El gobernador participó de la 13ª Jornada de Energía organizada por Diario Río Negro en Neuquén y planteó las prioridades de la provincia frente al nuevo mapa exportador de Vaca Muerta. Habló de estabilidad política, seguridad jurídica, previsibilidad económica, acuerdo social, empleo rionegrino y capacitación. También anticipó una iniciativa privada de Continental Resources en un área cercana al Lago Pellegrini.
Río Negro busca consolidarse como una pieza central de la nueva Argentina energética. Así lo planteó el gobernador Alberto Weretilneck durante su participación en la 13ª Jornada de Energía, organizada por Diario Río Negro en la ciudad de Neuquén, donde compartió el bloque “El rol de las provincias patagónicas en la agenda exportadora del país” junto al ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele.

Frente al crecimiento de Vaca Muerta y al desarrollo de grandes obras de infraestructura en territorio rionegrino, Weretilneck sostuvo que el objetivo de la provincia es “formar parte de la nueva Argentina energética”, en una alianza estratégica con el Gobierno nacional, con Neuquén y con el sector privado.
“El desafío para nosotros como provincia es ir tan rápido como la industria lo exige”, afirmó el mandatario. La frase resume uno de los puntos centrales del momento: Río Negro, una provincia históricamente atravesada por la producción agrícola, ganadera, pesquera y turística, empieza a ocupar un lugar distinto dentro del mapa energético nacional.
Según Weretilneck, la provincia no abandona esa identidad productiva, sino que suma una nueva dimensión estratégica: acompañar la consolidación de Vaca Muerta y construir en el Golfo San Matías un polo de escala regional para la exportación de petróleo y gas natural licuado.
Las cuatro condiciones que Río Negro pone sobre la mesa
Durante su exposición, el gobernador ordenó la estrategia provincial sobre cuatro premisas: estabilidad política, seguridad jurídica, previsibilidad económica y acuerdo social.
La estabilidad política, explicó, implica que la dirigencia política, empresarial y gremial asuma como propios los proyectos estratégicos que atraviesan a la provincia. En ese punto, recordó que las grandes obras energéticas cuentan con leyes específicas aprobadas por la Legislatura rionegrina.
Weretilneck mencionó el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el proyecto de Southern Energy (SESA), identificado por el mandatario como Argentina LNG 1, y el proyecto de YPF, al que se refirió como Argentina LNG 2. Según detalló, el VMOS tuvo apenas 7 votos en contra sobre 46 legisladores, mientras que los proyectos de Southern Energy y de YPF registraron 3 votos negativos cada uno.
Para el gobernador, ese respaldo mayoritario muestra que existe una definición política que supera diferencias partidarias e ideológicas y que consolida el rol de Río Negro dentro de la agenda exportadora del país.
La segunda condición es la seguridad jurídica. En palabras del mandatario, lo que se firma hoy debe mantenerse durante los 20, 30 o 40 años de vida útil que pueden tener estos proyectos. Por eso, cada desarrollo cuenta con una ley específica que respalda los contratos firmados por el Estado provincial y establece condiciones de largo plazo para las empresas y para Río Negro.
El tercer punto es la previsibilidad económica. Allí incluyó los compromisos impositivos, ambientales y regulatorios asumidos por la provincia, que deben sostenerse durante toda la vida de los proyectos.
La cuarta condición, y una de las más sensibles, es el acuerdo social. Para Weretilneck, sin respaldo social no hay velocidad, no hay previsibilidad y los plazos pueden complicarse. Ese acuerdo, afirmó, debe traducirse en empleo local, proveedores regionales y una percepción concreta de beneficio para la sociedad rionegrina.
“El acuerdo social significa que la mayor parte de los trabajadores sean rionegrinos y, si no pueden ser rionegrinos, que sean neuquinos”, planteó. En esa línea, remarcó la importancia de la ley 80/20, que prioriza mano de obra local, y pidió que la industria acompañe con sus contrataciones y decisiones empresarias.
