Pan American Energy anunció una inversión para aplicar recuperación terciaria en uno de los yacimientos más importantes del país. El proyecto contempla 22 plantas de inyección de polímeros y apunta a sumar 24 millones de barriles incrementales en Chubut.
Pan American Energy busca incorporar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) un proyecto de casi US$ 680 millones para extender la vida productiva de Cerro Dragón, uno de los yacimientos convencionales más relevantes de la Argentina y pieza central de la Cuenca del Golfo San Jorge.
Según informó La Nación, la compañía anunció la presentación de la solicitud de adhesión al régimen para avanzar con un plan de recuperación terciaria en Chubut, orientado a incrementar la producción de petróleo en un campo maduro que lleva décadas de actividad.
La iniciativa contempla la construcción de 22 plantas de inyección de polímeros, nuevas perforaciones e intervenciones sobre pozos productores e inyectores. El objetivo es mejorar la recuperación de crudo remanente dentro del reservorio y sumar una producción incremental estimada en 24 millones de barriles.
El proyecto tiene una lectura estratégica para la Patagonia. Mientras Vaca Muerta concentra buena parte de las inversiones hidrocarburíferas por su escala y productividad, PAE apuesta a sostener el potencial de una cuenca convencional que todavía tiene margen para generar producción, empleo, regalías y actividad de servicios.
La recuperación terciaria con polímeros es una técnica utilizada para extraer más petróleo de yacimientos maduros. En términos simples, consiste en inyectar una solución que mejora el desplazamiento del crudo dentro de la formación. Al aumentar la eficiencia del barrido, permite empujar hacia los pozos productores parte del petróleo que queda atrapado después de las etapas de producción primaria y secundaria.
Ese tipo de tecnología requiere inversiones elevadas, planificación de largo plazo y estabilidad económica. Por eso, la decisión de llevar el proyecto al RIGI no es un dato menor: el régimen ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios, además de estabilidad normativa para proyectos de gran escala.
Cerro Dragón es el principal activo de PAE y un yacimiento clave para Chubut. Su continuidad impacta directamente en la producción provincial, en las regalías, en el empleo petrolero y en la red de proveedores vinculados a la operación convencional. En una cuenca madura, cada barril adicional requiere más tecnología, más eficiencia y mayor inversión.
De acuerdo con la información publicada, el plan incluye la preparación de unos 220 pozos inyectores y alrededor de 650 pozos productores. En su pico, el aporte adicional podría superar los 11.300 barriles diarios sobre la curva proyectada, un volumen relevante para moderar el declino natural del área.
El anuncio fue realizado en el marco de un encuentro encabezado por el ministro de Economía, Luis Caputo; el CEO de PAE, Marcos Bulgheroni; y el gobernador de Chubut, Ignacio Torres. También participaron autoridades nacionales, representantes de la provincia y dirigentes sindicales del sector petrolero.
La presencia sindical refleja otro punto sensible del proyecto: el impacto laboral. En las cuencas maduras, las inversiones para sostener producción no solo inciden en los números de la compañía, sino también en la continuidad del trabajo, la contratación de servicios especiales, la actividad de talleres, transporte, mantenimiento y proveedores regionales.
Para Chubut, el proyecto también tiene impacto fiscal. Una mayor producción incremental puede traducirse en más regalías y mayor movimiento económico en torno a una industria que sigue siendo central para la provincia. En ese sentido, la recuperación terciaria aparece como una herramienta para defender producción en áreas donde el declino natural ya forma parte del desafío cotidiano.
La apuesta de PAE también abre una discusión más amplia sobre el futuro petrolero argentino. Vaca Muerta marca el ritmo del crecimiento no convencional, pero las cuencas tradicionales siguen teniendo un rol relevante. El desafío es evitar que queden relegadas frente al shale y encontrar esquemas que permitan sostener inversión, infraestructura y conocimiento técnico acumulado durante décadas.
En ese tablero, Cerro Dragón vuelve a quedar en el centro de la agenda. No por el descubrimiento de una nueva frontera, sino por una estrategia igual de importante: recuperar más petróleo de un yacimiento histórico, prolongar su vida útil y mantener activa una cadena productiva que sigue siendo clave para la Patagonia.
Con una inversión proyectada de casi US$ 680 millones, PAE busca que el RIGI también alcance al petróleo convencional. Si avanza, el proyecto puede convertirse en una señal para otras áreas maduras del país: producir más no siempre significa empezar de cero; muchas veces, también implica mirar mejor lo que todavía queda bajo tierra.





