En apenas un año, la localidad pasó de 51 habilitaciones en 2024 a 176 en 2025, y ya suma 89 nuevas en lo que va de 2026. El informe municipal confirma que el desarrollo del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur impulsa una transformación económica: más empresas instaladas, nuevos servicios profesionales e industriales y un crecimiento sostenido que posiciona a Sierra Grande como epicentro productivo de la Región Atlántica.
El desarrollo del VMOS ya tiene efectos concretos en la actividad comercial de Sierra Grande: la localidad pasó de 51 habilitaciones comerciales e industriales en 2024 a 176 en 2025, más del triple en apenas un año. Y la tendencia se sostiene: a mayo de 2026, ya se suman 89 nuevas habilitaciones, con un ritmo mensual incluso superior al del año pasado. El dato que la economía local empieza a transformarse.
La evolución surge del informe elaborado por la Municipalidad de Sierra Grande, que muestra cómo la localidad comenzó a modificar su estructura económica a partir del avance de los grandes proyectos energéticos y de infraestructura que tienen a la Región Atlántica como protagonista.
En 2024, predominaban el comercio tradicional, los pequeños servicios, la gastronomía, los alojamientos y el transporte urbano. En 2025, con 176 habilitaciones, el crecimiento se amplió hacia comercio general, servicios, transporte, remises, alojamientos turísticos, gastronomía y pymes vinculadas a la construcción.
Pero en 2026, aparece el salto más claro hacia una nueva etapa productiva: además de sostener el crecimiento comercial, comienzan a ganar peso los servicios profesionales, los servicios técnicos especializados, las empresas constructoras, los servicios industriales, la logística y la infraestructura.
El dato más fuerte está en las empresas directamente vinculadas al desarrollo energético. Sierra Grande no registraba ninguna en 2024, sumó 3 en 2025 y ya cuenta con 14 en 2026. Entre ellas aparecen firmas asociadas a obras, servicios, logística, ingeniería e infraestructura vinculadas al oleoducto VMOS.
Este proceso confirma que el VMOS no es solo una obra estratégica para la exportación de energía. También es una plataforma de desarrollo territorial que ya empieza a generar movimiento económico concreto en Sierra Grande: más actividad formal, más demanda de servicios, más empresas instaladas y nuevas oportunidades para trabajadores y proveedores rionegrinos.





