Río Negro salió a jugar fuerte para frenar el declino de sus áreas maduras. El Gobierno provincial creó el Programa Provincial de Incentivos a la Producción Convencional, una herramienta diseñada para reactivar pozos, atraer nuevas inversiones y sostener el empleo en el corazón histórico del petróleo y el gas rionegrino. La medida fue oficializada mediante el Decreto 136/26, publicado la semana pasada en el Boletín Oficial.
El punto de partida es un diagnóstico que la provincia puso en blanco y negro: la producción convencional viene cayendo en todo el país por agotamiento natural de yacimientos, menores inversiones y mayores costos operativos. En la última década, la producción convencional nacional se redujo 43,5% en petróleo y 51,8% en gas. Río Negro no escapa a esa tendencia: si bien la explotación convencional sigue siendo mayoritaria —68% del petróleo y 53% del gas provincial— desde 2013 la curva se mantiene descendente, con un decrecimiento interanual promedio cercano al 6%.
Con ese escenario, el programa apunta a un incentivo quirúrgico: premiar únicamente lo nuevo, sin tocar lo que ya existe. El esquema establece una reducción del 50% en la alícuota de regalías aplicada exclusivamente a la producción incremental. En términos prácticos, sobre el volumen adicional generado por inversiones nuevas, las empresas pagarán 6% de regalías durante 10 años o hasta el vencimiento de la concesión vigente (lo que ocurra primero). Además, cuando corresponda, se exime el aporte complementario del 3% sobre esa misma producción incremental.
El Gobierno remarcó que la medida no afecta la producción base ni implica cambios en Ingresos Brutos ni en cánones de superficie. Es decir: no es una rebaja generalizada, sino un instrumento para volver viables inversiones que, con el régimen actual, directamente no se ejecutarían.
Para acceder, las concesionarias deberán presentar un Plan de Actividades e Inversiones Complementario que supere compromisos ya asumidos. Y, para evitar “dibujos”, el programa exige una curva de Producción Básica certificada por un auditor externo habilitado por la Secretaría de Energía de la Nación. El incentivo se activa solo cuando haya un diferencial positivo real: se aplica únicamente sobre el incremento efectivo entre la producción medida y la producción base aprobada.
En la práctica, la provincia apunta a trabajos de campo bien concretos: reactivación de pozos inactivos con pulling, workover, optimización de sistemas de extracción, e inversiones en compresión e inyección. El objetivo es extender vida útil, mejorar factor de recuperación, preservar infraestructura y sostener empleo directo e indirecto en las regiones productivas.
El programa se integra a una estrategia más amplia que Río Negro viene sosteniendo en los últimos años: prórrogas con compromisos de inversión, fortalecimiento de controles y fiscalización, y la proyección de un 2026 con nivel sostenido de actividad petrolera. Con este incentivo, la provincia busca que el convencional —todavía dominante en su matriz— deje de caer por inercia y vuelva a moverse con nuevos proyectos y equipos en el campo.





