Con el Decreto 105/2026 publicado en el Boletín Oficial, el Gobierno prorrogó por única vez el plazo para adherir al RIGI hasta el 8 de julio de 2027 y extendió el paraguas de beneficios a nuevos desarrollos onshore de petróleo y gas. También incorporó obras clave (oleoductos, poliductos, plantas y almacenamiento), una señal directa para acelerar inversiones vinculadas a Vaca Muerta y su salida exportadora por la costa rionegrina.
El Gobierno nacional oficializó una doble jugada sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI): prorrogar el plazo de adhesión por un año y, al mismo tiempo, ampliar el alcance del “sector petróleo y gas” para incluir actividades que hasta ahora quedaban afuera —en especial, el upstream de petróleo—, con impacto directo en la dinámica de Vaca Muerta y su cadena de infraestructura. La medida quedó plasmada en el Decreto 105/2026 (18/02/2026), publicado este 19 de febrero de 2026 en el Boletín Oficial.
Qué cambia en concreto
- Más tiempo para entrar al RIGI: el decreto prorroga por un (1) año el plazo para acogerse al régimen, contándolo desde el 8 de julio de 2026 (cuando vencía el plazo original de dos años). En términos prácticos, el nuevo horizonte de adhesión queda en 8 de julio de 2027.
- RIGI también para “nuevos desarrollos” onshore de petróleo y gas: el decreto incorpora explícitamente la “explotación y producción de nuevos desarrollos de hidrocarburos líquidos y gaseosos costa adentro” dentro del sector promovido. Pero no es una puerta abierta para cualquier área: fija un criterio restrictivo para evitar que entren desarrollos ya maduros. Define esos “nuevos desarrollos” como proyectos en áreas que al sancionarse la Ley 27.742 no tuvieran un nivel de desarrollo significativo, y que al momento de pedir la adhesión no cuenten con inversiones en explotación o producción.
- Piso de inversión más alto (y segmentado): para esos nuevos desarrollos onshore, el decreto fija un umbral mínimo de US$ 600 millones de inversión en activos computables, justificándolo como criterio alineado con proyectos gasíferos exportadores. También menciona un umbral de US$ 200 millones para actividades costa afuera (offshore), por su perfil de riesgo e intensidad de capital.
En paralelo, para infraestructura de transporte/almacenamiento y obras asociadas (midstream), el esquema que se desprende de la norma y su lectura sectorial fija una base de US$ 300 millones. - Más actividades incluidas dentro de “petróleo y gas”: además del upstream “nuevo”, el texto consolida dentro del sector promovido un abanico amplio: plantas de tratamiento, plantas de separación de líquidos, oleoductos, gasoductos y poliductos, instalaciones de almacenamiento, transporte y almacenamiento de hidrocarburos, refinación/petroquímica, y toda la cadena vinculada a GNL (captación, tratamiento, procesamiento, fraccionamiento, licuefacción y transporte destinado a exportación).
Por qué importa para Río Negro (y para Vaca Muerta)
Desde la óptica rionegrina, la señal es clara: al ampliar el régimen hacia el petróleo —incluido el crudo de Vaca Muerta— el Gobierno busca acelerar decisiones de inversión que no son solo “pozos”, sino infraestructura. Y ahí Río Negro juega su carta más fuerte: la salida logística/exportadora que se proyecta en su costa y la red de obras asociadas (terminales, almacenamiento y ductos).
En otras palabras: el RIGI extendido no garantiza proyectos, pero sí mejora el marco de incentivos (fiscales y de acceso a divisas) para que los grandes jugadores estructuren financiamiento y cronogramas de obras de escala. Eso es relevante en un negocio donde los plazos de maduración se miden en años y las decisiones se destraban cuando hay seguridad jurídica + tamaño mínimo + previsibilidad. El propio Gobierno justificó la prórroga en que los proyectos de gran escala requieren “plazos de maduración más extensos”.
El punto fino: no es para cualquier área
El corazón técnico-político del decreto está en la definición de “nuevo desarrollo” onshore: apunta a evitar que entren bajo RIGI áreas ya desarrolladas (donde la rentabilidad y la escala ya están aceitados), y concentrar el beneficio en proyectos con lógica de expansión real. Ese criterio —área sin desarrollo significativo al momento de la Ley Bases y sin inversiones activas al momento de pedir la adhesión— es el filtro que determinará qué iniciativas, efectivamente, pueden calificar.
Con este movimiento, Nación no solo le suma un año al reloj: también redibuja el mapa de qué inversiones petroleras pueden jugar con herramientas RIGI. Y, en la práctica, Vaca Muerta —y su corredor de evacuación hacia el Atlántico— vuelve a quedar en el centro de la escena.





