En febrero, trabajadores petroleros de la Cuenca Neuquina perciben dos conceptos acordados en enero entre empresas y sindicatos: un pago único no remunerativo de $500.000 y una asignación mensual “Vaca Muerta” de $380.000, que se incorpora como refuerzo permanente y tendrá actualizaciones atadas a paritarias.
Los recibos de sueldo de este mes llegaron con una novedad fuerte para los trabajadores petroleros de la Cuenca Neuquina: dos pagos que, sumados, alcanzan $880.000 y que reconfiguran el ingreso mensual en un contexto donde la paritaria formal recién volvería a discutirse en marzo.
Según lo explicado por el especialista Gonzalo Martín Gutiérrez (estudio C.S.B. & ASOC.) en diálogo con +e, el acuerdo firmado en enero entre las cámaras empresarias CEPH y CASEPE y los sindicatos de petroleros privados y jerárquicos de Río Negro, Neuquén y La Pampa derivó en incrementos “no porcentuales”, instrumentados bajo la figura de bonos. El resultado, sin vueltas: más plata en el bolsillo, aunque con un formato pensado para controlar el impacto sobre costos laborales y evitar que todo se traslade automáticamente como aumento porcentual.
Los $880.000 se componen de dos conceptos distintos. Por un lado, la “Gratificación Cuenca Neuquina” de $500.000, una suma extraordinaria y no remunerativa, pagadera por única vez. Se abona a personal activo al momento del pago, y en casos como reserva de puesto o mes incompleto puede liquidarse en forma proporcional. Al ser extraordinaria, no integra el salario mínimo bruto de referencia.
Por otro lado, aparece la Asignación Permanente “Vaca Muerta” de $380.000, también bajo un esquema de suma fija, pero con una diferencia clave: tiene continuidad mensual y se incorpora como un componente que “se consolida” en el ingreso. Además, se informó que contará con actualizaciones según paritarias, con una primera revisión prevista para el 1 de abril de 2026.
Un punto sensible es el Impuesto a las Ganancias. De acuerdo con el análisis citado en la nota, el impacto tributario depende del encuadre: quienes no estén categorizados como “personal de pozo” pueden quedar alcanzados por Ganancias sobre estos montos, mientras que el personal de pozo quedaría exento.
Además del impacto directo en el recibo, el acuerdo también contempla una contribución extraordinaria por trabajador a cargo de las empresas, destinada a entidades sindicales, mencionada en $160.000 por cada empleado.
En síntesis, aunque en la letra aparezcan como “bonos” y sumas fijas no remunerativas, el mensaje de fondo es claro: en la Cuenca Neuquina —y por arrastre en el entramado de Vaca Muerta que también involucra empleo y empresas en Río Negro— estos conceptos operan como un aumento de hecho, con componentes diferenciados (uno excepcional y otro permanente) y con efectos distintos según aportes, descuentos y carga impositiva.





