Blue Sky dio un nuevo paso en el proyecto Ivana, en Río Negro. La compañía realizará estudios técnicos para saber cómo recuperar uranio y vanadio del mineral y reunir información clave para futuras decisiones de desarrollo.
El proyecto Ivana, ubicado en Valcheta, sumó un nuevo avance técnico en su camino de evaluación. Blue Sky Uranium informó que Ivana Minerales S.A. firmó acuerdos con dos especialistas internacionales para desarrollar estudios de ingeniería y pruebas metalúrgicas sobre el depósito de uranio y vanadio.
La noticia no significa el inicio de una etapa productiva. Se trata de un paso previo, necesario para conocer con mayor precisión cómo podría procesarse el mineral, qué nivel de recuperación se puede lograr y qué tipo de planta o circuito industrial requeriría el proyecto en caso de avanzar hacia futuras etapas de desarrollo.
Los acuerdos fueron firmados con M3 Engineering & Technology, una firma especializada en ingeniería para proyectos mineros, y con el Saskatchewan Research Council, un centro canadiense con experiencia en investigación aplicada, ensayos metalúrgicos y desarrollo de procesos para minerales críticos.
El objetivo central será estudiar cómo recuperar uranio y vanadio del material mineralizado de Ivana. Para eso, se realizarán pruebas de laboratorio con muestras del depósito, que permitirán evaluar distintos métodos de procesamiento y generar información técnica para futuros estudios económicos y de factibilidad.
Según informó Blue Sky, una primera etapa de trabajo utilizará cerca de 900 kilos de material mineralizado, dividido en tres muestras compuestas que representan distintas leyes del depósito: baja, media y alta. Esas muestras ya fueron enviadas al laboratorio del Saskatchewan Research Council, en Canadá.
Los ensayos incluirán estudios mineralógicos, pruebas de separación y concentración, y análisis de lixiviación bajo distintas condiciones. En términos simples, los técnicos buscarán determinar cómo se comporta el mineral cuando se lo somete a diferentes procesos y qué método permite recuperar mejor el uranio y el vanadio.
Esa información será clave para el diseño del proyecto. No alcanza con saber que existe mineralización: para avanzar hacia una instancia más concreta, la empresa necesita demostrar cómo puede extraer los minerales de interés, con qué tecnología, con qué consumo de insumos, con qué costos y bajo qué condiciones ambientales.
En paralelo, M3 Engineering & Technology trabajará sobre la ingeniería del proceso. Su tarea será integrar los resultados de laboratorio al diseño preliminar de la planta y al esquema técnico que podría utilizarse en futuras etapas de prefactibilidad y factibilidad.
Blue Sky indicó que estos trabajos forman parte de un paquete más amplio de estudios en marcha sobre Ivana, que también incluye análisis ambientales, permisos, investigaciones hidrogeológicas y evaluación de fuentes de agua. Todos esos componentes son necesarios para determinar si el proyecto puede transformarse, más adelante, en una operación minera viable.
Para Río Negro, el avance es relevante porque mantiene activo a Ivana dentro de la agenda minera provincial. El proyecto forma parte del distrito Amarillo Grande y es uno de los desarrollos de uranio más observados en el país, en un contexto donde la energía nuclear y los minerales estratégicos vuelven a ganar peso en la discusión energética global.
La empresa también recordó que Ivana Minerales forma parte de una asociación entre Blue Sky y Abatare Spain, vinculada a Corporación América. Ese acuerdo prevé financiamiento para avanzar en estudios, factibilidad y eventualmente en el desarrollo del proyecto, sujeto al cumplimiento de las etapas técnicas y económicas previstas.
El presidente y CEO de Blue Sky, Nikolaos Cacos, destacó que la contratación de M3 y del Saskatchewan Research Council permitirá avanzar con información metalúrgica clave para el futuro del depósito. La compañía busca reunir datos más precisos sobre recuperación, proceso e ingeniería antes de tomar decisiones de mayor escala.
El punto central es que Ivana ingresa en una etapa más exigente. Ya no se trata solo de identificar recursos minerales, sino de demostrar cómo podrían procesarse, qué infraestructura haría falta y qué condiciones técnicas debería cumplir el proyecto.
En una provincia que busca ampliar su matriz minera, este tipo de estudios son determinantes. No garantizan por sí solos la construcción de una mina, pero permiten reducir incertidumbre, ordenar información y preparar el camino para una evaluación más completa.
Ivana vuelve así a quedar en el radar de Río Negro. El proyecto avanza con estudios técnicos que serán decisivos para saber si el uranio y el vanadio del distrito Amarillo Grande pueden convertirse, en el futuro, en una nueva oportunidad productiva para la provincia.





