El fundador y vicepresidente de la Cámara de Comercio Argentina-Texas, Ariel Bosio, anticipó en Energía 360 Radio la llegada de una delegación de 50 representantes estadounidenses a Neuquén. Explicó por qué crece el interés internacional por Vaca Muerta, qué buscan los inversores y cuáles son los desafíos que enfrenta la Argentina para competir por capitales. “Estamos jugando un mundial, no estamos jugando el torneo local”, advirtió.
Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en una oportunidad concreta de negocios internacionales. Sin embargo, contar con uno de los recursos no convencionales más importantes del mundo no garantiza por sí solo la llegada de inversiones. La Argentina compite con otros mercados energéticos por el capital, la tecnología y las decisiones estratégicas de las grandes compañías, en una carrera donde la competitividad y la previsibilidad resultan determinantes.
“Vaca Muerta compite a nivel global (…) Nosotros estamos jugando un mundial ahí, no estamos jugando el torneo local. El lugar que vos no ocupás, lo ocupa otro”.
La definición pertenece a Ariel Bosio, fundador y vicepresidente de la Cámara de Comercio Argentina-Texas (ATCC), quien fue entrevistado por Nicolás Muñoz y Fernando Velázquez en Energía 360 Radio, el programa especializado que se emite por LU18 AM 640 los días sábados de 12 a 14 horas.
Desde Houston, donde reside desde hace dos décadas, Bosio analizó el creciente interés de las empresas estadounidenses por la formación neuquina y anticipó los detalles de la misión comercial que llegará a la Argentina entre el 18 y el 22 de octubre, en el marco de la exposición Argentina Oil & Gas Patagonia 2026.
La delegación estará integrada por aproximadamente 50 representantes, entre ejecutivos de compañías petroleras, prestadoras de servicios, empresas vinculadas a la infraestructura energética, fondos privados de inversión y entidades bancarias.
Pero más allá de la visita, Bosio dejó planteada una discusión de fondo: qué necesita hacer la Argentina para transformar el interés internacional por sus recursos en inversiones sostenidas, desarrollo industrial y mejores condiciones económicas para su población.
De 10 a 50 empresarios: cómo cambió la mirada de Estados Unidos sobre Vaca Muerta
Uno de los datos más reveladores de la entrevista fue la evolución del interés empresarial estadounidense durante los últimos cuatro años.
Bosio recordó que, cuando la Cámara organizó su primera misión comercial en 2022, la participación de compañías norteamericanas era considerablemente menor.
“En el 2022 hicimos la primera misión y la participación de Estados Unidos fue prácticamente marginal, vinimos solamente con 10 personas… Hoy por hoy están viniendo 50 personas y la participación es fluida”, explicó.
El crecimiento de la delegación, que quintuplica la cantidad de participantes de aquella primera experiencia, refleja una transformación en la percepción sobre las oportunidades de inversión en la Argentina.
Según Bosio, años atrás existían fuertes condicionamientos vinculados con el riesgo regulatorio, la incertidumbre económica y los antecedentes relacionados con la estatización de YPF.
“Cuatro años atrás era marginal (…) Estaba en el medio el juicio de YPF con la nacionalización, entonces el riesgo y el miedo a la expropiación era muy alto (…) A lo largo de los últimos cuatro años ese interés creció muchísimo”, sostuvo.
La comparación permite observar cómo Vaca Muerta fue ganando espacio en la agenda internacional de las empresas energéticas.
Aunque el aumento de participantes no equivale necesariamente a inversiones comprometidas, constituye una señal de que más compañías están dispuestas a conocer el mercado argentino, evaluar proyectos y establecer relaciones comerciales con actores locales.
En ese proceso, Bosio identificó un cambio fundamental: Vaca Muerta ya no necesita demostrar únicamente que posee recursos geológicos de calidad, sino que puede producir hidrocarburos y desarrollar negocios a escala industrial.
“Vaca Muerta pasó de ser una promesa a una realidad”, sintetizó.
