El Instituto Vaca Muerta se prepara para su apertura formal en Neuquén con una señal fuerte: ya hay unos 10.000 jóvenes inscriptos. El espacio, ubicado en el Polo Tecnológico, apunta a formar perfiles técnicos para una industria petrolera que demanda cada vez más capacitación, competitividad y empleo calificado.
Mientras Vaca Muerta sigue creciendo en producción e inversiones, Neuquén busca jugar otro partido igual de importante: el de la formación. Y ahí aparece una señal que explica por qué el tema empieza a ocupar un lugar central en la agenda de empleo joven: el Instituto Vaca Muerta, que abrirá formalmente el 16 de marzo en el Polo Tecnológico, ya suma unos 10.000 inscriptos interesados en capacitarse para ingresar a la industria del petróleo y el gas.
La noticia no pasa solo por el número, aunque el dato impacta. Lo que muestra ese volumen de inscripciones es que hay miles de jóvenes que ven en la energía una posibilidad concreta de futuro laboral, formación técnica y desarrollo profesional en una actividad que hoy está entre las más dinámicas del país. En ese sentido, el Instituto Vaca Muerta aparece como una respuesta directa a una demanda real: la necesidad de preparar perfiles para puestos que exigen conocimientos específicos, práctica y estándares cada vez más altos.
El centro de formación es impulsado en conjunto por la Municipalidad de Neuquén, el Gobierno provincial y la Fundación YPF, con el objetivo de capacitar a neuquinos para insertarse en los puestos laborales que demanda la industria. La apertura formal está prevista para el 16 de marzo al mediodía, aunque algunos cursos comenzarían a funcionar desde el 6 de marzo.
El proyecto además fue pensado con una lógica muy ligada a la realidad de Vaca Muerta. Durante una recorrida por las instalaciones, las autoridades destacaron que el edificio contará con aulas, laboratorios y simuladores, y que se complementará con un pozo escuela para que la formación tenga contacto con tecnología y prácticas similares a las que se usan en la actividad hidrocarburífera. Esa combinación entre formación teórica y herramientas aplicadas es, justamente, uno de los puntos que más puede atraer a jóvenes que buscan una salida laboral concreta y no solo una capacitación general.
Otro dato que refuerza el peso del proyecto es la inversión. El intendente Mariano Gaido señaló que el edificio demandó una inversión de 10 millones de dólares con fondos neuquinos, y remarcó que la Fundación YPF y otras operadoras trabajan en la terminación y acondicionamiento del espacio. En una industria que crece al ritmo de la productividad y la eficiencia, la apuesta por infraestructura educativa específica no es un detalle menor: es una señal de que la formación empieza a ser vista como parte de la cadena de valor.
Para los jóvenes, además, hay un punto práctico que puede marcar diferencia en el acceso: quienes cursen en el Instituto podrán tramitar el Boleto Estudiantil Neuquino para viajar gratis hasta el Polo Tecnológico. La nota también indica que el municipio prevé la incorporación de 36 unidades 0 km en los primeros días de marzo para reforzar la logística de transporte. En otras palabras, además de abrir cupos de formación, el esquema busca resolver una barrera cotidiana que muchas veces complica sostener estudios: cómo llegar.
El mensaje de fondo que atraviesa la iniciativa es claro: si Vaca Muerta quiere sostener su crecimiento, necesita más talento calificado. Y eso implica formar gente para una industria que compite en productividad, costos y eficiencia en un mercado internacional. En la nota, el gobernador Rolando Figueroa vinculó esta necesidad de formación con la competitividad del sector y con un escenario donde buena parte de la productividad incremental está orientada a exportación.
Para Energía 360, el valor de esta noticia también está en otro plano: muestra que el desarrollo energético no se juega solamente en pozos, ductos u obras de infraestructura. También se juega en las aulas, en los simuladores y en los espacios donde se forman quienes después van a trabajar en campo, planta y operación. Y en ese camino, la respuesta de los jóvenes (con 10.000 inscriptos antes de la apertura formal) deja una señal potente sobre expectativas, empleo y futuro en la región.





