  • Quiénes somos
  • Contacto
  • Instagram
  • Facebook
  • YouTube
  • Spotify
  • X

EN
ES
PT

EN
ES
PT

  • Energía
  • Minería
  • Oil & Gas
  • Opinión
  • Energía
  • Minería
  • Oil & Gas
  • Opinión
Oil & gas

El gas del invierno vuelve a encender una alarma: sube el GNL y se encarece el abastecimiento argentino

Nicolás Muñoz

Imagen del autor

Por

marzo 19, 2026
Escuchar artículo

La escalada del conflicto en Medio Oriente disparó 17% el precio internacional del gas natural licuado y complicó la planificación energética local. Aunque Vaca Muerta redujo con fuerza la dependencia externa, la Argentina todavía necesita importar cargamentos para cubrir los picos de demanda de los meses fríos, en un contexto en el que el Gobierno aún no cerró compras y evalúa volver a usar a Enarsa como importadora de último recurso.

La suba del gas natural licuado volvió a poner presión sobre el esquema de abastecimiento argentino para el invierno. El impacto se produjo después del ataque a instalaciones en Qatar, que hizo saltar 17% el precio del GNL y lo llevó a la zona de los US$21 por millón de BTU, con consecuencias directas para un país que todavía necesita recurrir a importaciones estacionales para cubrir la demanda de los meses de mayor consumo.

El escenario encuentra a la Argentina sin compras cerradas para esta temporada. Según publicó La Nación, a esta altura de marzo todavía no había cargamentos asegurados, cuando en otros años para esta misma fecha ya se había contratado entre el 70% y el 80% del volumen requerido. Esa situación obligó al Gobierno a revisar su estrategia y a reabrir la posibilidad de que Energía Argentina vuelva a intervenir si el contexto lo exige.

La Secretaría de Energía había diseñado para este año un esquema en el que la importación y comercialización del GNL quedara en manos del sector privado, dejando a Enarsa fuera de ese rol. Pero la escalada internacional alteró esa hoja de ruta. En el propio Gobierno admitieron que, si la situación lo amerita, la empresa estatal podría volver a actuar como importadora de último recurso para garantizar el abastecimiento.

La dependencia argentina del GNL es hoy bastante menor que en otros momentos críticos, pero no desapareció. La expansión de la producción en Vaca Muerta permitió reducir con fuerza la necesidad de compras externas. En 2013, el país llegó a importar 103 buques y operó con dos terminales de regasificación, en Escobar y Bahía Blanca. En 2025, en cambio, alcanzó con 24 cargamentos y una sola planta operativa, la de Escobar. De ese total, unos 14 barcos se destinaron a generación eléctrica y el resto al abastecimiento de distribuidoras e industria.

Aun con esa mejora, el sistema sigue necesitando refuerzos importados en invierno. La explicación es estructural: durante esos meses, la demanda residencial de gas llega a quintuplicarse respecto del resto del año, y construir infraestructura permanente para cubrir un pico que dura apenas unas semanas no resulta económicamente viable. Por eso, incluso con más gas local, la Argentina mantiene una ventana estacional de exposición al mercado internacional del GNL.

El problema inmediato pasa por los costos. Antes de la escalada en Medio Oriente, el GNL rondaba los US$10 por millón de BTU. Ahora cotiza cerca de US$21. La diferencia con el precio del gas local es marcada: el artículo señala que la industria doméstica paga alrededor de US$5 por millón de BTU en invierno dentro del esquema del Plan Gas. Esa brecha encarece el abastecimiento, presiona sobre los subsidios y agrega tensión al funcionamiento del sistema energético en plena temporada alta.

El Gobierno también analiza cuánto consumo real convalidará esos valores. A precios más altos, algunas industrias podrían optar por recortar actividad antes que absorber el costo pleno del insumo importado. Esa variable agrega incertidumbre a la planificación, porque no solo influye el precio del gas disponible sino también la demanda efectiva que finalmente se mantendrá durante el invierno.

El contexto externo, además, sigue inestable. Alrededor del 20% del flujo mundial de GNL pasa por el estrecho de Ormuz, prácticamente cerrado desde el 28 de febrero, también vimos estos ultimos días que hubo interrupciones o ataques sobre instalaciones en Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Ese cuadro profundizó la tensión sobre todo el mercado global del gas y aumentó la volatilidad de los precios.

En el sector destacan que la Argentina llega mejor preparada que en la crisis energética de 2022, cuando la guerra entre Rusia y Ucrania disparó los precios y obligó al país a pagar US$2769 millones por 38 buques. También subrayan que la ventana de importación actual es más corta, de entre 15 y 18 semanas, y que futuras ampliaciones del sistema de transporte, como la del gasoducto Perito Moreno, podrían seguir reduciendo la necesidad de recurrir a combustibles importados.

Con ese panorama, la discusión de corto plazo pasa por tres preguntas centrales: cuánto GNL hará falta comprar, quién se encargará de importarlo y cuánto costará sostener el abastecimiento durante el invierno. La recuperación de la producción local mejoró la posición argentina frente a las crisis externas, pero la suba internacional del GNL volvió a dejar en evidencia que el sistema todavía conserva un punto sensible cuando llega el frío.

argentina Energía 360 GNL hidrocarburos Importación de Gas 2026

Más noticias

  • Oil & gas

    19 de marzo de 2026

    El gas del invierno vuelve a encender una alarma: sube el GNL y se encarece el abastecimiento argentino

  • Oil & gas, Opinión

    19 de marzo de 2026

    La crisis del LNG en Qatar reabre una pregunta clave: puede Argentina convertirse en un proveedor estratégico de gas para el mundo

  • Minería

    19 de marzo de 2026

    Más de 70 estudiantes se forman en Valcheta con perfil minero

  • Energía
  • Minería
  • Oil & Gas
  • Opinión
  • Quiénes somos
  • Contacto
  • Quiénes somos
  • Contacto

Todos Los Derechos Reservados
© 2024 Energía 360 – Director Nicolás Muñoz

Desarrollado por