Qué vienen a buscar los empresarios estadounidenses a Neuquén
La misión organizada por la Cámara de Comercio Argentina-Texas tendrá una agenda orientada a identificar oportunidades comerciales y facilitar el contacto entre empresas de ambos países.
Bosio explicó que la iniciativa está estructurada sobre tres objetivos complementarios.
“La misión es una plataforma estratégica de negocio que tiene tres ejes para las empresas que vienen del exterior. Uno es el conocimiento del campo, el otro es el conocimiento del negocio y del país y finalmente el desarrollo de negocios”, detalló.
El primero de esos ejes apunta a que los participantes puedan conocer directamente las operaciones hidrocarburíferas, sus características técnicas y las condiciones en las que se desarrolla la actividad.
El segundo busca que los empresarios comprendan el funcionamiento del mercado argentino, sus particularidades económicas, regulatorias e institucionales y las posibilidades de integrarse a la cadena de valor.
Finalmente, el tercer objetivo consiste en convertir ese conocimiento en oportunidades comerciales mediante reuniones entre compañías, contactos con potenciales socios y evaluación de proyectos.
“En la delegación vienen aproximadamente 50 personas… Vienen private equities por el tema de financiamiento y oportunidades junto con bancos y, además de eso, compañías de servicio, compañías de midstream y compañías operadoras que están buscando oportunidades en Vaca Muerta”, precisó.
La presencia de fondos de private equity —inversores que aportan capital privado a empresas y proyectos— y entidades bancarias es uno de los componentes relevantes de la misión.
Esto amplía las posibilidades de vinculación más allá de la contratación de servicios o la incorporación de tecnología: también abre espacios para analizar alternativas de financiamiento y asociaciones empresariales.
Las compañías de midstream, por su parte, participan de actividades relacionadas con el transporte, tratamiento, almacenamiento y logística de hidrocarburos, segmentos que adquieren una importancia creciente a medida que aumenta la producción de Vaca Muerta.
La agenda incluirá visitas técnicas, encuentros institucionales, actividades de innovación y rondas B2B, es decir, reuniones directas entre empresas destinadas a identificar oportunidades concretas de negocios.
El shale de Estados Unidos madura y Vaca Muerta aparece como una nueva oportunidad
Una de las explicaciones centrales de Bosio sobre el creciente interés estadounidense está vinculada con la evolución productiva de las grandes cuencas no convencionales de ese país.
Después de décadas de expansión, el shale norteamericano comienza a enfrentar desafíos propios de una industria madura: sostener elevados niveles de producción, administrar la declinación de los pozos y optimizar las inversiones.
“En Estados Unidos el desarrollo del shale está llegando a su madurez… Estados Unidos está produciendo en este momento 14 millones de barriles por día. Argentina produce alrededor de 800.000… Mantener un nivel de producción tan alto es completamente desafiante… Ciertos yacimientos están mostrando signos de agotamiento”, señaló.
Los valores mencionados por Bosio permiten dimensionar la diferencia de escala entre ambos mercados y, al mismo tiempo, el potencial de crecimiento que todavía conserva la industria argentina.
Sin embargo, el empresario aclaró que el cambio no responde solamente a cuestiones geológicas o productivas. También existe una transformación en la estrategia financiera de las compañías estadounidenses.
“Los operadores ya no quieren crecer más, quieren enfocarse solamente en la disciplina de capital y devolverle dividendos a los accionistas (…) Por eso estos operadores están saliendo a buscar oportunidades internacionalmente y Vaca Muerta, obviamente, es una oportunidad ideal”, expresó.
La denominada disciplina de capital implica que las compañías prioricen la rentabilidad, la eficiencia de sus inversiones y la generación de retornos para los accionistas, en lugar de perseguir exclusivamente un crecimiento acelerado de la producción.
En ese escenario, determinadas empresas buscan diversificar sus operaciones y evaluar nuevos proyectos en otras regiones productoras.
Vaca Muerta aparece entonces como un destino atractivo por la magnitud de sus recursos, el desarrollo tecnológico alcanzado y las posibilidades de expansión de su producción.
