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Techint y SIMA advierten sobre el desafío de Vaca Muerta: 45.000 trabajadores, nuevas obras y una industria que debe prepararse para crecer

Nicolás Muñoz

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octubre 23, 2026
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Durante el Encuentro con los CEOs de la AOG Patagonia 2026, Alejo Calcagno, de Techint Ingeniería y Construcción, y Diego Manfio, de Ingeniería SIMA, analizaron los desafíos que enfrentará la industria para acompañar la expansión de Vaca Muerta. Con importantes oleoductos y plantas de procesamiento en construcción, los ejecutivos advirtieron sobre la necesidad de anticipar la formación de trabajadores, fortalecer proveedores y mejorar la eficiencia de los proyectos. El mensaje para las pymes fue claro: las oportunidades serán enormes, pero habrá que prepararse para aprovecharlas.

La expansión de Vaca Muerta está ingresando en una etapa en la que ya no alcanza con disponer de recursos hidrocarburíferos, inversiones y proyectos de producción. El próximo gran desafío será contar con la capacidad industrial, tecnológica y humana necesaria para construir la infraestructura que permitirá transformar ese potencial en petróleo y gas destinado al mercado interno y la exportación.

Esa fue una de las principales conclusiones del primer bloque del Encuentro con los CEOs, dedicado a Ingeniería y Construcción, desarrollado este jueves durante la última jornada de la AOG Patagonia 2026.

Con la moderación de Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), Alejo Calcagno, presidente de la Región Sur de Techint Engineering & Construction (Techint E&C), y Diego Manfio, vicepresidente ejecutivo de Ingeniería SIMA, repasaron las obras que actualmente se ejecutan en la Cuenca Neuquina y analizaron los cambios que necesitará introducir la industria para responder al crecimiento previsto.

El intercambio dejó una preocupación compartida: Vaca Muerta avanza a un ritmo que obliga a anticipar la disponibilidad de trabajadores, equipamiento, materiales y servicios antes de que esas necesidades se conviertan en obstáculos para las inversiones.

VMOS, Duplicar Norte y las plantas que marcarán el crecimiento de 2027

Alejo Calcagno repasó algunos de los principales proyectos en los que participa Techint, con especial atención a las obras que conectarán la producción no convencional con los sistemas de transporte y exportación.

Entre ellas destacó el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la infraestructura de 437 kilómetros y 30 pulgadas de diámetro que conectará Allen con Punta Colorada, sobre la costa rionegrina.

«Acabamos de terminar el oleoducto VMOS, que es este caño que todos conocen o que se hizo famoso en estos días», comentó el ejecutivo, en referencia a una de las obras de mayor visibilidad de la industria energética argentina.

Calcagno explicó que Techint concluyó el tramo bajo su responsabilidad a finales de mayo y que continúa acompañando el desarrollo de un proyecto estratégico para la salida del petróleo argentino hacia los mercados internacionales.

En cuanto al cronograma, las últimas declaraciones del presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, permiten precisar los próximos pasos: el llenado del oleoducto está previsto para los primeros días de enero de 2027, mientras que los primeros embarques de exportación se proyectan para marzo de ese año.

La distinción resulta importante porque la finalización de la construcción del ducto no implica que todo el sistema exportador se encuentre operativo. Su funcionamiento requiere la integración con las instalaciones de almacenamiento, bombeo y despacho marítimo que se desarrollan en Punta Colorada.

Otro de los proyectos mencionados fue Duplicar Norte, la ampliación del sistema de Oldelval que permitirá aumentar la capacidad de transporte de petróleo desde el norte de la Cuenca Neuquina hacia Allen.

La obra comprende 207 kilómetros de oleoducto de 24 pulgadas, con una capacidad inicial prevista de 220.000 barriles diarios, que posteriormente podrá ampliarse hasta alcanzar los 500.000 barriles por día.

Calcagno reconoció que las lluvias generaron algunas dificultades en el cronograma, aunque sostuvo que se mantiene el objetivo de completar una primera etapa hacia diciembre de 2026 y alcanzar la puesta en servicio definitiva durante el primer trimestre de 2027.

