El sector minero argentino creció con fuerza entre 2024 y 2025 y arrancó 2026 con cifras récord. Oro, plata y litio sostienen una actividad que gana peso en las exportaciones, las economías provinciales y el ingreso de divisas, mientras el RIGI empieza a empujar una nueva etapa de inversiones de gran escala.
La minería argentina cerró 2024 con exportaciones por US$ 4.673 millones, un crecimiento de 15,1% frente a 2023. En 2025 volvió a escalar y alcanzó US$ 6.073 millones, con una suba interanual de 30,0%. En un año, el sector sumó US$ 1.400 millones adicionales y consolidó un nuevo máximo histórico para la actividad.
Ese crecimiento volvió a apoyarse en un mapa productivo muy concentrado. En 2024, cinco provincias reunieron 98,5% de las exportaciones mineras del país: Santa Cruz (38,3%), San Juan (31,4%), Jujuy (16,1%), Salta (6,8%) y Catamarca (6,0%). En 2025 la concentración se mantuvo casi intacta: las mismas cinco provincias explicaron 98,4% del total, con Santa Cruz (39,5%), San Juan (28,9%), Jujuy (15,9%), Salta (8,3%) y Catamarca (5,8%).
La estructura exportadora también mostró continuidad. En 2024, oro, plata y litio agruparon 95,1% de las ventas mineras al exterior: el oro representó 67,2% del total, la plata 14,0% y el litio 13,8%. En 2025, esos tres productos volvieron a explicar casi todo el negocio, con una participación conjunta de 95,4%: el oro trepó a 67,4%, el litio a 15,1% y la plata quedó en 12,9%.
El comportamiento por provincia ayuda a entender por qué la minería tiene un peso tan alto en algunas economías regionales. En Santa Cruz, el perfil exportador siguió dominado por oro y plata: en 2024 explicaron casi toda la canasta minera provincial y en 2025 mantuvieron ese predominio. En San Juan, el oro concentró 96,6% de las exportaciones mineras en 2024 y 96,7% en 2025. En el NOA, en cambio, la matriz fue más diversificada y el litio pasó a ocupar el primer lugar dentro de la canasta minera de Catamarca, Jujuy y Salta, acompañado por plata y oro.
La mejora de 2025 no se explicó solo por un contexto favorable de precios. El Gobierno nacional atribuyó el resultado a una combinación de precios internacionales más firmes, entrada en producción de nuevos proyectos y consolidación de operaciones existentes. En el caso del litio, el dato más relevante fue la puesta en marcha de cuatro proyectos entre 2024 y 2025, lo que elevó a siete la cantidad de minas de litio en producción en el país.
Con ese antecedente, el inicio de 2026 mostró una nueva aceleración. Según datos oficiales difundidos por la Secretaría de Minería, el sector arrancó el año con un primer bimestre récord, con fuerte crecimiento frente al mismo período de 2025. El Gobierno también presentó ese desempeño como parte del nuevo impulso exportador del sector en sus comunicaciones oficiales de comienzos de 2026.
Aunque todavía no podemos tener un dato anual cerrado para 2026 porque apenas vamos transitando el primer cuatrimestre, la secuencia ya permite una lectura clara. 2024 fue un año de crecimiento, 2025 marcó un récord histórico y 2026 comenzó desde un piso más alto. Esa evolución fortalece la posición de la minería dentro de la balanza comercial argentina y explica por qué el sector aparece cada vez con más peso en la agenda económica nacional.
En esa nueva etapa aparece un factor central: el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). El Gobierno reglamentó su operatividad en octubre de 2024 y lo presentó como un esquema que ofrece previsibilidad, incentivos fiscales y jurídicos durante 30 años para atraer proyectos de inversión de gran escala. El régimen está abierto a sectores estratégicos, entre ellos la minería, y fija como requisito general un piso de US$ 200 millones de inversión.
En minería, el RIGI empezó a tener impacto concreto durante 2025 y 2026. En la convención PDAC 2026, el Gobierno informó que la Argentina llegó al evento con 6 proyectos mineros aprobados bajo el régimen y otros 12 en evaluación. Entre unos y otros, la inversión total asociada asciende a US$ 47.000 millones, un número que da una idea de la escala que busca alcanzar el sector en los próximos años.
Entre los expedientes ya aprobados aparece el proyecto Rincón, en el subsector potasio y litio, a partir de una resolución oficial publicada en junio de 2025. Ese expediente aprobó la adhesión al RIGI presentada por Rincón Mining Pty Ltd como proyecto de exportación estratégica de largo plazo.
También quedó aprobada la adhesión al RIGI del proyecto Los Azules, en San Juan, mediante una resolución oficial de octubre de 2025. El texto establece que el proyecto apunta a completar desarrollo, permisos y construcción de mina, planta e infraestructura asociada para extraer y procesar cátodos de cobre.
A ese escenario se sumó además otro dato político y productivo relevante: en diciembre de 2025, Mendoza aprobó legislativamente la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto PSJ Cobre Mendocino, con una inversión inicial proyectada de US$ 600 millones y una producción promedio estimada de 40.000 toneladas anuales de cobre fino. Fue presentado oficialmente como el primer desarrollo metalífero de gran escala en recibir luz verde legislativa en la provincia en más de dos décadas.
Ese conjunto de datos ayuda a ordenar la comparación entre 2024 y 2026. En 2024, la minería mostró un desempeño sólido y confirmó el peso del oro, la plata y el litio en las exportaciones argentinas. En 2025, el sector rompió su techo histórico y amplió su participación dentro del comercio exterior. En 2026, todavía sin balance anual cerrado, la actividad ya exhibe un escenario de mayor escala, apoyado no solo en exportaciones, sino también en una cartera de inversiones mineras que empezó a canalizarse a través del RIGI.
La proyección para 2026 depende de variables concretas: el precio internacional del oro, la evolución del mercado del litio, el ritmo de ejecución de los proyectos ya operativos y la velocidad con que las nuevas inversiones pasen del expediente a la obra. No hay todavía una estimación oficial anual consolidada publicada en las fuentes revisadas. Pero sí puede afirmarse que la minería entró en 2026 con mejores condiciones que un año atrás y con una cartera de proyectos mucho más robusta detrás.
Visto en perspectiva, la minería hoy aporta tres cosas al mismo tiempo: divisas, peso regional y una plataforma de inversión de largo plazo. Santa Cruz y San Juan siguen sosteniendo gran parte del negocio exportador metalífero. El NOA consolidó al litio como vector de crecimiento. Y el cobre empieza a aparecer con más claridad en la cartera que busca transformar la próxima etapa del sector. En esa combinación está una de las claves para entender por qué la minería ganó centralidad en la economía argentina y por qué 2026 vuelve a ser un año decisivo para medir hasta dónde puede llegar esa expansión.





