La tensión en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético global y, en ese nuevo escenario, YPF cree que se abre una oportunidad concreta para acelerar el desarrollo de Argentina LNG, el proyecto con el que busca llevar el gas de Vaca Muerta al mercado internacional. Durante su participación en el CERAWeek 2026, en Houston, el presidente y CEO de la compañía, Horacio Marín, aseguró que el conflicto internacional está reforzando el interés por sumar nuevos proveedores confiables de gas natural licuado.
El planteo de Marín parte de una idea central: las interrupciones y riesgos sobre el suministro desde zonas sensibles del mundo empujan a Europa y Asia a mirar con más atención proyectos ubicados en regiones alejadas de esos focos de conflicto. En ese tablero, Argentina aparece como una alternativa con potencial, apoyada en la escala de Vaca Muerta y en la posibilidad de montar una plataforma exportadora desde la costa rionegrina.
Según explicó el titular de YPF, el plan hoy contempla una expansión hasta 18 millones de toneladas anuales, apoyada en la instalación de dos buques licuefactores y en una inversión total estimada en USD 30.000 millones. De ese monto, unos USD 20.000 millones corresponden a infraestructura de transporte, tratamiento y licuefacción, mientras que otros USD 10.000 millones estarían destinados al desarrollo upstream, es decir, a la producción de gas en Vaca Muerta.
En paralelo, YPF y sus socios trabajan en la ingeniería financiera del proyecto. Para la etapa de infraestructura, el consorcio apunta a conseguir un project finance equivalente al 70% de la inversión, lo que implica salir a buscar entre USD 14.000 y USD 15.500 millones en el mercado internacional. Marín indicó además que esas negociaciones cuentan con asesoramiento de JPMorgan e incluyen conversaciones con bancos de desarrollo vinculados a países compradores, con la idea de extender plazos y mejorar condiciones de financiamiento.
Otro de los puntos que sobrevolaron la agenda en Houston fue la chance de sumar un nuevo jugador de peso al consorcio. Sin embargo, Marín buscó bajar la ansiedad alrededor de ese tema y dejó en claro que la incorporación de un cuarto socio sería una oportunidad, pero no una condición para avanzar. El mensaje fue claro: el proyecto puede seguir su curso con la estructura actual y cualquier nuevo socio vendría a fortalecer una iniciativa que YPF considera viable por sí misma.
De cara a los próximos meses, la petrolera quiere acelerar definiciones técnicas, contractuales y financieras. Entre los pasos previstos figuran la preparación de la documentación mínima para el financiamiento, la homologación de licitaciones y el avance de contratos para obras clave, entre ellas los gasoductos y las unidades de licuefacción. En paralelo, la estrategia comercial apunta a cerrar acuerdos de largo plazo con mercados desarrollados de Europa y Asia, aunque también contempla dejar una porción de la producción para operaciones spot.
Marín también volvió a poner el foco en el marco normativo. En ese sentido, subrayó que el RIGI es una pieza decisiva para darle previsibilidad a una inversión de esta magnitud. La señal que busca transmitir YPF es que, si Argentina logra sostener reglas claras y cerrar su esquema de financiamiento, el contexto internacional puede jugar a favor de una aceleración del proyecto.
Con ese telón de fondo, Argentina LNG se afirma como una de las apuestas más ambiciosas del país para transformar el gas de Vaca Muerta en exportaciones de escala global. La combinación entre recurso, demanda internacional y necesidad de diversificar proveedores le da al proyecto un impulso adicional en un momento de fuerte incertidumbre energética a nivel mundial.