También se refirió a Los Toldos II Este, donde Techint construye para Tecpetrol una planta de procesamiento de shale oil que acompañará un desarrollo de hasta 70.000 barriles diarios.

El proyecto incluye instalaciones para el tratamiento de petróleo, sistemas de gestión del agua utilizada en las operaciones de fractura, ductos de evacuación e infraestructura de recolección.

El cronograma contempla un primer módulo de procesamiento de 35.000 barriles diarios en marzo de 2027 y un segundo módulo hacia mediados de ese mismo año, para alcanzar progresivamente la capacidad total prevista.

La dimensión del desarrollo también se refleja en su impacto industrial. De acuerdo con información de Tecpetrol, cerca de 800 empresas nacionales participan en las tareas vinculadas con la construcción de Los Toldos II Este, una muestra de cómo las grandes inversiones pueden movilizar una extensa cadena de proveedores argentinos.

SIMA y el nuevo impulso de Rincón de los Sauces

Diego Manfio aportó la perspectiva de una compañía que participa en proyectos de diferentes dimensiones y especialidades.

Con humor, describió a Ingeniería SIMA como una suerte de «mini Techint», explicando que mientras las grandes constructoras se concentran en obras de enorme escala, su empresa desarrolla proyectos más pequeños, pero también más diversificados.

Entre los trabajos recientes mencionó la finalización de una planta de procesamiento primario en Mata Mora y las obras que desarrollan junto a TGS en Tratayén, vinculadas al acondicionamiento del gas y la recuperación de líquidos.

«El gas de Vaca Muerta es tan rico que hay muchos proyectos para sacar el líquido antes de llevarlo a los gasoductos», explicó.

La referencia apunta a una característica del gas producido en distintas áreas de la formación, que contiene componentes recuperables de valor comercial y requiere instalaciones de procesamiento para su aprovechamiento.

Manfio también destacó las tareas de adecuación de cabeceras de transporte para Oldelval en el área de Rincón de los Sauces, una localidad que, según su análisis, atraviesa una nueva etapa de crecimiento por la expansión de la actividad hacia el norte de la cuenca.

Durante años, Añelo concentró buena parte de las expectativas vinculadas al desarrollo no convencional. Sin embargo, el avance de nuevos proyectos petroleros está ampliando el mapa de inversiones, infraestructura y servicios hacia otras localidades neuquinas.

El desafío de los 45.000 trabajadores: construir también exige alojar, alimentar y transportar

Uno de los momentos más significativos del panel llegó cuando los ejecutivos abordaron la dimensión laboral de la próxima etapa de desarrollo.

Calcagno recuperó una estimación atribuida a Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF, vinculada con la cantidad de personas que podrían llegar a participar en los proyectos de la compañía.

«Puesto en palabras de Gustavo Gallino, ellos estimaban que para solo YPF habrá 45.000 personas trabajando», señaló.

La cifra corresponde a una proyección de demanda laboral asociada al desarrollo de infraestructura y no representa la cantidad de trabajadores actualmente contratados.

Pero el ejecutivo fue más allá del número de empleos y puso el foco en las necesidades que acompañan a semejante movilización de recursos humanos.

«Hay que alojarlas, hay que darles de comer, hay que transportarlas. Eso es el gran desafío y la gran oportunidad para Argentina», sostuvo.

La reflexión expone uno de los aspectos menos visibles del crecimiento petrolero. Cada proyecto necesita mucho más que ingenieros, soldadores, montadores y operadores. También requiere transporte, alojamiento, alimentación, mantenimiento, servicios especializados y redes de proveedores capaces de responder a una demanda creciente.

Para Calcagno, una parte de la solución está en avanzar hacia la modularización de las instalaciones industriales.

El concepto consiste en fabricar y ensamblar grandes componentes de plantas en talleres especializados, para luego transportarlos hasta el lugar de instalación y reducir las tareas que deben realizarse directamente en el yacimiento.

«La modularización te minimiza los trabajos en campo, te reduce los campamentos y te evita la competencia de gente en el lugar», explicó.

