Tras el vencimiento de la postergación dispuesta en abril, el Gobierno aplicó una actualización parcial de impuestos sobre naftas y gasoil. En Río Negro y Neuquén ya se registraron movimientos en surtidores, mientras YPF y las principales petroleras evalúan si trasladan una suba mayor por el crudo, el tipo de cambio y la carga fiscal.
Los combustibles volvieron a moverse en los surtidores de la región y el mercado quedó a la espera de una definición más amplia para mediados de mayo. La suba se da después del vencimiento del plazo que el Gobierno nacional había diferido en abril para actualizar parcialmente los impuestos sobre naftas y gasoil, una decisión que buscó evitar un traslado inmediato sobre los precios finales.
El nuevo esquema fue formalizado a través del Decreto 302/2026, publicado en el Boletín Oficial el 30 de abril. La norma estableció incrementos parciales para el período comprendido entre el 1° y el 31 de mayo de 2026, tanto en el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos como en el Impuesto al Dióxido de Carbono. En el caso de las naftas, el aumento fijado fue de $10,398 por litro en el impuesto principal y de $0,637 por litro en el tributo al dióxido de carbono. Para el gasoil, la actualización fue de $9,269, más $5,019 por tratamiento diferencial y $1,056 por dióxido de carbono.
La actualización no fue plena. El propio decreto dispuso que el remanente de los incrementos pendientes se traslade al 1° de junio de 2026, lo que deja planteado un nuevo punto de presión sobre los precios para el mes próximo. En términos prácticos, mayo quedó como un mes de transición: una parte del ajuste tributario ya comenzó a correr, mientras otra porción quedó diferida.
El impacto empezó a sentirse en distintas plazas. En Neuquén, medios locales informaron que YPF aplicó un nuevo aumento después de dos semanas de estabilidad. Según Noticias NQN, la nafta Súper subió $23 y las pizarras quedaron con nuevos valores en estaciones de referencia de la ciudad.
En General Roca, el movimiento también fue registrado por medios locales. ANR informó que los precios de los combustibles volvieron a modificarse en surtidores de la ciudad y publicó nuevos valores de referencia en distintas banderas, en un contexto marcado por el final del esquema de contención de precios que venía aplicando YPF.
El dato central es que el aumento impositivo no es la única variable en juego. Las petroleras también miran la evolución del precio internacional del crudo, el tipo de cambio, los costos internos y la decisión de YPF sobre el denominado “buffer” de precios, el mecanismo de contención que se aplicó durante 45 días para evitar un salto brusco en surtidores.
Ese esquema llega a su cierre esta semana. El Cronista informó que el acuerdo de estabilización liderado por YPF vence el viernes 16 de mayo, momento a partir del cual el sector deberá definir si traslada a los precios finales la suba acumulada del crudo y el reciente incremento impositivo.
La definición involucra a las principales compañías del mercado. Entre las empresas participantes aparecen YPF, Shell, Axion, Puma, Raízen, Trafigura, Tecpetrol, Pluspetrol y Fénix, con una discusión centrada en cómo recomponer precios sin generar un impacto brusco sobre la inflación y el consumo.
Para los usuarios, la pregunta es simple: ¿aumentó el combustible? La respuesta es sí, aunque con matices. Ya hubo movimientos en algunas estaciones de servicio de la región, pero el mercado todavía espera una definición más amplia sobre el precio de referencia que podría comenzar a verse desde el fin del esquema de estabilización.
La situación tiene especial impacto en la Norpatagonia, donde el costo del combustible incide directamente en la logística, el transporte de cargas, la actividad hidrocarburífera, la minería, la producción frutícola y los servicios asociados a Vaca Muerta. En provincias como Río Negro y Neuquén, cualquier ajuste en naftas y gasoil se traslada rápidamente a cadenas productivas que dependen de largas distancias y alta movilidad operativa.
El gasoil aparece como una variable particularmente sensible. Además de su peso en el transporte y la maquinaria productiva, el decreto nacional mantiene un tratamiento diferencial para determinadas regiones, entre ellas las provincias patagónicas. Ese esquema busca contemplar las particularidades territoriales, aunque no elimina el impacto de las actualizaciones tributarias ni de los movimientos de precios de las petroleras.
La discusión también se da en un contexto político y económico delicado. El Gobierno nacional viene utilizando la postergación parcial de impuestos como herramienta para moderar el impacto de los combustibles sobre la inflación. Sin embargo, esa estrategia tiene límites: una parte del ajuste ya se aplicó en mayo y otra quedó pendiente para junio.
En paralelo, YPF funciona como referencia para el resto del mercado. Si la petrolera de mayoría estatal decide actualizar precios con mayor fuerza, es probable que el resto de las compañías acompañe el movimiento, como suele ocurrir en el sector. Si mantiene una política de contención parcial, el traslado podría ser más gradual.
Por ahora, el escenario combina tres elementos: subas puntuales ya visibles en surtidores, presión impositiva parcialmente activada y expectativa por la decisión que tome el mercado desde el 16 de mayo. Para Río Negro y Neuquén, el tema excede el bolsillo del automovilista: cada litro más caro también pesa sobre la logística de la producción, el transporte regional y los costos de una economía cada vez más atada al desarrollo energético, minero y exportador.