Para la Argentina, esto representa una oportunidad, pero también implica una exigencia: demostrar que puede ofrecer condiciones competitivas frente a otras alternativas de inversión.
Las empresas argentinas serán claves para concretar los negocios
Uno de los mensajes más importantes de Bosio estuvo dirigido al papel que pueden desempeñar las compañías locales en la llegada de capitales y tecnología estadounidenses.
Lejos de plantear un desembarco exclusivamente protagonizado por grandes empresas extranjeras, sostuvo que el conocimiento del mercado argentino constituye un activo fundamental.
“Para ir a la Argentina, las empresas americanas básicamente tienen que tener el acompañamiento local… Son muy pocas las compañías de Estados Unidos que pueden soportar ese tipo de inversión en tiempo y errores para desembarcar en Vaca Muerta sin el conocimiento de la ‘última milla’”, explicó.
La referencia a la última milla describe las dificultades prácticas que enfrenta una compañía extranjera cuando intenta ingresar a un mercado que desconoce.
No alcanza con disponer de tecnología, financiamiento o experiencia internacional. También resulta necesario comprender las condiciones operativas de los yacimientos, la dinámica de contratación de las operadoras, los requerimientos regulatorios, la logística y el funcionamiento de la cadena de proveedores.
Por eso, las asociaciones con empresas argentinas aparecen como una alternativa para reducir riesgos y acelerar el desarrollo comercial.
Estas alianzas, conocidas como partnerships, permiten combinar las capacidades tecnológicas, financieras y empresariales de compañías estadounidenses con el conocimiento territorial y operativo de los proveedores locales.
La oportunidad alcanza especialmente a las pymes industriales, firmas de servicios petroleros, empresas tecnológicas y proveedores especializados que ya forman parte del ecosistema de Vaca Muerta o buscan incorporarse.
También representa un escenario de interés para el entramado empresarial de Río Negro, que participa de manera creciente en el desarrollo hidrocarburífero regional y en las obras de infraestructura vinculadas con la producción y exportación de energía.
En definitiva, el planteo de Bosio deja una conclusión: la llegada de inversiones extranjeras puede convertirse en una oportunidad de crecimiento para las empresas regionales, siempre que logren ofrecer capacidades y servicios competitivos.
La continuidad política y el RIGI, dos factores para atraer inversiones
El vicepresidente de la Cámara de Comercio Argentina-Texas también analizó la importancia de la previsibilidad institucional para desarrollar proyectos energéticos de largo plazo.
Desde su perspectiva, Vaca Muerta logró construir un grado de coincidencia entre distintos sectores políticos, económicos y sociales que resulta relevante para la mirada de los inversores.
“En Argentina hay un alineamiento alrededor de Vaca Muerta de todos los actores, tanto políticos como de la industria y sociales”, afirmó.
Como ejemplo de esa continuidad, mencionó el gasoducto Perito Moreno y su desarrollo a través de diferentes administraciones nacionales.
“Te voy a dar un ejemplo muy concreto: el gasoducto Perito Moreno lo pensó un gobierno (Macri), lo ejecutó el gobierno de Alberto Fernández y finalmente el que lo termina de inaugurar y hacer la expansión fue el gobierno de Milei”, manifestó.
Con esa referencia, Bosio buscó destacar que las grandes inversiones en infraestructura energética necesitan trascender los períodos de gobierno.
La construcción de gasoductos, oleoductos, instalaciones de procesamiento y proyectos exportadores exige plazos de planificación y recuperación de capital que habitualmente superan un mandato presidencial.
Por lo tanto, la continuidad de las políticas públicas constituye un factor central para generar confianza.
En ese sentido, Bosio también hizo hincapié en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y en la necesidad de sostener condiciones económicas que permitan competir internacionalmente.
“Es un proyecto a 10 o 20 años en el cual hay un montón de pasos para dar… Se necesita mantener la política de promoción del RIGI en el tiempo y seguir trabajando en mejorar la competitividad y reducir costos estructurales”, advirtió.
