El gobernador de Neuquén sostuvo que la decisión de avanzar junto a Río Negro en una estrategia común de desarrollo energético llevó a ambas provincias “a otro nivel”. En diálogo con Fernando Velázquez, remarcó el valor de la complementariedad entre los dos Estados y aseguró que la Norpatagonia empieza a ocupar un lugar central en la Argentina que viene.
En el marco de la fecha de Turismo Carretera disputada en la provincia de Neuquén, el gobernador Rolando Figueroa habló con el periodista Fernando Velázquez, de Canal 10 y LU18 Radio El Valle, y dejó una definición de fuerte contenido político y estratégico sobre el presente de la región: la alianza entre Neuquén y Río Negro, dijo, abrió una nueva etapa para ambas provincias.
Figueroa vinculó primero la realización del evento deportivo con el movimiento económico y turístico que genera este tipo de competencias, y valoró además la continuidad de una tradición que durante años tuvo a Viedma como referencia.
“Siempre Viedma nos dejaba la vara alta y ahora nos tocó a nosotros. Con el amigo Alberto siempre compartimos esta pasión, así que es importante poder tener este tipo de competencias en nuestra provincia”, expresó el mandatario neuquino. En esa misma línea, sostuvo que estos encuentros “incentivan el turismo, nos hacen conocidos” y confirmó que ya trabajan para repetir la experiencia el año próximo.
Pero el tramo más potente de la entrevista apareció cuando la conversación giró hacia el vínculo entre Neuquén y Río Negro, en un momento en el que ambas provincias buscan consolidarse como socias centrales del nuevo mapa energético argentino.
Allí, Figueroa aseguró que la relación construida con la administración de Alberto Weretilneck no tiene antecedentes en la historia reciente. “Con Río Negro hemos sellado una alianza muy importante. En la historia de nuestras provincias no hay una alianza de tal naturaleza, ni siquiera en la historia de cualquier unión de dos provincias en la República Argentina. Dos Estados provinciales complementándose”, afirmó.
La frase no quedó en el plano institucional. El gobernador la conectó directamente con la nueva escala que está adquiriendo la infraestructura energética regional. Según planteó, la evolución del sistema fue avanzando por etapas: primero el crecimiento de la actividad, luego el llenado de los ductos locales, más tarde la sustitución de importaciones, después la venta hacia otros mercados y ahora, finalmente, la posibilidad de exportar por vía marítima.
En ese recorrido, Figueroa le atribuyó un papel central a Río Negro y, en particular, a la decisión política de impulsar una salida atlántica para la producción. “La visión de Alberto Weretilneck de tener un puerto patagónico a nosotros nos elevó a otro nivel”, sostuvo.
La definición no es menor. Marca con claridad cómo observa Neuquén el rol que empezó a jugar Río Negro en esta etapa: no solo como provincia vecina, sino como socio estratégico para transformar producción en exportación. Para Figueroa, esa complementación ya tiene resultados y horizonte concreto. En ese sentido, señaló que en marzo de 2027 comenzaría la salida de petróleo en barcos, y agregó que el trabajo en torno al GNL permitirá operar en esa línea dentro de los próximos dos años.
Con esa hoja de ruta en mente, el gobernador definió la relación entre ambas provincias como un esquema de beneficios compartidos. “Creemos que esta complementación es un win win para ambas provincias, dos provincias hermanas que siempre debieron trabajar así y ahora se ha concretado”, señaló.
La entrevista también dejó una lectura política más amplia sobre el lugar que empieza a reclamar la Norpatagonia dentro del país. A partir de una observación del periodista, que le marcó que hoy la Nación mira de otra manera a estas provincias, Figueroa respondió con una frase filosa contra una mirada histórica de centralismo.
“Siempre digo que quienes se sentaban en el Obelisco impactados por esas luces nos decían: ‘ustedes los patagónicos, los que son poquititos, un habitante por kilómetro cuadrado, quédense tranquilos que si a la Argentina le va bien algo les vamos a tirar’”, lanzó.
Y completó con una inversión del razonamiento que resume el momento político que intenta expresar la región: “Es la primera vez que la Norpatagonia dice que si a la Norpatagonia le va bien, a la Argentina le va a ir bien, y estamos dispuestos a que a la Argentina le vaya bien”.
La declaración sintetiza algo que viene ganando fuerza en los últimos meses: la Patagonia norte ya no quiere ser vista como periferia ni como un espacio subordinado a las decisiones tomadas desde el centro del país. Con Vaca Muerta, los nuevos ductos, la salida al mar y los proyectos vinculados al petróleo y al GNL, Neuquén y Río Negro buscan mostrarse como parte de un mismo bloque productivo capaz de empujar una nueva etapa de desarrollo nacional.
En ese esquema, las palabras de Figueroa no solo funcionaron como respaldo político a Weretilneck. También dejaron expuesta una idea de fondo: la energía y la infraestructura están reordenando el vínculo entre provincias, y la alianza entre Neuquén y Río Negro quiere convertirse en uno de los motores más visibles de ese proceso.
Cabe recordar que Energía 360 cuenta con un espacio en LU18 Radio El Valle AM640, donde cada jueves junto al periodista Fernando Velázquez abordamos los principales temas de la industria energética, hidrocarburífera y minera, con foco en Río Negro, Neuquén y el desarrollo productivo de la Norpatagonia.