El planteo de fondo es político, productivo y social: que el rionegrino sienta que estas obras no solo sirven a la Argentina, a las empresas o a Neuquén, sino también a Río Negro.
Capacitación, empleo y el desafío de formar trabajadores
Consultado sobre cómo se prepara la provincia frente al posible crecimiento demográfico y laboral que pueden generar estos proyectos, Weretilneck fue directo: el primer desafío es la formación laboral y la capacitación.
El gobernador puso como ejemplo la llegada del Hilli Episeyo, el buque licuefactor que formará parte del desarrollo de Southern Energy. Explicó que en el mundo existen muy pocos barcos de estas características y que eso vuelve difícil encontrar personal capacitado para operar una infraestructura tan específica.
En ese contexto, la provincia trabaja en acuerdos de formación junto a empresas e instituciones. Weretilneck mencionó un convenio con un instituto de Canadá, en conjunto con PAE, Pampa Energía e YPF, para avanzar en capacitación específica. También destacó el programa Río Negro Bilingüe, que busca que 10.000 rionegrinos puedan aprender inglés de manera gratuita.
La decisión tiene una lógica clara: una industria cada vez más internacionalizada necesita técnicos, operarios e ingenieros con habilidades específicas, certificaciones y dominio de herramientas que hoy forman parte del lenguaje cotidiano de los grandes proyectos energéticos.
Weretilneck también citó un dato concreto del VMOS: 500 trabajadores y trabajadoras ingresaron como ayudantes y, a lo largo de la obra, adquirieron mayores capacidades y habilidades. Para el gobernador, ese proceso demuestra que las obras de gran escala también pueden funcionar como una escuela laboral para los rionegrinos.
“Si logramos capacitar y formar a la mayor cantidad posible de rionegrinos, vamos a evitar la migración interna”, afirmó. La idea es que la provincia pueda cubrir con trabajadores propios la mayor parte de la demanda que generarán las obras energéticas.
VMOS, Southern Energy y una demanda laboral que seguirá alta
El gobernador también se refirió al impacto de los proyectos en el empleo. Señaló que Neuquén y Río Negro son las únicas provincias que generaron empleo, una señal que, según dijo, refleja lo que está ocurriendo en la región a partir del desarrollo energético.
En el caso del VMOS, indicó que en su mayor momento de demanda la obra llegó a emplear 10.000 personas. Hoy, al haber pasado el pico de actividad, esa cifra bajó, aunque todavía mantiene alrededor de 4.000 trabajadores.
También mencionó el avance de Southern Energy, que actualmente tendría entre 300 y 400 personas trabajando en la zona vinculada a la planta cercana al mar y al gasoducto.
Además, anticipó que tanto VMOS como Southern Energy están próximos a encarar trabajos submarinos, con el oleoducto algo más avanzado que el proyecto de GNL.
Uno de los datos centrales de su exposición fue la referencia a la audiencia pública del gasoducto dedicado de Southern Energy, prevista para este viernes, con alrededor de 200 oradores inscriptos. Para Weretilneck, ese nivel de participación muestra la importancia territorial del proyecto, pero también la existencia de debates políticos y ambientales que deben ser atendidos.
El mandatario insistió en que el acuerdo social será determinante para sostener la velocidad de las obras. Reconoció que hay sectores opositores, pero remarcó que son más quienes acompañan el desarrollo.
Con el inicio del gasoducto dedicado, la continuidad del VMOS, el avance de Southern Energy y la posibilidad de sumar proyectos vinculados a YPF, ENI y XRG hacia 2030 o 2031, Weretilneck proyectó un nivel de actividad sostenido para Río Negro en el segmento de infraestructura energética.
Incluso advirtió que, si esa agenda avanza como está prevista, la provincia podría tener dificultades para cubrir toda la mano de obra que se va a demandar. Por eso volvió a ubicar a la formación y la capacitación como una prioridad central.
Neuquén y Río Negro, una alianza exportadora
Durante el mismo panel, el ministro de Energía de Neuquén, Gustavo Medele, sostuvo que más allá de los proyectos hoy en ejecución, la región necesitará nuevas obras para evacuar la producción de petróleo y gas de Vaca Muerta.
