Neuquén abrió 2026 con una marca que vuelve a confirmar el peso de Vaca Muerta en el mapa energético argentino: en enero, la producción de petróleo de la provincia alcanzó los 610.715 barriles por día, el nivel más alto de su historia. El dato no sólo muestra un nuevo máximo, sino que además refleja una suba de 1,57% respecto de diciembre de 2025 y un crecimiento interanual de 32,01% frente a enero del año pasado.
La cifra ratifica una tendencia que viene acelerándose y que tiene impacto directo en toda la Patagonia, tanto por el movimiento de inversiones como por la demanda de infraestructura, servicios, logística y empleo especializado. Para la audiencia de Energía 360, el dato también suma contexto a una discusión clave: mientras Neuquén sigue empujando producción, Río Negro se vuelve cada vez más estratégico en la cadena de evacuación, exportación y desarrollo de obras vinculadas al sector.
Detrás del nuevo récord aparecen áreas que vienen mostrando un desempeño fuerte en la cuenca, entre ellas La Calera, Loma La Lata-Sierra Barrosa, Fortín de Piedra, Mata Mora Norte y Aguada del Chañar, señaladas como las que más aportaron al crecimiento mensual de la extracción. La lectura de fondo es clara: el crecimiento no depende de un solo bloque, sino de una base de activos no convencionales que sigue ampliando escala y eficiencia operativa.
En gas, el arranque del año también mostró actividad alta. La producción de enero se ubicó en 91,28 millones de metros cúbicos por día, con una mejora mensual de 0,52% respecto de diciembre. Si bien la comparación interanual marcó una leve baja de 1,24%, el nivel se sostuvo en valores elevados, con protagonismo de áreas como Fortín de Piedra, Aguada de Castro, Río Neuquén, Loma La Lata-Sierra Barrosa y Sierra Chata.
Uno de los datos más relevantes para entender la estructura del crecimiento es el peso del no convencional. Según los valores citados en la nota, en enero el 97,02% del petróleo y el 90,44% del gas producido en Neuquén provinieron del segmento no convencional, mientras que el shale explicó 79,75% del gas total. Esto confirma que la expansión productiva ya no es una expectativa de mediano plazo, sino una realidad consolidada que sigue profundizándose.
El récord petrolero, además, llega de la mano de otro indicador que la industria mira de cerca: la actividad de fractura. El inicio de 2026 registró 2.401 etapas de fractura, un volumen que la nota presenta como el segundo nivel más alto desde el desarrollo masivo del fracking en la cuenca, sólo por debajo del récord de 2.588 punciones de mayo de 2025. También se destacó una suba interanual de 36% frente a enero de 2025, cuando se habían completado 1.761 fracturas.
Ese movimiento operativo muestra un dato importante para leer el presente de Vaca Muerta: el crecimiento productivo no aparece aislado, sino acompañado por una mayor intensidad en la actividad de completación, especialmente en la ventana petrolera. De acuerdo con el último relevamiento de las 2.401 operaciones de enero, 1.968 se concentraron en petróleo y 433 en proyectos gasíferos.
El balance de 2025 también ayuda a dimensionar la velocidad del proceso. Según el mismo relevamiento mencionado en la nota, el año pasado cerró con 23.784 punciones, un aumento de 34% respecto de 2024, con 5.988 operaciones adicionales en términos absolutos. En otras palabras, Neuquén arrancó 2026 con récord de producción, pero sobre una base que ya venía expandiéndose a ritmo alto.
Para Energía 360, la noticia tiene una lectura más amplia que el dato puntual de enero. Cada nuevo salto de producción en Neuquén profundiza la necesidad de infraestructura regional, mayor capacidad de transporte, más servicios especializados y mejores condiciones para integrar la cadena de valor en Patagonia. Y en ese tablero, Río Negro aparece cada vez más conectado a la dinámica de Vaca Muerta, no sólo como vecino geográfico, sino como provincia clave para obras, logística y proyectos asociados al nuevo ciclo exportador.





