El Gobernador planteó en Bariloche que los grandes proyectos energéticos necesitan estabilidad política, seguridad jurídica, previsibilidad económica y acuerdo social. En el IX Plenario del Consejo Federal de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, presentó a Río Negro como una provincia que busca atraer inversiones y consolidarse como plataforma exportadora de energía para la Argentina.
El gobernador Alberto Weretilneck volvió a marcar el rumbo de la nueva agenda productiva de Río Negro: atraer inversiones, fortalecer las exportaciones y consolidar a la provincia como una plataforma energética de alcance nacional e internacional.
El mensaje fue pronunciado en San Carlos de Bariloche, durante la apertura del IX Plenario del Consejo Federal de Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, un encuentro que reúne a representantes de las 23 provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y autoridades de la Cancillería Argentina.
Allí, Weretilneck planteó que el desarrollo argentino necesita una política exterior con mirada federal, capaz de articular los intereses de cada provincia con los objetivos estratégicos del país. En ese sentido, sostuvo que las discusiones locales deben quedar en segundo plano cuando existe una meta superior vinculada al crecimiento nacional y provincial.
El escenario elegido no fue casual. Bariloche es una de las vidrieras internacionales más potentes de Río Negro por su perfil turístico, científico y tecnológico. Desde allí, el Gobierno provincial buscó mostrar una provincia diversa, con producción tradicional consolidada, capacidad exportadora y una nueva oportunidad histórica asociada a la energía.
Durante su exposición, Weretilneck repasó el peso de las actividades que forman parte de la identidad económica rionegrina. Mencionó el liderazgo en producción de peras y manzanas, la participación en las exportaciones de frutas frescas, la vitivinicultura reconocida internacionalmente, el crecimiento de los frutos secos y la expansión de la ganadería bovina y ovina.
Pero el eje más fuerte estuvo puesto en el nuevo rol energético de la provincia. “Somos una provincia turística, agrícola y ganadera. Tenemos una fuerte presencia exportadora y una enorme diversidad productiva. Pero además estamos asumiendo un nuevo rol que no era habitual para Río Negro: transformarnos en una plataforma exportadora de energía para la Argentina”, afirmó el Gobernador.
Esa definición sintetiza el cambio de escala que atraviesa la provincia. Río Negro ya no busca ser mirada únicamente por su matriz productiva histórica, sino también como territorio estratégico para la salida exportadora del petróleo y del gas argentino hacia el mundo.
En ese mapa aparecen los proyectos vinculados a la exportación de petróleo de Vaca Muerta y al desarrollo del gas natural licuado desde la costa atlántica rionegrina. Se trata de inversiones de gran escala que pueden modificar la infraestructura, la logística, el perfil económico y el posicionamiento internacional de la provincia durante las próximas décadas.
Weretilneck también ubicó el debate energético en un contexto global más amplio. Sostuvo que el mundo ya no habla solamente de transición energética, sino también de seguridad energética. La frase apunta a un cambio central: los países necesitan garantizar abastecimiento confiable para sostener su desarrollo, y en ese escenario Argentina tiene una oportunidad histórica.
Para Río Negro, esa oportunidad se expresa en su costa atlántica, en sus posibilidades logísticas, en la cercanía con Vaca Muerta y en la construcción de una agenda política orientada a captar inversiones de largo plazo. La provincia busca posicionarse como un territorio capaz de ofrecer condiciones para proyectos que no se planifican en meses, sino en décadas.
En ese punto apareció la frase que ordenó el mensaje político del Gobernador. “Ser confiables es uno de los principales objetivos que tenemos como provincia. Estos proyectos necesitan estabilidad política, seguridad jurídica, previsibilidad económica y acuerdo social. Son inversiones pensadas para décadas y requieren consensos duraderos”, afirmó Weretilneck.
La definición no es menor. En una Argentina atravesada por cambios económicos, discusiones regulatorias y tensiones políticas, la confianza se convierte en un activo estratégico. Para los grandes proyectos energéticos, no alcanza con tener recursos naturales: también se necesitan reglas claras, continuidad institucional, acuerdos sociales y capacidad de sostener una hoja de ruta.
Ese es uno de los mensajes que Río Negro intentó proyectar en el encuentro federal. La provincia quiere mostrarse como una jurisdicción confiable para inversiones vinculadas a petróleo, gas natural licuado, infraestructura, tecnología, producción y comercio exterior.
El plenario también puso en agenda la apertura de nuevos mercados, la promoción de exportaciones, la atracción de inversiones, la cooperación internacional y el fortalecimiento de las economías regionales. Son temas que cruzan directamente a Río Negro, tanto por su perfil agroexportador como por su nuevo papel dentro del mapa energético argentino.
El ministro de Desarrollo Económico y Productivo, Carlos Banacloy, destacó la importancia de recibir en la provincia a representantes de todo el país y de Cancillería. Señaló que el encuentro permite mostrar una provincia que produce, exporta, genera conocimiento, desarrolla tecnología y avanza con una visión de futuro.
Para Energía 360, el dato central está en la transformación de identidad productiva que la provincia busca consolidar. Río Negro sostiene sus economías tradicionales, pero al mismo tiempo ingresa en una etapa donde la energía puede convertirse en el gran vector de escala nacional e internacional.
El desafío será que esa oportunidad no quede limitada a los anuncios. La provincia deberá acompañar los proyectos con infraestructura, formación laboral, proveedores locales, controles ambientales, planificación urbana, acuerdos políticos y una estrategia que permita traducir las inversiones en desarrollo real para las ciudades y regiones involucradas.
Río Negro mostró en Bariloche una agenda amplia: producción, tecnología, exportaciones, energía y futuro. Pero, sobre todo, dejó planteada una condición clave para la etapa que viene: sin confianza, previsibilidad y consensos duraderos, las grandes inversiones difícilmente puedan transformarse en desarrollo sostenido.
La provincia busca hablarle al país y al mundo desde una posición diferente. Ya no solo como territorio turístico, frutícola o ganadero, sino como una pieza estratégica de la nueva plataforma exportadora de energía que Argentina intenta construir desde la Patagonia.





