La Ley 5849 declara de interés público el Proyecto FLNG, ordena el marco fiscal y regulatorio, prevé aportes para San Antonio Oeste y fortalece el rol de Río Negro como salida exportadora del gas de Vaca Muerta.
Río Negro dio un paso institucional clave para consolidar el desarrollo del Gas Natural Licuado en el Golfo San Matías. A través de la Ley 5849, publicada en el Boletín Oficial provincial, la Provincia ratificó el Acta Acuerdo firmada con Southern Energy S.A y San Matías Pipeline S.A, dos sociedades vinculadas al proyecto de licuefacción flotante que busca transformar a la costa rionegrina en una plataforma exportadora de gas de Vaca Muerta.
La norma declara de interés público provincial al Proyecto FLNG y a las obras necesarias para su implementación. En la práctica, esto significa que Río Negro le otorga un marco jurídico específico a una inversión de escala internacional, con previsibilidad fiscal, regulatoria y territorial para el desarrollo de infraestructura energética en la provincia.
El proyecto prevé la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías, con una capacidad total estimada de 6 millones de toneladas anuales de GNL, equivalentes a casi 27 millones de metros cúbicos diarios de gas natural. Para abastecer esa operación, se contempla un gasoducto dedicado de aproximadamente 471 kilómetros y 36 pulgadas, que conectará Vaca Muerta con la costa atlántica rionegrina.
El dato no es menor: Río Negro no solo busca ser un territorio de paso para la energía producida en la Cuenca Neuquina, sino convertirse en el punto donde ese gas se transforma, se licua y sale al mundo. Esa diferencia cambia el perfil productivo de la provincia, porque incorpora logística, infraestructura, operación portuaria, servicios, empleo calificado y recaudación asociada a una cadena exportadora de largo plazo.
La aprobación legislativa había sido acompañada por una amplia mayoría, con 41 votos a favor y 3 en contra, según informó el Gobierno provincial. Ese respaldo político le dio fuerza de ley al acuerdo firmado el 14 de abril entre el gobernador Alberto Weretilneck, Southern Energy y San Matías Pipeline.
Vale recordar que Southern Energy está integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. El consorcio proyecta una inversión superior a los US$ 15.000 millones para operar durante 20 años un esquema de exportación basado en unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la búsqueda de previsibilidad. En proyectos de esta escala, las empresas necesitan reglas estables para tomar decisiones de inversión, contratar equipamiento, cerrar financiamiento, construir infraestructura y comprometer contratos de venta internacional. Por eso, la ley no solo ratifica el convenio político y económico, sino que ordena el marco fiscal y administrativo que permitirá avanzar con la ejecución.
La Provincia también incorporó beneficios económicos concretos. Según la información oficial, el proyecto podría generar para Río Negro más de US$ 490 millones en 20 años, entre cánones, regalías, tasas, aportes comunitarios y un componente variable asociado al precio internacional del GNL.
Dentro de ese esquema se destaca una Contribución por Aporte Comunitario de US$ 36 millones, destinada a seguridad, salud e inversiones comunitarias. Además, la Ley 5849 establece que el 5% de ese aporte será asignado al Municipio de San Antonio Oeste, con destino específico a obras de infraestructura y equipamiento local.
Ese punto tiene un valor territorial importante. San Antonio Oeste y el área de influencia del Golfo San Matías no serán solo el lugar físico donde se emplaza parte de la infraestructura, sino también una comunidad directamente atravesada por los impactos económicos, logísticos, laborales, urbanos y ambientales del proyecto. Por eso, la asignación de fondos específicos al municipio aparece como una herramienta para acompañar la transformación que puede generar una operación de estas características.
La ley también contempla la exención del Impuesto de Sellos para los actos, contratos y operaciones que resulten necesarios para implementar el Proyecto FLNG. Este tipo de beneficios suele formar parte de los acuerdos de promoción para grandes inversiones, especialmente cuando se trata de infraestructura energética de largo plazo y con competencia internacional por capitales.
Desde una mirada provincial, el avance de esta norma refuerza una definición política y productiva: Río Negro quiere ocupar un lugar central en la etapa exportadora de Vaca Muerta. Durante años, la discusión energética argentina estuvo concentrada en la producción de gas y petróleo en Neuquén. Ahora, con proyectos como VMOS para petróleo y los desarrollos de GNL en el Golfo San Matías, la costa rionegrina empieza a convertirse en una pieza decisiva del nuevo mapa energético nacional.
El Proyecto FLNG también se vincula con una agenda internacional. El consorcio ya firmó un primer contrato de venta con la empresa estatal alemana SEFE, por 2 millones de toneladas anuales de GNL, con exportaciones previstas desde el Golfo San Matías a partir de fines de 2027.
Ese contrato muestra que el proyecto no se analiza solo como una obra local o provincial, sino como parte de una estrategia argentina para ingresar al mercado global de GNL. El gas de Vaca Muerta necesita infraestructura para llegar al mundo, y Río Negro aparece como la provincia que puede ofrecer costa, profundidad marítima, conectividad territorial y decisión política para alojar esa expansión.
Sin embargo, el desarrollo también abre una agenda de seguimiento. La magnitud de las obras exige control ambiental, participación pública, monitoreo permanente, planificación urbana, formación laboral, articulación con proveedores locales y transparencia en el uso de los fondos que ingresen a la Provincia y a los municipios. La oportunidad es enorme, pero su impacto dependerá de cómo se gestione el proceso.
En ese sentido, la ratificación por ley no es el final del camino, sino el comienzo de una etapa más exigente. Río Negro deberá demostrar que puede ordenar una inversión de escala global sin perder de vista el desarrollo local, la protección ambiental, la generación de empleo rionegrino y la integración de sus comunidades al nuevo perfil productivo.
Con la Ley 5849, el Proyecto FLNG gana respaldo jurídico y político. Para Río Negro, el desafío ahora será convertir esa previsibilidad en obras, trabajo, infraestructura y beneficios concretos para la provincia. El Golfo San Matías empieza a consolidarse como uno de los puntos más relevantes de la futura exportación energética argentina.





