La empresa puso en marcha en 2026 un esquema de ejecución “de zapata a zapata” que busca reducir transiciones y tiempos no productivos. El piloto ya atraviesa las secciones más complejas del pozo y se apoya en tecnologías direccionales y monitoreo en tiempo real.
Halliburton activó en la Cuenca Neuquina un proyecto de perforación continua bajo el modelo conocido como “shoe to shoe” (de zapata a zapata), una modalidad que apunta a mejorar la eficiencia operativa en Vaca Muerta a partir de un cambio de organización del trabajo: integrar de manera más ininterrumpida las etapas de perforación entre una corrida de casing y la siguiente, con menos “cortes” logísticos y menos tiempos muertos.
En términos técnicos, la “shoe” refiere a la zapata del revestimiento (casing shoe), es decir, el extremo inferior del casing que se corre y cementa para “cerrar” cada sección del pozo. El concepto “shoe to shoe” busca que un mismo esquema operativo —y, en la práctica, un mismo contratista/equipo en ese tramo— gestione de forma continua la transición entre secciones, bajando los cambios de mano y las demoras asociadas.
Según los reportes relevados, el piloto ya completó las etapas de tangente, curva y aterrizaje y se encuentra perforando el lateral, una fase clave por las altas inclinaciones y la sensibilidad direccional de la ventana operativa. En ese recorrido, Halliburton indicó que avanza por encima de los KPIs definidos por el cliente, con soporte de herramientas y servicios direccionales como iCruise RSS, motor NitroForce, MARSS y brocas HyperSteer, además de captura de datos en tiempo real para anticipar eventos que suelen derivar en NPT.
La apuesta no es menor: en Vaca Muerta, cada mejora incremental de productividad (más metros por día, menos horas de espera, menos correcciones) impacta directo en el costo de pozo y, por arrastre, en el break-even del barril equivalente en un escenario donde el capital es más selectivo y los proyectos compiten por eficiencia. En esa línea, la compañía viene reforzando dos eslabones donde se juegan los principales saltos: perforación y completación.
En completación, Halliburton también viene empujando metodologías orientadas a recortar tiempos y coordinación de flotas —como Simul Frac, bombeo continuo y el uso de gas con B-Fuel— y herramientas de operación remota para ganar control operativo y mejorar seguridad. En paralelo, suma fibra óptica para capturar información del subsuelo en tiempo real y habilitar ajustes más finos en la ejecución, una tendencia que empuja a un estándar cada vez más “data-driven”.
El contexto ayuda a entender por qué este tipo de pilotos se aceleran en 2026: la competencia por bajar costos se volvió estructural y las operadoras están premiando a los proveedores que consiguen consistencia, menor variabilidad y más continuidad en la entrega de pozos. En 2025, Halliburton mantuvo una presencia operativa relevante en la cuenca —con trabajos para varias de las principales operadoras— y reportes sectoriales le atribuyen miles de etapas de fractura en el año, como parte de esa puja por escala y productividad.





