El IEFA Latam Forum 2026 pone a Vaca Muerta en el centro de la conversación: el desarrollo del shale argentino ya no se explica sólo desde la producción en Neuquén, sino también desde la infraestructura, la logística y la salida exportadora en la que Río Negro gana un lugar cada vez más decisivo. Ese es el marco del panel que reúne en este momento en Buenos Aires a los gobernadores Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, junto a Ricardo Markous, CEO de Tecpetrol, y Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix Global Resources. (En desarrollo)
La mesa, moderada por el periodista de Bloomberg Jonathan Gilbert, es presentada por la organización bajo el título “Vaca Muerta: transforming the energy landscape in Latin America”, una definición que ya marca el tono del debate. No se trata de una charla técnica más sobre pozos o productividad. La propuesta del foro pasa por discutir cómo Vaca Muerta puede redefinir el mapa energético regional a partir de una combinación de producción récord, mejoras regulatorias, infraestructura, resolución de cuellos logísticos y capacidad de atraer inversiones de escala.
La integración del panel, de hecho, funciona como un mensaje en sí mismo. Por un lado, están los gobernadores de las dos provincias que hoy resultan determinantes para la expansión del shale. Por el otro, dos CEOs con peso real en la actividad, al frente de compañías que participan del desarrollo no convencional y conocen de primera mano qué necesita Vaca Muerta para sostener su crecimiento. Esa combinación refleja que la nueva etapa del play ya no puede pensarse con una mirada fragmentada: la escala que hoy persigue la industria obliga a leer a Neuquén y Río Negro como partes de un mismo sistema.
En esa lógica, Neuquén sigue siendo el corazón productivo del shale, pero Río Negro se consolida como una pieza estratégica en el tramo que conecta el subsuelo con el mercado. La discusión sobre Vaca Muerta ya no gira solamente en torno a cuánto se puede producir, sino a cómo mover ese volumen, cómo hacerlo competitivo y cómo convertirlo en exportaciones sostenidas. Por eso, la presencia de Weretilneck en una mesa de este perfil tiene una lectura que excede lo protocolar: muestra que la provincia entra de lleno en la conversación sobre la arquitectura necesaria para la próxima etapa del desarrollo energético argentino.
El foro además reúne a ejecutivos, inversores, bancos y funcionarios en uno de los encuentros empresariales más relevantes de la semana en la Argentina. Dentro de esa agenda, Vaca Muerta aparece como uno de los activos centrales para captar capital en un contexto en el que el país busca afianzar proyectos generadores de divisas. El programa incluye también sesiones sobre minería, renovables, comercio global e inteligencia artificial, pero el bloque dedicado al shale figura entre los más observados por el peso específico de sus protagonistas y por el momento que atraviesa la industria.
Para Energía 360, la foto que deja este panel es contundente: el crecimiento de Vaca Muerta ya no se juega sólo en el pozo. Se juega también en los ductos, en la infraestructura de evacuación, en la competitividad logística, en la estabilidad regulatoria y en la capacidad de articular una salida exportadora robusta. En ese esquema, la dupla Río Negro–Neuquén aparece cada vez menos como una asociación circunstancial y cada vez más como un bloque territorial clave para llevar al shale argentino a una escala superior.
Esa es, justamente, la señal más fuerte que deja el IEFA Latam Forum 2026: la industria y la política empiezan a mostrar con más nitidez que el futuro de Vaca Muerta no depende únicamente del potencial geológico, sino de la capacidad de construir una plataforma integral de desarrollo. Y en esa plataforma, Neuquén aporta volumen y productividad, mientras Río Negro gana protagonismo como parte de la salida estratégica que necesita la Argentina para transformar energía en inversión, exportaciones y dólares.
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(Noticia en desarrollo).





