La firma india se adjudicó la provisión de tubos para el ducto de casi 500 kilómetros hacia el Golfo San Matías con una oferta que apenas superó los US$ 200 millones y quedó alrededor de 40% por debajo de la propuesta de Tenaris-SIAT. La compra es un paso clave en la obra que permitirá abastecer la terminal flotante de licuefacción del consorcio que lidera PAE y del que participan YPF, Pampa, Harbour Energy y Golar LNG.
La carrera por asegurar infraestructura para exportar gas de Vaca Muerta sumó un dato de alto impacto para la industria local: Techint, a través de Tenaris-SIAT, perdió la licitación para proveer los caños del gasoducto dedicado de Southern Energy y el contrato quedó en manos de la compañía india Welspun. La adjudicación corresponde al tendido que conectará la cuenca neuquina con la costa rionegrina, donde el consorcio proyecta licuar gas en el Golfo San Matías para embarcarlo como GNL.
En términos económicos, la diferencia fue determinante. En la instancia final del proceso, la oferta ganadora de Welspun apenas superó los US$ 200 millones, mientras que Tenaris rondó los US$ 280 millones, una brecha cercana al 40%. Además del precio, también pesaron condiciones comerciales: el adjudicatario habría ofrecido mayor flexibilidad en forma de pago y en garantías, un factor sensible para la viabilidad financiera del proyecto.
El proceso licitatorio tuvo un fuerte componente político-industrial por el lugar que ocupa Techint en la cadena energética argentina. Fuentes sectoriales describen que, tras quedar relegada en la compulsa, Tenaris intentó reabrir la discusión con una mejora posterior y, más adelante, solicitó formalmente un “right to match” (derecho a igualar la mejor oferta). El directorio de Southern Energy lo rechazó argumentando que aceptar ese planteo era incompatible con la integridad del proceso y la igualdad de condiciones para los participantes.
La licitación se vincula con una obra estructural para el esquema exportador de Southern Energy. Si bien el proyecto de GNL avanza por fases —con la llegada del Hilli Episeyo en 2027 y un segundo buque (MKII) hacia fines de 2028—, el consorcio necesita un gasoducto exclusivo desde Vaca Muerta para abastecer a pleno las plantas flotantes en Río Negro. En una etapa inicial, el sistema puede apoyarse en ampliaciones menores de la red existente, pero el salto de escala requiere el nuevo ducto dedicado.
En paralelo, el proyecto trabaja su estructura de financiamiento: en el mercado se mencionan conversaciones con bancos internacionales por un crédito sindicado en torno a US$ 1.000 millones para construir el gasoducto, en línea con el apetito que viene mostrando el crédito global por infraestructura energética vinculada a Vaca Muerta.
Para Río Negro, la lectura es directa: la adjudicación de los caños es un paso que acerca la concreción del corredor gasífero hacia el Atlántico y sostiene la hoja de ruta del Argentina LNG de Southern Energy en el Golfo San Matías. Al mismo tiempo, el resultado reaviva el debate sobre competitividad de proveedores locales versus importados en grandes obras, especialmente cuando los socios del consorcio enfatizan que el costo final de la infraestructura define si el proyecto cierra o no en términos económicos.