Este sistema permite distribuir el trabajo entre distintos centros industriales, mejorar las condiciones de seguridad, controlar la calidad y disminuir las necesidades de alojamiento en zonas alejadas de los centros urbanos.

También abre oportunidades para empresas radicadas fuera de Neuquén, siempre que dispongan de capacidades técnicas, certificaciones y logística adecuada.

Proveedores y materiales: los cuellos de botella que preocupan a las constructoras

Para Diego Manfio, uno de los principales riesgos del crecimiento acelerado no está necesariamente en la disponibilidad de inversiones, sino en la capacidad de respuesta de la cadena de suministros.

«Hay un cuello de botella de formación y después hay un cuello de botella de proveedores de válvulas, de bridas, de cañería específica, de bulones, cables, transformadores y tableros», enumeró.

Se trata de componentes esenciales para la construcción de plantas, ductos e instalaciones industriales que, ante una multiplicación de proyectos simultáneos, pueden convertirse en factores críticos para cumplir los cronogramas.

Manfio planteó además la necesidad de avanzar hacia criterios comunes de homologación de proveedores entre las distintas operadoras.

Actualmente, las empresas que suministran productos o servicios similares pueden tener que atravesar diferentes procedimientos de evaluación y aprobación según la compañía contratante.

Una mayor estandarización permitiría reducir tiempos administrativos, mejorar los procesos de cotización y facilitar la participación de empresas más pequeñas.

La propuesta apunta a resolver un problema concreto: si cada proyecto exige requisitos técnicos y comerciales diferentes para contratar bienes y servicios comparables, el sistema termina perdiendo eficiencia precisamente cuando necesita acelerar.

Menos diseños exclusivos y más tecnología para construir mejor

La estandarización también ocupó un lugar central en el intercambio sobre ingeniería.

Manfio sostuvo que buena parte de los ahorros debería definirse antes del inicio de las obras, cuando se diseñan las instalaciones.

«El diseño ya tiene que nacer muy simplificado. El ahorro viene dado cuando diseñamos las cosas», explicó.

En ese sentido, consideró necesario que las operadoras compartan criterios de diseño para determinados componentes industriales, en lugar de desarrollar soluciones diferentes para necesidades similares.

Calcagno coincidió con esa mirada y destacó la utilización de herramientas digitales como el modelado BIM y los gemelos digitales.

Estas tecnologías permiten desarrollar representaciones virtuales de las instalaciones, integrar información de ingeniería, anticipar interferencias, facilitar el seguimiento de la construcción y mejorar la posterior operación.

Como referencia mencionó la utilización de un gemelo digital por parte de YPF en el desarrollo del oleoducto VMOS.

Manfio, por su parte, destacó la incorporación de cámaras, drones y centros de monitoreo remoto para supervisar el avance de los trabajos.

Pero la tecnología también responde a otra preocupación: la competencia por personal especializado.

Calcagno advirtió que los grandes proyectos mineros que se desarrollarán en el país necesitarán perfiles laborales similares a los requeridos por la industria petrolera. Ingenieros, supervisores, técnicos y operarios especializados serán demandados simultáneamente por ambos sectores.

En ese escenario, mejorar la productividad y reducir tareas innecesarias será tan importante como incorporar nuevos trabajadores.

De maestranza a operarias industriales: la capacitación como oportunidad

La formación de recursos humanos fue otro de los temas destacados del encuentro.

Calcagno repasó las experiencias educativas impulsadas por Techint, entre ellas las escuelas técnicas Roberto Rocca y los programas de capacitación desarrollados junto con la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

Sin embargo, uno de los ejemplos más concretos estuvo relacionado con la incorporación de mujeres a tareas industriales.

«En Los Toldos tuvimos un grupo de 30 mujeres que estaban en el área de maestranza en campamento, les ofrecimos el curso de electricidad y ahora están trabajando como operarias en la planta y contribuyendo al proyecto», relató.

