El titular del Grupo Techint sostuvo que la fragmentación geopolítica y la crisis de las cadenas de suministro están cambiando las reglas del negocio energético. En ese escenario, planteó que la Argentina puede ganar espacio como proveedor de petróleo y gas natural licuado, aunque advirtió que la competitividad ya no se define solo por producir más, sino por construir cadenas sólidas y confiables.
Paolo Rocca dejó una definición concreta: en el nuevo mapa global, la Argentina puede encontrar una oportunidad. Según planteó, la industria energética enfrenta un escenario muy distinto al de los últimos años, marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las reglas del comercio internacional y una volatilidad creciente en las cadenas de suministro.
En su exposición, advirtió que hoy ya no existe una cadena de suministro plenamente confiable y que depender de un único país o proveedor implica riesgos crecientes para la continuidad de las operaciones. Por eso, sostuvo que las compañías están obligadas a rediseñar sus estrategias, con esquemas más flexibles, múltiples fuentes de abastecimiento y capacidad operativa alternativa.
Rocca remarcó además que esta fragmentación no es un problema pasajero, sino un cambio estructural. En ese contexto, ubicó a la Argentina como una de las posiciones estratégicas hacia adelante, con oportunidades concretas en la producción de petróleo y en el desarrollo de GNL, en un mundo donde la seguridad energética volvió a ganar centralidad.
Uno de los conceptos más fuertes de su intervención fue que la competencia cambió de naturaleza. “La competencia hoy no es solo entre empresas, sino entre cadenas de suministro”, planteó, al sostener que la fortaleza de un país depende de la solidez integral de sus proveedores y de toda su estructura productiva. La idea de fondo es clara: una operación puede perder competitividad si falla un solo eslabón.
Dicho en criollo, el mensaje apunta a que la oportunidad argentina no se jugará solo en el subsuelo. Tener recurso ya no alcanza por sí solo. El desafío pasa por construir una red industrial, logística y de servicios que permita sostener operaciones con continuidad en un mundo menos previsible y más exigente.
Rocca compartió panel con ejecutivos de Google Cloud y Repsol, en una conversación atravesada por la creciente demanda energética, el avance de la inteligencia artificial y la necesidad de sostener rentabilidad en un contexto internacional cada vez más inestable. La foto que dejó su intervención es nítida: la Argentina tiene una ventana, pero para aprovecharla deberá respaldar su potencial con cadena, escala y capacidad de ejecución.