El análisis introduce un punto decisivo: el potencial de Vaca Muerta no elimina las dificultades estructurales de la economía argentina.
La competitividad depende de múltiples variables, entre ellas los costos de operación, la infraestructura disponible, las condiciones tributarias, el acceso al financiamiento y la estabilidad de las reglas de juego.
“Estamos jugando un mundial”: la disputa global por las inversiones
Bosio fue especialmente enfático al describir la competencia internacional por los recursos financieros.
Su advertencia apunta a evitar que el potencial de Vaca Muerta genere una percepción de ventaja asegurada frente a otros mercados.
“Vaca Muerta compite a nivel global… Nosotros estamos jugando un mundial ahí, no estamos jugando el torneo local. El lugar que vos no ocupás, lo ocupa otro”, expresó.
La comparación refleja cómo funciona la asignación del capital en la industria energética.
Una compañía internacional puede evaluar proyectos en diferentes cuencas y países antes de decidir dónde invertir. En ese proceso, el potencial productivo representa apenas una de las variables que intervienen en la decisión.
También se analizan la rentabilidad esperada, los riesgos económicos y políticos, los tiempos de ejecución y las posibilidades de comercializar la producción.
En consecuencia, la Argentina necesita mantener su atractivo frente a otros destinos que buscan captar inversiones similares.
La definición de Bosio representa una advertencia tanto para el sector público como para el privado: disponer de recursos no convencionales de clase mundial es una ventaja, pero no reemplaza la necesidad de mejorar la competitividad.
Mano de obra calificada y productividad: los próximos desafíos
El crecimiento de Vaca Muerta no solamente demanda infraestructura e inversiones. También requiere trabajadores preparados para desempeñarse en una industria que utiliza tecnologías y procesos de alta complejidad.
Bosio consideró que la formación de recursos humanos será una de las cuestiones centrales para acompañar la expansión productiva.
“El desarrollo de Vaca Muerta genera un montón de desafíos en la parte social: conseguir la mano de obra calificada y lograr que la mano de obra actual tenga el nivel de eficiencia internacional”, señaló.
La observación incorpora dos problemas diferentes.
Por un lado, la necesidad de ampliar la cantidad de trabajadores capacitados para cubrir la demanda de nuevas operaciones y servicios.
Por otro, el desafío de mejorar los niveles de productividad mediante formación técnica, actualización tecnológica y estándares operativos internacionales.
Esta demanda representa una oportunidad para universidades, instituciones educativas, centros de formación profesional y empresas que desarrollan programas de capacitación.
Pero también plantea la necesidad de anticipar cuáles serán los perfiles laborales requeridos durante los próximos años, tanto en los yacimientos como en las industrias y servicios relacionados.
La advertencia sobre las diferencias salariales y la dependencia petrolera
Bosio también abordó una de las consecuencias sociales que puede provocar el crecimiento acelerado de la industria energética: las diferencias económicas entre los trabajadores directamente vinculados con el petróleo y quienes desarrollan actividades por fuera del sector.
“Neuquén va a enfrentar el típico desafío de toda zona petrolera, en el cual tenés la gente petrolera que tiene unos ingresos y la gente no petrolera que no los tiene… La provincia tiene que ver cómo diversificar las fuentes de ingreso o la economía regional”, planteó.
El problema excede la cuestión salarial.
El crecimiento de una industria con remuneraciones relativamente elevadas puede modificar la estructura económica de las localidades productoras, incrementar la demanda habitacional y generar nuevas presiones sobre los servicios y el costo de vida.
En consecuencia, las comunidades enfrentan el desafío de aprovechar los beneficios del desarrollo energético sin profundizar desequilibrios económicos y sociales.
Para Bosio, una de las respuestas está en diversificar las actividades productivas, de manera que el crecimiento regional no dependa exclusivamente de los ciclos del petróleo y el gas.
La experiencia de Texas y la importancia de diversificar la economía
Para explicar los riesgos de una dependencia excesiva de la actividad hidrocarburífera, Bosio recurrió a la historia económica de Texas.
