La compañía expuso su estrategia en Vaca Muerta Insights 2026 y destacó la integración de activos convencionales, la mejora de costos y su avance hacia el no convencional en Mendoza como ejes de expansión.
Quintana Energy aprovechó su participación en Vaca Muerta Insights 2026 para mostrar la hoja de ruta con la que busca escalar su presencia en el negocio energético argentino. La compañía expuso una estrategia basada en tres pilares: ordenar activos para ganar eficiencia, sostener el valor del convencional y abrir una nueva etapa con proyección hacia el shale.
En ese marco, el CEO de la firma, Carlos Gilardone, repasó un 2025 de fuerte expansión operativa para la empresa. Según detalló, el año comenzó con la incorporación del clúster Estación Fernández Oro, continuó el 1 de julio con la toma de control de Mendoza Sur y cerró en diciembre con el takeover de Cañadón León–Meseta Espinosa, en Santa Cruz. Ese proceso, afirmó, permitió que la producción de la compañía pasara de 1.000 barriles equivalentes por día a 20.000 BOE/D en el transcurso del año.
Uno de los mensajes centrales de la exposición fue que el negocio convencional todavía tiene espacio para generar valor. Desde Quintana remarcaron que la mayor actividad, sumada a una mejora estructural de costos, permitió mostrar EBITDA positivo desde el primer año y resultados consistentes incluso en escenarios complejos. La definición no es menor: en momentos en que buena parte de la atención del mercado está puesta en Vaca Muerta, la empresa buscó dejar en claro que los activos convencionales bien gestionados todavía pueden jugar un papel relevante dentro del mapa energético.
Pero la señal más fuerte estuvo en el frente no convencional. La compañía indicó que ya avanzó con la adquisición de 202,5 km² de sísmica 3D y que se encamina hacia su primer pozo no convencional en Mendoza, un paso que marca su ingreso estratégico al desarrollo shale. Esa definición abre una nueva etapa para la firma, que apunta a combinar conocimiento del subsuelo, innovación y escala operativa para posicionarse en el próximo ciclo de crecimiento del sector.
La presentación de Quintana dejó, además, una lectura de fondo: el crecimiento energético no depende solo de sumar activos, sino de integrarlos con criterio, bajar costos, ordenar la operación y construir una plataforma capaz de sostener expansión en distintos tipos de recursos. En ese esquema, la empresa buscó mostrar que su apuesta no se limita a administrar campos, sino a transformarlos en una base de desarrollo de largo plazo.





