Con apenas 23 años, Valentín Otero presentó oficialmente un proyecto para recuperar el aeropuerto Antoine de Saint-Exupéry, cerrado a la aviación comercial desde hace años. La iniciativa, ya registrada y compartida con autoridades locales, busca fortalecer la infraestructura estratégica de la región, con impacto directo en el turismo, la logística productiva y el desarrollo energético vinculado al polo de GNL en el Golfo San Matías.
En Energía 360 conversamos con Valentín Otero, impulsor del proyecto que busca reactivar el aeropuerto Antoine de Saint-Exupéry, ubicado en San Antonio Oeste–Las Grutas. La iniciativa, ya registrada oficialmente y presentada ante autoridades locales, se enmarca en la idea de fortalecer la infraestructura estratégica de la región, con impacto directo en el turismo y la logística productiva.
Valentín tiene 23 años y fue una cuestión de salud la que lo motivó a llevar adelante la iniciativa de poner nuevamente en funcionamiento el aeropuerto, cerrado a la aviación comercial desde hace años. “Padezco de una alergia crónica, y creo que no soy el único que por cuestiones de salud debe trasladarse a Buenos Aires. Precisamente en uno de estos viajes empecé a averiguar por qué en una localidad como San Antonio no contamos con un aeropuerto dada su importancia turística”, manifestó en el diálogo con Energía 360.
Este camino se inició a principios de 2025, desarrollando de manera sostenida el proyecto con propuestas técnicas, operativas y estratégicas para la región. Estos desarrollos se encuentran debidamente registrados ante la Dirección Nacional del Derecho de Autor.
Además tanto el intendente municipal como actores del ámbito local ya tienen conocimiento directo del trabajo realizado, en función de distintas reuniones, intercambios y presentaciones vinculadas a esta iniciativa, que ya forma parte de la agenda de análisis institucional.
“Una persona fundamental en este proceso fue Adriana Fuchilo, quien era gerenta de LADE cuando operaba en San Antonio y ella me puso en contacto con los directivos, particularmente con la gerenta general de vuelos regulares quien se encarga de los procesos de hacer las rutas. El proyecto les pareció muy bueno y se comprometió a trabajarlo con el director general para ver a qué se podía llegar”, relató.
Valentín pudo hacer entrega de su proyecto al propio CEO de YPF Horacio Marin. “Mientras visitaba las oficinas de LADE pensaba en la importancia de que sea YPF por todo lo que está liderando en la región la empresa que abastezca las aeronaves. Cuando llevé el proyecto a YPF lo crucé a Marin, a quien ya había visto en una conferencia que brindó en San Antonio cuando pude intercambiar unas palabras. En ese momento le pregunté qué importancia tenía la recuperación del aeropuerto para el desarrollo del proyecto de GNL, lo cual consideró como de gran relevancia”, dijo.
Consultado sobre los beneficios que traería la reactivación del aeropuerto, indicó que “son infinitos para el desarrollo turístico y productivo de la zona, especialmente con el polo energético vinculado al GNL en el Golfo San Matías. También lo es para la industria pesquera en el tema de exportación con logística aérea”.
Sobre la infraestructura que se necesita para recuperar o modernizar el espacio mencionó la necesidad de mejoras estructurales como la ampliación de la pista y la adecuación a las normativas vigentes. También hizo referencia a problemáticas como la ubicación del basural a cielo abierto, que podría interferir en la operatividad aérea y, en este sentido, mencionó que hubo avances en las gestiones.
Valentín también valoró como muy positivo el acompañamiento de la comunidad en la propuesta.
La historia de Valentín Otero demuestra cómo la visión y el compromiso individual pueden convertirse en motor de transformación para toda una región. La reactivación del aeropuerto Antoine de Saint-Exupéry no solo responde a una necesidad personal y comunitaria, sino que se proyecta como infraestructura clave para el turismo, la logística y el desarrollo energético del Golfo San Matías. Con el acompañamiento de autoridades, empresas y la propia comunidad, la propuesta abre un horizonte de oportunidades que trasciende lo local y se conecta con el futuro productivo de Río Negro y la Patagonia.