La experiencia refleja una posibilidad concreta de ampliar la disponibilidad de trabajadores calificados mediante la reconversión laboral de personas que ya forman parte de la actividad.

Manfio destacó, en tanto, los programas de certificación de oficios del IAPG y respaldó la iniciativa del Instituto Vaca Muerta, impulsada por Horacio Marín, como herramienta para acelerar la formación de perfiles técnicos.

También hizo hincapié en un aspecto que suele recibir menos atención: la preparación de supervisores y capataces.

«La capacitación de la supervisión y capataces en liderazgo es clave para formar equipos de alto rendimiento. En equipo se trabaja mucho mejor», afirmó.

Su planteo dejó en evidencia que el desafío de la industria no consiste solamente en sumar personal, sino también en desarrollar estructuras de conducción capaces de organizar equipos cada vez más numerosos y especializados.

El mensaje a las pymes: pensar a diez años y buscar alianzas

Sobre el cierre, López Anadón pidió a los ejecutivos una recomendación dirigida a las pequeñas y medianas empresas que buscan incorporarse o ampliar su participación en la cadena de valor de Vaca Muerta.

Calcagno planteó que el sector atraviesa una oportunidad extraordinaria, pero advirtió que las decisiones empresariales deben proyectarse más allá de las necesidades inmediatas.

Recomendó buscar alianzas internacionales que permitan incorporar tecnología, mejorar procesos y acelerar la transferencia de conocimientos hacia empresas argentinas.

También recordó la existencia del programa ProPymes del Grupo Techint, orientado a fortalecer las capacidades industriales y de gestión del entramado de proveedores.

Manfio, en cambio, puso el acento en las ventajas competitivas de las empresas de menor tamaño.

«A las pymes, lejos de quejarse, les diría que busquen todas las virtudes que tienen como pyme, ya que pueden moverse mucho más rápido que una gran corporación. La perseverancia y el dinamismo hacen la diferencia», sostuvo.

Dos enfoques diferentes que confluyeron en una misma conclusión: las oportunidades existen, pero aprovecharlas demandará inversión, profesionalización, capacidad de adaptación y planificación empresarial.

Río Negro frente a una oportunidad que va mucho más allá del transporte de petróleo

Aunque buena parte de los proyectos analizados durante el encuentro se desarrollan en territorio neuquino, las conclusiones del panel también resultan especialmente relevantes para Río Negro.

El oleoducto VMOS constituye uno de los ejemplos más visibles de esa integración productiva. Su trazado conecta los yacimientos con la futura terminal exportadora de Punta Colorada y posiciona a la costa rionegrina como un punto estratégico para la comercialización internacional del petróleo de Vaca Muerta.

Sin embargo, el crecimiento de la infraestructura energética también abre posibilidades para empresas metalmecánicas, talleres industriales, transportistas, constructoras y proveedores de servicios radicados en distintos puntos de la provincia.

La modularización planteada por Calcagno, por ejemplo, permite pensar en la fabricación de componentes fuera de los yacimientos, mientras que la necesidad de nuevos proveedores y trabajadores capacitados plantea oportunidades para el entramado empresarial regional.

El desafío para Río Negro será transformar su posición geográfica y su participación en los grandes proyectos en una capacidad industrial propia, capaz de generar empleo y servicios que perduren más allá de la construcción de cada obra.

Ese objetivo no se alcanzará únicamente por la llegada de las inversiones. Requerirá formación profesional, infraestructura complementaria, competitividad empresarial y una articulación sostenida entre el sector público y el privado.

El primer bloque del Encuentro con los CEOs dejó así una definición que trasciende la ingeniería y la construcción: Vaca Muerta ya demostró su potencial productivo. La próxima prueba será determinar si la industria argentina y sus regiones pueden desarrollar, con la velocidad necesaria, toda la capacidad que ese crecimiento exige.

Y en esa carrera, como dejaron planteado Calcagno y Manfio, no alcanzará con construir más. Habrá que aprender a construir mejor.

Alejo Calcagno AOG Patagonia 2026 Diego Manfio Ernesto López Anadón IAPG Ingeniería SIMA Techint E&C

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