Recordó que la crisis petrolera de la década de 1980 expuso las dificultades de una economía fuertemente condicionada por la evolución del sector energético.
“En Texas, en los 80, la crisis del petróleo generó una situación difícil por la fuerte dependencia… Durante los últimos 20 o 30 años el gobierno estuvo enfocado en diversificar la economía. Si Texas fuera un país, sería la octava economía del mundo”, manifestó.
La experiencia que describió permite plantear una discusión de largo plazo para Neuquén, Río Negro y el conjunto de la Patagonia norte.
La expansión petrolera puede aportar inversiones, empleo, recaudación e infraestructura. Sin embargo, el desarrollo económico de una región depende también de su capacidad para consolidar otras actividades productivas.
La diversificación contribuye a reducir la exposición a las fluctuaciones de los precios internacionales y a ampliar las oportunidades laborales para quienes no forman parte de la industria hidrocarburífera.
En ese contexto, el crecimiento de Vaca Muerta puede convertirse en una plataforma para impulsar servicios tecnológicos, actividades industriales, infraestructura, educación y nuevos emprendimientos.
¿El país está vendiendo baratos sus recursos naturales?
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue el debate sobre el aprovechamiento económico del petróleo y el gas y la posibilidad de que la Argentina esté comercializando sus recursos por debajo de su verdadero valor.
Bosio explicó que los hidrocarburos son productos cuyos precios están condicionados por los mercados internacionales, y puso el foco en la capacidad de transformar los recursos disponibles en beneficios económicos.
“El petróleo y el gas son commodities que tienen un valor a nivel global… El recurso abajo del suelo no vale nada si no genera valor ni mejora la calidad de vida de la gente”, sostuvo.
Su planteo diferencia la existencia de un recurso geológico de su aprovechamiento económico.
Para convertir petróleo y gas en producción comercializable, las empresas necesitan desarrollar inversiones en exploración, perforación, infraestructura, transporte y acceso a mercados.
Sin embargo, Bosio remarcó que los beneficios de la actividad no se agotan en la venta del hidrocarburo.
“Esto paga regalías, impuestos, genera trabajo e industrialización asociada como petroquímica, refinerías, fertilizantes y data centers”, explicó.
De esta manera, incorporó al análisis la importancia de desarrollar una cadena de valor que permita ampliar el impacto económico de la actividad.
Las regalías representan ingresos para las provincias productoras, mientras que los impuestos, el empleo, la contratación de proveedores y las actividades industriales pueden extender los beneficios hacia otros sectores.
El desarrollo de petroquímica, refinación y fertilizantes constituye una alternativa para agregar valor a los hidrocarburos. En tanto, la disponibilidad de energía también puede favorecer actividades de alta demanda eléctrica, como los centros de datos.
Para una provincia como Río Negro, que está ampliando su participación en la cadena energética mediante infraestructura de transporte, proyectos exportadores y producción no convencional, esta discusión adquiere especial relevancia.
El desafío no consiste únicamente en facilitar la salida de petróleo y gas hacia los mercados, sino también en generar condiciones para que parte del crecimiento se traduzca en nuevas capacidades industriales, empleo y actividad económica regional.
El desarrollo debe estar acompañado por controles ambientales
La expansión energética también exige atender sus impactos ambientales y garantizar condiciones de operación seguras.
Consultado sobre esta dimensión, Bosio sostuvo que el desarrollo hidrocarburífero debe avanzar acompañado por mecanismos de fiscalización y prevención.
“Se deben tener todos los controles medioambientales y de seguridad para que el impacto de la industria sea el mínimo posible hacia el medio ambiente”, afirmó.
La observación resulta relevante en un escenario de crecimiento de la producción y de ejecución de nuevas obras de infraestructura.
La expansión de los yacimientos, los sistemas de transporte y las instalaciones industriales demanda controles ambientales, seguimiento de las operaciones y cumplimiento de estándares de seguridad.
