El presidente y CEO de YPF participó del V Simposio de No Convencionales de la SPE en Neuquén, donde destacó los rendimientos de clase mundial de la formación, defendió la eficiencia como base de la competitividad y afirmó que la compañía está cerca de definir una inversión de USD 30.000 millones para exportar gas natural licuado.
El desarrollo de Vaca Muerta dejó atrás la etapa en la que la industria necesitaba demostrar su potencial geológico. La discusión, ahora, pasa por otro terreno: eficiencia, escala, infraestructura, costos y capacidad exportadora. Ese fue uno de los ejes que planteó el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, durante su participación en el V Simposio de Exploración y Producción de Recursos No Convencionales, organizado por la Society of Petroleum Engineers —SPE— de Argentina en Neuquén.
Ante referentes técnicos de la industria energética local e internacional, Marín aseguró que Vaca Muerta ya alcanza estándares de productividad de clase mundial y que tiene condiciones para posicionarse incluso por encima de los principales desarrollos shale de Estados Unidos. La afirmación no apunta solo al potencial del recurso, sino a la capacidad de la industria argentina de mejorar sus procesos, reducir costos y sostener una operación competitiva en el mercado global.

“Las productividades las tenemos que generar con eficiencia, no con devaluación. Vaca Muerta tiene rendimientos de clase mundial y está a la altura, e incluso por encima, de los principales desarrollos shale de Estados Unidos”, sostuvo el titular de YPF durante el encuentro realizado entre el 22 y el 24 de abril en el Centro de Convenciones Domuyo.
En ese contexto, Marín volvió a poner sobre la mesa los lineamientos del Plan 4×4 de YPF, la estrategia con la que la compañía busca multiplicar por cuatro sus resultados en cuatro años. El programa tiene como pilares el foco en el petróleo, la mejora de la eficiencia operativa, la gestión en tiempo real de las operaciones y la aceleración del desarrollo no convencional.
El CEO de YPF también vinculó esa estrategia con el objetivo exportador de largo plazo. Según planteó, la meta de la compañía es que Argentina pueda exportar más de USD 30.000 millones hacia 2030 a partir del desarrollo pleno de Vaca Muerta. En esa hoja de ruta, el gas natural licuado aparece como una de las grandes apuestas para transformar el recurso neuquino en divisas, infraestructura y posicionamiento internacional.
Marín afirmó que YPF está próxima a definir una inversión de USD 30.000 millones orientada a la exportación de GNL. Se trata de una señal relevante para el futuro energético argentino, porque el salto exportador del gas requiere decisiones de gran escala: gasoductos, plantas de licuefacción, contratos internacionales, financiamiento, logística portuaria y estabilidad regulatoria.
La exposición del titular de YPF se dio en un ámbito técnico donde la industria debatió, justamente, cómo pasar de la promesa geológica a una operación cada vez más eficiente. Durante las tres jornadas del simposio se presentaron más de 70 trabajos técnicos, seleccionados entre más de 140 propuestas de autores locales e internacionales. Los temas abordaron estudios de campo, innovaciones en perforación, estrategias de terminación y producción, optimización logística y herramientas de transformación digital aplicadas a operaciones reales.
El vicepresidente de SPE Argentina, Daniel Rosato, destacó el valor del encuentro como espacio de articulación entre conocimiento técnico, experiencia operativa e innovación. “A lo largo de estos tres días vimos trabajos muy interesantes y una participación muy activa de la industria. Este tipo de encuentros permite compartir experiencias concretas y seguir impulsando la incorporación de nuevas tecnologías en el desarrollo de los no convencionales”, señaló.
El programa incluyó seis conferencias magistrales a cargo de especialistas internacionales, con presentaciones sobre análisis de fricción acústica, retorno de inversión del conocimiento de reservorio, tendencias en diseño de fractura, nuevos desarrollos de IOR y EOR en Vaca Muerta, la plataforma Y-Well de YPF y experiencias de refractura en cuencas shale de Estados Unidos.
También hubo sesiones técnicas, análisis de casos reales y espacios de debate sobre inteligencia artificial, infraestructura, logística, sustentabilidad y seguridad operacional. Todos esos ejes muestran hacia dónde se está moviendo la agenda de los no convencionales: ya no alcanza con tener un recurso de calidad, sino que hace falta desarrollarlo con precisión técnica, escala industrial y costos competitivos.
En esa línea, el planteo de Marín sintetiza el nuevo momento de Vaca Muerta. La formación ya no es presentada únicamente como una oportunidad futura, sino como una plataforma productiva que empieza a disputar competitividad a nivel internacional. El desafío, ahora, es convertir esa productividad en exportaciones sostenidas, inversiones de largo plazo y una cadena de valor capaz de impactar en las provincias productoras y en el conjunto de la economía argentina.
El simposio también reafirmó el rol de la SPE Argentina como espacio de intercambio técnico para la industria hidrocarburífera. La organización cuenta con más de 40 años de trayectoria en el país, alrededor de 400 socios activos y presencia institucional en Buenos Aires, Neuquén y Comodoro Rivadavia. Forma parte de la red global de la Society of Petroleum Engineers, integrada por más de 140.000 profesionales distribuidos en 150 secciones de 58 países.
A través de congresos, cursos y encuentros profesionales, la SPE promueve la difusión de conocimiento, tecnología y buenas prácticas operativas. En el caso argentino, su aporte resulta cada vez más relevante en una etapa en la que Vaca Muerta necesita combinar productividad, innovación, infraestructura y eficiencia para consolidarse como uno de los principales motores energéticos del país.





