El proyecto fue presentado durante la Argentina Week en Nueva York y busca sumar infraestructura para procesar, transportar y exportar líquidos del gas natural de Vaca Muerta. La iniciativa prevé obras en Tratayén, un nuevo poliducto hasta Bahía Blanca y una planta de fraccionamiento en el polo bonaerense.
TGS anunció una inversión de US$ 3.000 millones para desarrollar un sistema destinado a procesar los líquidos asociados al gas natural de Vaca Muerta, transportarlos hasta Bahía Blanca y desde allí fraccionarlos, almacenarlos y exportarlos. El anuncio se realizó en el marco de la Argentina Week en Nueva York y fue confirmado oficialmente por el gobierno de Neuquén.
El proyecto, identificado como NGL’s, apunta a industrializar los líquidos del gas natural que acompañan la producción de hidrocarburos en la Cuenca Neuquina. Para eso, prevé una ampliación de las instalaciones en Tratayén, la construcción de un poliducto de unos 600 kilómetros hasta Bahía Blanca y nueva infraestructura en ese polo para completar el tratamiento de los productos y prepararlos para su comercialización.
Según la información difundida, la iniciativa buscará transformar esos líquidos —como propano, butano y gasolina natural— en productos de mayor valor, con potencial para abastecer mercado interno y exportación. Desde el gobierno neuquino remarcaron que se trata del mayor proyecto de este tipo en la región y que TGS ya firmó acuerdos con varias de las principales operadoras de Vaca Muerta, mientras mantiene negociaciones avanzadas con otras compañías.
La magnitud del plan también se refleja en sus plazos e impacto esperado. El CEO de TGS, Oscar Sardi, sostuvo que la inversión se extenderá a lo largo de cuatro provincias, tendrá un plazo de ejecución de 45 meses y podría generar unos 4.000 puestos de trabajo directos y 15.000 indirectos.
Más allá del monto, la obra aparece como una señal importante para la próxima etapa de Vaca Muerta. A medida que crece la producción de gas, también crece la necesidad de contar con infraestructura capaz de separar, transportar y monetizar mejor los líquidos asociados. En ese sentido, el proyecto no solo suma inversión industrial: también busca anticiparse a un cuello de botella técnico que puede ganar peso con la expansión del shale. Esa conclusión es una inferencia periodística basada en el objetivo del proyecto y en la necesidad de nueva infraestructura para procesar NGLs.
El desarrollo, además, vuelve a consolidar el vínculo entre Neuquén y Bahía Blanca dentro del nuevo mapa energético argentino. Mientras la provincia patagónica concentra el corazón productivo del shale, el polo bonaerense busca posicionarse como nodo clave para procesamiento, fraccionamiento y salida comercial. En esa articulación se juega una parte importante de la próxima escala del gas de Vaca Muerta.
Otro dato relevante es que el proyecto fue concebido bajo el marco del RIGI, el régimen que el Gobierno nacional impulsa para grandes inversiones. Ese encuadre busca darle previsibilidad a una obra de gran magnitud que, de concretarse, se convertirá en una de las apuestas privadas más importantes de los últimos años en la cadena de valor del gas argentino.