En este sentido, el desarrollo económico y la protección ambiental forman parte de una misma discusión sobre la sostenibilidad de la actividad en el largo plazo.
Los dólares de Vaca Muerta y su impacto en la economía argentina
Hacia el cierre de la entrevista, Bosio destacó que el crecimiento de la producción y las exportaciones energéticas puede convertirse en un aporte importante para la estabilidad macroeconómica del país.
La generación de divisas constituye uno de los factores estratégicos del desarrollo de Vaca Muerta, especialmente frente a la necesidad argentina de fortalecer su capacidad exportadora.
“Esto va a permitir generar un aporte significativo a la estabilidad macroeconómica de Argentina… Si la industria genera dólares y el país se ordena fiscalmente, otros sectores como el agro van a poder tener un mejor modelo tributario”, sostuvo.
Su razonamiento plantea que el crecimiento energético puede generar beneficios que trasciendan a las provincias productoras y a las compañías petroleras.
Una mayor disponibilidad de divisas, combinada con condiciones fiscales y macroeconómicas sostenibles, puede ampliar las posibilidades de inversión y desarrollo para otras actividades económicas.
Sin embargo, esa contribución dependerá de la capacidad de incrementar la producción, ampliar la infraestructura, sostener inversiones y asegurar mercados para los hidrocarburos argentinos.
La oportunidad para Río Negro y la Patagonia norte
Las definiciones de Bosio llegan en un momento especialmente relevante para Río Negro, una provincia que está ampliando su participación en el desarrollo energético regional.
La construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), los proyectos vinculados con la exportación de gas natural licuado desde la costa rionegrina y el avance de las inversiones en producción no convencional están configurando un nuevo escenario industrial y logístico.
Estas iniciativas requieren una participación creciente de empresas constructoras, transportistas, industrias metalmecánicas, firmas de servicios, profesionales y proveedores tecnológicos.
Por eso, las advertencias de Bosio sobre competitividad, asociaciones empresariales y formación de trabajadores también resultan pertinentes para el desarrollo productivo rionegrino.
La posibilidad de vincularse con compañías de Texas no significa únicamente acceder a potenciales clientes internacionales. También puede abrir oportunidades para incorporar conocimientos, mejorar procesos, establecer alianzas y participar en proyectos de mayor escala.
Pero aprovecharlas dependerá de la preparación de las empresas regionales y de las condiciones que puedan ofrecer para competir dentro de una industria con exigencias internacionales.
De la promesa al desafío de consolidar el desarrollo
La llegada de aproximadamente 50 representantes estadounidenses a Neuquén refleja el creciente interés internacional por Vaca Muerta y abre una nueva instancia para establecer vínculos comerciales, tecnológicos y financieros.
La misión se desarrollará del 18 al 22 de octubre, en el marco de la Argentina Oil & Gas Patagonia 2026, y buscará acercar a las empresas extranjeras con operadoras, inversores y proveedores argentinos.
No obstante, el análisis de Ariel Bosio durante su entrevista con Energía 360 Radio fue más allá de la agenda comercial.
Su mensaje puso el foco en las condiciones necesarias para sostener el crecimiento energético: inversiones, competitividad, estabilidad institucional, formación laboral, asociaciones con empresas locales, diversificación económica y controles ambientales.
También dejó una advertencia sobre el tiempo y las oportunidades.
En una industria donde el capital se desplaza entre diferentes mercados, el potencial geológico no alcanza para asegurar inversiones. Las oportunidades deben transformarse en proyectos viables y competitivos.
“Vaca Muerta pasó de ser una promesa a una realidad”, afirmó Bosio en la entrevista.
Ahora, el desafío para la Argentina es lograr que esa realidad productiva se convierta en desarrollo económico sostenido, generación de divisas, fortalecimiento empresarial y mejores oportunidades para las comunidades.
Porque, como advirtió el empresario desde Houston, la competencia por las inversiones ya no se juega dentro de las fronteras nacionales: “El lugar que vos no ocupás, lo ocupa otro”.





