El organismo regulador aprobó la Adenda 2026 de la norma troncal de seguridad para sistemas de transporte y distribución por cañerías. La actualización incorpora criterios para soldadura automática/semi, suma la figura del “Operador de Soldadura”, ajusta lineamientos de mantenimiento y deroga la NAG-105, cuyos procesos quedan absorbidos en la NAG-100.
ENARGAS publicó en el Boletín Oficial una actualización clave para la ingeniería y la operación del sistema gasífero argentino: la Adenda N° 3 (Año 2026) de la NAG-100, la norma central que establece los requisitos mínimos de seguridad para instalaciones de transporte y distribución de gas por cañerías. La medida introduce cambios concretos en el capítulo de soldadura y en pautas de mantenimiento, y además dispone la derogación de la NAG-105, al considerar que sus procedimientos quedan incorporados dentro del nuevo cuerpo normativo de la NAG-100.
Para la industria, el punto más relevante está en la Parte E de la NAG-100, donde se actualizan criterios técnicos vinculados a ejecución y control de soldaduras, con un énfasis particular en los procesos de soldadura automática y semiautomática. En ese marco, la adenda incorpora la figura del “Operador de Soldadura”, un rol que apunta a ordenar responsabilidades y trazabilidad cuando se trabaja con tecnologías que requieren procedimientos, equipos y operación específicos.
El alcance no se limita a una “corrección de texto”: se trata de un ajuste regulatorio que impacta en el día a día de contratistas, inspección, control de calidad, certificaciones y auditorías, tanto en proyectos nuevos como en tareas de reparación o intervención sobre infraestructura existente. En la práctica, estas actualizaciones tienden a reflejar cómo está operando hoy el sector en campo: más automatización, más exigencia documental y mayor foco en la repetibilidad del proceso.
Otro aspecto a seguir es que ENARGAS incluye en la adenda material de referencia asociado al mantenimiento, lo que refuerza la lógica de norma viva: no solo prescribe “cómo construir”, sino también cómo sostener en el tiempo la integridad y la seguridad operativa de instalaciones críticas.
Casi siempre pasa que este tipo de disposiciones suele pasar inadvertido para el público general, pero define condiciones técnicas que terminan ordenando el ritmo de obras y la forma de trabajar en la infraestructura energética. En un contexto donde la Argentina empuja inversiones y expansión de sistemas vinculados al gas, los estándares —soldadura, trazabilidad, inspección y mantenimiento— son parte de la letra chica que sostiene la seguridad y la confiabilidad del servicio.
Fuente: ENARGAS – Adenda N° 3 (Año 2026) de la NAG-100, publicada en el Boletín Oficial.





