Con siete pozos shale, Phoenix Global Resources logró lo que durante años parecía lejano para la provincia: frenar el declino de la producción petrolera y empujar una recuperación concreta. En enero, Río Negro alcanzó 23.536 barriles por día y el no convencional ya explica el 36% del total.
Río Negro arrancó 2026 con un dato que reordena el mapa petrolero provincial: la producción de crudo volvió a crecer y alcanzó en enero los 23.536 barriles diarios, el mejor registro para ese mes en los últimos cinco años. Pero detrás de ese número hay un protagonista claro. El quiebre en la curva no vino del convencional ni del tight, que siguieron en retroceso, sino del shale impulsado por Phoenix Global Resources en la porción rionegrina de Vaca Muerta.
La magnitud del cambio se entiende mejor al mirar la serie histórica. En enero de 2021, la provincia producía 23.333 barriles por día; en 2022 bajó a 22.928; en 2023 cayó a 21.101; y en 2024 tocó 20.087 barriles diarios. La recuperación empezó a insinuarse en 2025, con 22.116 barriles por día, y terminó de afirmarse este año con el salto a 23.536. Ese repunte coincidió con la entrada en producción de los pozos shale desarrollados por Phoenix.
El dato central es que la mejora no respondió a una recuperación general de todos los segmentos, sino al peso específico del no convencional. Mientras la producción convencional pasó de 20.614 barriles diarios en 2021 a 13.939 en enero de 2026, y la tight bajó de 2.719 a 1.180 barriles por día, el shale escaló desde 4.484 barriles diarios en enero de 2025 a 8.501 en enero de este año. En otras palabras, el crecimiento provincial tuvo nombre y apellido: fue el shale, y ese shale lo puso en producción Phoenix.
La compañía quedó así en el centro de una transformación que ya se refleja en la estructura petrolera rionegrina. Los siete pozos perforados hacia Vaca Muerta representaron el 36% de toda la producción de petróleo de Río Negro en enero. Es decir, más de uno de cada tres barriles que hoy produce la provincia ya salen del no convencional. Para una jurisdicción históricamente asociada a áreas maduras, el cambio es profundo y marca un nuevo punto de partida.
Phoenix Global Resources fue la empresa que realizó los primeros tres pozos hacia Vaca Muerta a fines de 2024, con ramas laterales comparables en extensión a las de Neuquén y con resultados productivos muy similares. Luego, en los últimos días de octubre del año pasado, puso en producción otros cuatro pozos. Esa segunda tanda mostró un desempeño incluso mejor que la primera y, en conjunto, esos cuatro pozos aportaron unos 8.500 barriles por día en enero.
Ese desempeño convirtió a Phoenix en la empresa que, al menos por ahora, logró demostrar en campo que la ventana shale de Río Negro puede tener escala y productividad. No se trata solo de que la provincia sume barriles, sino de que logró revertir una caída estructural que venía arrastrando por el envejecimiento de sus pozos convencionales y tight. Hasta ahora, dentro del universo Vaca Muerta, solo Neuquén había conseguido transformar esa riqueza geológica en una palanca concreta para cambiar de manera sostenida su producción petrolera. Con estos resultados, Río Negro aparece como la segunda provincia que empieza a hacerlo.
El avance también deja en claro que la discusión sobre Vaca Muerta en Río Negro ya no pasa únicamente por el potencial, sino por la capacidad de sostener inversiones. La propia dinámica del shale obliga a perforar de manera continua, porque su producción declina más rápido que la de los pozos convencionales. El desafío que viene, entonces, será mantener el ritmo para reponer barriles y consolidar esta nueva etapa. La nota advierte que ya hay cuatro pozos más comprometidos en otras áreas, pero también remarca que deberán compensar en el tiempo el declino natural de los primeros siete.
En paralelo, el mapa de expansión ya empieza a ampliarse. Además de Confluencia Norte y Sur, ambas vinculadas a Phoenix, la provincia otorgó permisos a Capex en Cinco Saltos Norte, donde se espera un pozo shale este año; a Pan American Energy en Cinco Saltos Sur, con otro pozo comprometido; y en Loma Guadalosa, donde PAE junto a TanGo Energy prevén avanzar con dos pozos adicionales hacia la formación.
Hay además una particularidad geológica que vuelve todavía más singular el caso rionegrino: a diferencia de otras ventanas de Vaca Muerta, en Río Negro la expectativa está puesta en petróleo y no en gas. Esa condición ubica a la provincia en una franja específicamente petrolera de la formación, y refuerza el interés sobre los resultados que logró Phoenix en sus primeros desarrollos.
Lo que dejó enero fue mucho más que una mejora estadística. Dejó la confirmación de que Phoenix puso en marcha el proyecto que hoy está cambiando la producción petrolera de Río Negro. La provincia todavía tiene por delante el reto de sostener esa curva, sumar nuevos pozos y administrar el declino propio del shale. Pero el primer paso ya está dado: Vaca Muerta empezó a traducirse en barriles concretos del lado rionegrino, y Phoenix fue la empresa que encendió ese cambio.





