La provincia otorgó concesiones no convencionales en Entre Lomas, Jarilla Quemada y Charco del Palenque. La compañía que conduce Pablo Iuliano invertirá USD 66 millones en una etapa piloto junto a Vista Energy y proyecta llegar a 60.000 barriles diarios hacia 2031.
Río Negro volvió a mover una ficha importante en su estrategia petrolera. El gobierno provincial aprobó tres concesiones de explotación no convencional para TanGo Energy Argentina, la compañía conducida por Pablo Iuliano, y abrió una nueva etapa para el desarrollo de Vaca Muerta dentro del territorio rionegrino.
Las áreas involucradas son Entre Lomas, Jarilla Quemada y Charco del Palenque, tres bloques ubicados en la ventana petrolera de Vaca Muerta. La decisión forma parte del avance de Río Negro para ampliar su participación en el mapa shale argentino.
La decisión fue formalizada mediante el Decreto provincial 509/26. La aprobación incluye el otorgamiento de las concesiones no convencionales y una estructura de trabajo compartida entre TanGo Energy y Vista Energy, con participación del 50% para cada compañía en la producción shale de esas áreas.
El primer paso será una etapa piloto. El programa prevé una inversión inicial de USD 66 millones y la perforación de seis pozos, con el objetivo de evaluar el comportamiento del reservorio, reducir incertidumbre técnica y definir si las áreas pueden avanzar luego hacia una fase de mayor escala.
La apuesta de TanGo Energy es ambiciosa. La compañía proyecta alcanzar una producción de 60.000 barriles diarios en un plazo de cinco años, combinando el crecimiento de sus activos convencionales con el potencial no convencional de los nuevos bloques en Río Negro.
Iuliano presentó el desembarco como parte de un trabajo técnico enfocado en probar el potencial rionegrino de Vaca Muerta. “Hemos trabajado con mucho profesionalismo junto a nuestros accionistas para diseñar un plan para el shale de Río Negro”, afirmó el CEO de TanGo Energy, en declaraciones publicadas por Mejor Energía.
Para la provincia, el anuncio tiene una lectura que va más allá de una operación empresaria. Río Negro intenta dejar de ser vista únicamente como territorio logístico para la evacuación de hidrocarburos y busca posicionarse también como provincia productora dentro del desarrollo no convencional.
Ese cambio es clave. Vaca Muerta sigue teniendo su núcleo más desarrollado en Neuquén, pero la expansión hacia nuevas zonas de la cuenca abre oportunidades para que Río Negro capture más inversión, más empleo, más actividad de servicios y una mayor participación en la renta hidrocarburífera.
Las áreas otorgadas se ubican en una porción que todavía debe demostrar productividad a escala. Por eso, la etapa piloto será determinante. No alcanza con tener Vaca Muerta en el subsuelo: para convertir ese potencial en producción sostenida hacen falta pozos, datos, infraestructura, eficiencia operativa, disponibilidad de equipos y condiciones económicas que acompañen.
El movimiento también se cruza con otra agenda estratégica para Río Negro: la infraestructura de evacuación y exportación. La provincia ya aparece en el centro del nuevo mapa petrolero por el desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, que conectará la producción de la cuenca con la costa atlántica rionegrina. Si a esa infraestructura se le suma producción propia en territorio provincial, el peso de Río Negro dentro del negocio energético puede crecer de manera más consistente.
En paralelo, TanGo Energy llega a esta etapa luego de un proceso de reorganización y expansión sobre activos operados anteriormente por Aconcagua Energía. Con el ingreso al shale, la empresa busca dar un salto de escala y pasar de una base centrada en campos convencionales a una estrategia con mayor exposición al no convencional.
Vista Energy, por su parte, aparece como socia estratégica para el desarrollo shale. La compañía tiene experiencia acumulada en Vaca Muerta y viene consolidándose como uno de los jugadores privados de mayor crecimiento en la formación. Su presencia en el esquema reduce parte del riesgo técnico y operativo que supone abrir nuevas áreas.
Para Río Negro, la pregunta de fondo es hasta dónde puede escalar su propio capítulo de Vaca Muerta. El decreto provincial habilita el punto de partida, pero la respuesta real llegará con los pozos. Si los resultados acompañan, Entre Lomas, Jarilla Quemada y Charco del Palenque podrían convertirse en áreas relevantes para extender la frontera productiva hacia el este de la cuenca.
La noticia marca una señal política y productiva: Río Negro quiere disputar un lugar más importante en el desarrollo petrolero argentino. No solo por sus puertos, ductos o proyectos exportadores, sino también por lo que pueda producir desde su propio subsuelo.





