La producción de crudo alcanzó en abril un nuevo máximo histórico, con una suba interanual superior al 36%. El no convencional ya explica más del 97% del petróleo y más del 90% del gas producido en Neuquén.
Neuquén volvió a marcar un nuevo techo productivo y confirmó el ritmo de expansión que atraviesa Vaca Muerta. En abril de 2026, la provincia alcanzó una producción de 628.924 barriles diarios de petróleo, el registro más alto de su historia, y consolidó una tendencia que ya no aparece como un salto coyuntural, sino como parte de una curva sostenida de crecimiento.
El dato fue informado por la Subsecretaría de Hidrocarburos, dependiente del Ministerio de Energía de Neuquén, y refleja un incremento del 3,13% respecto de marzo de 2026. La comparación interanual muestra con mayor claridad la magnitud del avance: frente a abril de 2025, la producción petrolera creció 36,18%. En el acumulado de los primeros cuatro meses del año, la suba fue del 32,37% respecto del mismo período del año anterior.
La marca vuelve a poner a Neuquén en el centro de la escena energética nacional. El crecimiento del petróleo neuquino está directamente asociado al desempeño de los desarrollos no convencionales, que en abril representaron 610.664 barriles diarios, equivalentes al 97,10% del total provincial. En términos concretos, casi todo el crudo que hoy produce Neuquén proviene de la explotación no convencional, con Vaca Muerta como principal motor.
El avance mensual estuvo explicado por una mejora en la producción de áreas clave. Según la información oficial, los mayores aportes provinieron de El Trapial Este, La Angostura Sur I, Bajada del Palo Este, La Amarga Chica y Narambuena, bloques que acompañaron el salto productivo registrado durante abril.
La evolución de estas áreas permite observar un punto central del proceso neuquino: la expansión ya no depende solamente de los bloques más emblemáticos o de los desarrollos iniciales de Vaca Muerta, sino de una base productiva más amplia, con distintos operadores, proyectos en maduración y áreas que comienzan a ganar peso dentro del volumen total.
En el caso del gas, la provincia también sostuvo niveles elevados de producción. Durante abril, Neuquén alcanzó los 101,19 millones de metros cúbicos diarios, con una leve disminución del 0,08% frente a marzo. Sin embargo, la comparación interanual muestra una mejora del 10,91% respecto de abril de 2025, mientras que el acumulado entre enero y abril reflejó una suba del 5,94%.
Al igual que en petróleo, el componente no convencional domina la estructura gasífera neuquina. En abril, la producción no convencional de gas fue de 91,65 millones de metros cúbicos diarios, lo que representó el 90,57% del total provincial. Dentro de ese segmento, el shale gas aportó 82,75 millones de metros cúbicos diarios, equivalente al 81,78% de toda la producción de gas de Neuquén. El tight gas, por su parte, explicó 8,90 millones de metros cúbicos diarios, con una participación del 8,79%.
Estos porcentajes muestran el cambio estructural de la matriz hidrocarburífera neuquina. El no convencional dejó de ser una promesa de crecimiento para convertirse en el núcleo del sistema productivo provincial. En petróleo, su presencia ya es prácticamente total. En gas, supera ampliamente los nueve de cada diez metros cúbicos producidos.
La diferencia entre ambos comportamientos también permite leer el momento de cada mercado. El petróleo mantiene una expansión más marcada, empujada por la productividad de los bloques shale y por la necesidad de ampliar la capacidad de evacuación y exportación. El gas, en cambio, muestra una dinámica más estable, con altos volúmenes, pero condicionado por la demanda estacional, la infraestructura disponible y las ventanas comerciales para colocar mayores excedentes.
El récord de abril confirma que Vaca Muerta sigue aumentando su aporte al abastecimiento energético argentino y al perfil exportador del país. La producción neuquina ya no solo sostiene el crecimiento provincial, sino que se convirtió en una variable clave para la balanza energética nacional, la planificación de infraestructura y la proyección de inversiones en transporte, almacenamiento y salida hacia mercados externos.
El desafío que aparece por delante es tan importante como el resultado alcanzado. Producir más exige acompañar el crecimiento con infraestructura, capacidad de transporte, condiciones operativas, servicios especializados y reglas que permitan sostener inversiones de largo plazo. La roca ya demostró su potencial. Ahora, la velocidad del desarrollo dependerá de la capacidad del sistema para acompañar ese volumen creciente.
Con los datos de abril, Neuquén ratifica su liderazgo como principal provincia productora de hidrocarburos del país y Vaca Muerta vuelve a confirmar que sigue siendo el eje sobre el cual se ordena buena parte del futuro energético argentino.





