Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el empleo asalariado privado registrado retrocedió en la Argentina y dejó un mapa casi completamente en rojo. En ese período, solo tres provincias lograron cerrar con saldo positivo: Río Negro, Neuquén y San Juan.
La comparación entre los dos cortes oficiales del SIPA muestra con claridad el cambio de clima en el mercado laboral formal. En noviembre de 2023, el empleo asalariado privado todavía se ubicaba en 6.381.000 personas. Dos años más tarde, en noviembre de 2025, ese número bajó a 6.189.000. En el medio, la recuperación que ya mostraba señales de agotamiento terminó dando paso a un escenario de contracción más persistente. El propio informe de 2025 lo define como una etapa de “destrucción neta del empleo” iniciada en septiembre de 2023 y profundizada durante 2024 y 2025.
En ese contexto, el dato provincial sobresale por contraste. Neuquén fue la provincia de mejor desempeño, con una suba de 3,6% entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. Más atrás quedaron Río Negro y San Juan, ambas con una mejora de 0,5%. Son números moderados en dos de los tres casos, pero adquieren otro peso cuando se observa el cuadro completo: fueron las únicas provincias que lograron mantenerse en positivo en un país donde todas las demás terminaron abajo.
Para Río Negro, el dato merece una lectura especialmente favorable. La suba de 0,5% no representa un salto abrupto, pero sí una señal concreta de resistencia en medio de una tendencia nacional adversa. Mientras la gran mayoría de las provincias perdió empleo privado formal, Río Negro consiguió sostenerse en terreno positivo y quedar dentro del lote más reducido y selecto del país. En términos estadísticos, eso la ubica entre las jurisdicciones que mejor atravesaron estos dos años complejos.
La otra cara del mapa es dura. Tucumán cayó 1,0%, Mendoza 1,1%, CABA 2,1%, Córdoba 2,3%, Jujuy 2,4%, Santa Fe 2,4% y Entre Ríos 2,5%. Ya en un segundo escalón de deterioro aparecen Buenos Aires con -3,4%, Corrientes con -3,6% y Chubut con -4,4%. Más abajo todavía quedaron La Pampa con -5,4%, Santiago del Estero con -5,7%, Salta con -5,9% y San Luis con -6,2%.
Las caídas más severas se observan en el tramo final del ranking. Chaco retrocedió 8,4%, Misiones 8,5%, Catamarca 10,7%, Tierra del Fuego 10,7%, Formosa 11,5%, La Rioja 13,4% y Santa Cruz 16,0%. Es decir: no se trató de un tropiezo aislado en algunos distritos, sino de un deterioro extendido, profundo en varias provincias y especialmente visible en algunas economías regionales.
La comparación también deja una señal política y productiva. Que Buenos Aires haya retrocedido 3,4%, CABA un 2,1%, Santa Fe un 2,4% y Córdoba un 2,3% muestra que el problema no quedó limitado a provincias pequeñas o periféricas. El empleo privado cayó también en los principales núcleos económicos del país. Por eso, que Río Negro haya logrado sostener una mejora, por mínima que sea, cobra un valor mayor: no solo escapó a la caída, sino que lo hizo en un escenario donde incluso las jurisdicciones de mayor peso productivo terminaron en rojo.
¿Por qué Río Negro pudo mantenerse del lado positivo? El SIPA no asigna causas directas por provincia, pero la lectura económica permite plantear algunas variantes probables. En el caso rionegrino, aparecen como factores posibles la mayor actividad ligada a logística, servicios, contratistas, movimiento de proveedores y el nuevo posicionamiento de la provincia dentro del entramado energético y productivo. Es decir, no necesariamente un boom, pero sí una estructura capaz de amortiguar mejor el deterioro general. Esa es, precisamente, una de las claves del dato: Río Negro no sobresale por una suba explosiva, sino por haber resistido mejor que casi todo el resto del país.
En Neuquén, en cambio, la explicación parece más directa. La mejora de 3,6% la convierte en la excepción más robusta del período y refuerza el peso de la actividad hidrocarburífera y de toda la cadena asociada. San Juan, con su 0,5%, también logró desmarcarse del promedio nacional, probablemente sostenida por una combinación de minería, servicios e inversión. Pero para Río Negro el saldo también es significativo: en dos años en los que casi todo el país perdió terreno, la provincia logró quedar del lado positivo.
La conclusión es clara. Entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025, el empleo privado registrado en la Argentina se achicó y dejó un mapa dominado por caídas. Solo Río Negro, Neuquén y San Juan escaparon a esa tendencia. En ese lote, Neuquén fue la excepción más marcada, pero Río Negro también tiene razones para mostrar el dato como una señal favorable: logró sostener crecimiento cuando 21 provincias retrocedieron. Y en un contexto nacional de fragilidad laboral, eso ya es mucho decir.
Ranking de Provincias y sus variantes frente al empleo privado
- Neuquén: +3,6%
- Río Negro: +0,5%
- San Juan: +0,5%
- Tucumán: -1,0%
- Mendoza: -1,1%
- CABA: -2,1%
- Córdoba: -2,3%
- Jujuy: -2,4%
- Santa Fe: -2,4%
- Entre Ríos: -2,5%
- Buenos Aires: -3,4%
- Corrientes: -3,6%
- Chubut: -4,4%
- Salta: -5,9%
- La Pampa: -5,4%
- Santiago del Estero: -5,7%
- San Luis: -6,2%
- Chaco: -8,4%
- Misiones: -8,5%
- Catamarca: -10,7%
- Tierra del Fuego: -10,7%
- Formosa: -11,5%
- La Rioja: -13,4%
- Santa Cruz: -16,0%
Fuente: Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Informes “Situación y evolución del trabajo registrado” con datos de noviembre de 2023 y noviembre de 2025, elaborados sobre la base del SIPA.