“Llegar a 1 millón de barriles de producción por día va a ser un desafío y ese desafío hay que mantenerlo”, planteó.
Medele también destacó que el ecosistema Neuquén-Río Negro demostró que puede exportar energía. Esa articulación es una de las claves del nuevo mapa: Neuquén concentra el núcleo productivo de Vaca Muerta, mientras Río Negro gana protagonismo como territorio de infraestructura, transporte, logística, exportación y también exploración no convencional.
La nueva frontera de Vaca Muerta dentro de Río Negro
Weretilneck también repasó las áreas hidrocarburíferas que hoy empiezan a mover el tablero dentro de Río Negro. Según explicó, la provincia ya cuenta con las primeras áreas vinculadas al desarrollo no convencional.
Mencionó Loma Guadalosa, con participación de PAE, Continental Resources y TanGo Energy; y tres áreas con TanGo: Entre Lomas, Jarilla Quemada y Charco del Palenque.
También señaló los permisos exploratorios en Confluencia Norte y Confluencia Sur, con Phoenix, que ya están en marcha y, según el gobernador, muestran buenos resultados.
A eso sumó Cinco Saltos Sur, con permiso exploratorio para PAE, y Cinco Saltos Norte, vinculado a Capex S.A.
La novedad más fuerte fue el anuncio de que Continental Resources presentó esta semana una iniciativa privada por el área Lago Pellegrini, que para la provincia hoy se denomina La Huella. Weretilneck la definió como el área de Vaca Muerta ubicada más al este hasta el momento.
Para el gobernador, el interés de Continental Resources es una señal importante porque confirma que empresas de peso internacional empiezan a mirar con mayor atención el subsuelo rionegrino. A ese movimiento se suman las decisiones previas de TanGo Energy, PAE, Capex S.A. y Phoenix, compañías que ya avanzaron con áreas, permisos o negociaciones vinculadas al desarrollo no convencional en Río Negro.
“Con la exploración de Vaca Muerta que se está realizando en Río Negro, vamos a estar en un muy buen nivel de inversión y producción en los próximos meses”, sostuvo.
El mapa que mostró Weretilneck: las obras que ya ordenan el futuro energético rionegrino

Sobre el cierre de su participación, Weretilneck mostró un mapa con los principales proyectos que hoy atraviesan o se proyectan sobre Río Negro. La imagen permite entender de manera visual por qué la provincia empieza a ocupar un lugar estratégico en la infraestructura energética argentina.
El mapa ubica, en primer lugar, el oleoducto VMOS, que conecta Añelo, en Neuquén, con Punta Colorada, en Río Negro. Esta obra es clave para evacuar petróleo de Vaca Muerta hacia la costa atlántica y proyectar exportaciones desde el Golfo San Matías.
También aparece el proyecto de Southern Energy (SESA), dividido en dos etapas. La Etapa 1 se vincula con la conexión al Gasoducto San Martín y el desarrollo en la zona de Punta Colorada/Puerto Argentino. La Etapa 2 incorpora un ducto dedicado desde Vaca Muerta hacia la costa, conocido como San Matías Pipeline, pensado para alimentar el proyecto de GNL en el Golfo San Matías.
El mapa además identifica el trazado de Argentina LNG, asociado al desarrollo de gas natural licuado en el Golfo San Matías. Allí Río Negro aparece como plataforma de salida para proyectos que buscan transformar gas de Vaca Muerta en exportaciones de GNL.
En conjunto, la imagen muestra tres grandes capas del nuevo rol provincial: petróleo por oleoducto, gas por ductos dedicados y GNL desde la costa atlántica.
Esa combinación explica por qué Río Negro dejó de ser solo una provincia cercana a Vaca Muerta para convertirse en una provincia decisiva en la salida exportadora de la energía argentina. Río NEgro aporta territorio, costa, infraestructura, respaldo político, marco legal y una agenda de capacitación que será determinante para que los beneficios también lleguen a los trabajadores y proveedores rionegrinos.





