El proyecto enviado por el Ejecutivo ya tiene dictamen de mayoría y quedó listo para llegar al recinto, donde podría debatirse el miércoles 20 de mayo. La Patagonia seguiría incluida en el régimen, aunque la reforma cambia la base de cálculo del beneficio y revisa la ampliación aprobada en 2021.
El régimen de Zona Fría vuelve a ocupar un lugar central en la agenda energética nacional. El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo para modificar el esquema de subsidios al gas tomó estado parlamentario en la Cámara de Diputados, fue tratado en comisiones y obtuvo dictamen de mayoría, por lo que quedó en condiciones de ser debatido en el recinto de la Cámara baja.
Es prudente aclarar que la iniciativa todavía no fue aprobada por Diputados ni pasó al Senado. Lo que ocurrió hasta ahora es que superó la instancia de comisión. Si consigue media sanción en Diputados, recién entonces será girada a la Cámara alta para continuar su tratamiento legislativo.
El proyecto ingresó al Congreso como Mensaje 137/2026 y propone una readecuación del régimen de subsidios a los consumos residenciales de gas natural en zonas frías. La discusión es especialmente sensible para la Patagonia, porque el beneficio fue creado originalmente para compensar a regiones donde el consumo de gas es más alto por razones climáticas.
Cómo se trató en comisión
El debate se realizó en un plenario conjunto de las comisiones de Energía y Combustibles y Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados. Allí expuso la secretaria de Energía de la Nación, María Carmen Tettamanti, quien defendió la reforma con el argumento de que el sistema actual subsidia a usuarios de una amplia región del país sin distinguir nivel de ingresos.
Según la información oficial de Diputados, la funcionaria sostuvo que el Estado nacional destina alrededor de $500.000 millones para sostener el régimen vigente y planteó que el esquema debe ser reordenado para focalizar la asistencia en quienes realmente la necesitan y en las zonas de mayor severidad climática.
Durante el tratamiento también hubo planteos críticos de legisladores patagónicos y opositores. Uno de los puntos centrales fue si la reforma mantendrá el impacto actual del beneficio en la factura o si, al modificar la base de cálculo, el descuento final que recibe el usuario será menor.
El proyecto obtuvo dictamen de mayoría con el acompañamiento del oficialismo y bloques aliados. Según la cobertura parlamentaria, el despacho reunió 46 firmas. Unión por la Patria presentó un dictamen de minoría con 31 firmas, mientras que Provincias Unidas impulsó otro despacho de minoría con 4 firmas.
No se trató de una votación en el recinto, sino de una instancia de comisión. El dictamen de mayoría será la base que el oficialismo buscará llevar al recinto de Diputados, con una posible sesión prevista para el miércoles 20 de mayo.
Qué se mantiene
El proyecto no elimina a la Patagonia del régimen de Zona Fría. De acuerdo con el texto enviado por el Ejecutivo, el Fondo Fiduciario seguirá financiando compensaciones para los consumos de la Región Patagónica, el departamento de Malargüe, en Mendoza, y la región de la Puna en el norte de nuestro país.
También se mantendría la cobertura para la venta de cilindros, garrafas, gas licuado de petróleo y gas propano comercializado a granel en esas regiones.
Para los hogares patagónicos, esto significa que la región continuaría reconocida dentro del esquema diferencial por sus condiciones climáticas y su mayor consumo energético. La propia secretaria de Energía sostuvo en comisión que la zona fría tradicional mantendría el subsidio porque consume entre 4 y 7 veces más gas que el resto del país.
Qué se modifica
El cambio más importante está en la forma de calcular el beneficio.
Actualmente, la Ley 27.637 establece para la zona fría tradicional un beneficio equivalente al 50% de los cuadros tarifarios plenos establecidos por ENARGAS. Ese punto es clave porque el descuento vigente se vincula al cuadro tarifario y no solamente al precio del gas.
Con el proyecto del Gobierno, la compensación pasaría a aplicarse sobre el precio del gas natural y del gas propano indiluido por redes que comercializan los productores. En términos prácticos, el eje dejaría de estar puesto en el cuadro tarifario completo y pasaría a concentrarse en uno de los componentes de la factura.
Una boleta de gas no está integrada únicamente por el gas consumido. También incluye transporte, distribución, cargos e impuestos. Por eso, si la bonificación se calcula solo sobre el precio del gas, el alivio final que llega al usuario podría ser menor que el esquema actual.
Otro punto relevante es que el proyecto plantea que los beneficios para la Patagonia, Malargüe y la Puna serán determinados por el Poder Ejecutivo Nacional o por la autoridad de aplicación, con las modalidades que se definan en la reglamentación. Ese aspecto genera preocupación porque el porcentaje y la forma final de aplicación podrían quedar menos fijados por ley y más sujetos a decisiones administrativas posteriores.
Qué pasaría con las zonas incorporadas en 2021
La reforma también revisa la ampliación del régimen aprobada en 2021. Esa modificación incorporó nuevas regiones del país bajo criterios bioambientales, lo que extendió el beneficio a más usuarios residenciales.
El Gobierno sostiene que esa ampliación incrementó el costo fiscal del sistema y llevó el subsidio a zonas que, según su criterio, no tienen condiciones climáticas equivalentes a las de la Patagonia, Malargüe o la Puna.
Con el nuevo proyecto, esas zonas dejarían de tener un beneficio generalizado por ubicación geográfica. En su lugar, la bonificación adicional por Zona Fría quedaría limitada a usuarios residenciales que estén inscriptos en el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) y cumplan con los criterios socioeconómicos definidos por el Gobierno.
En concreto, la reforma mantiene un criterio territorial para la región de la Patagonia, Malargüe y la Puna, pero aplica un criterio social para las zonas que fueron incorporadas en 2021.
Por qué importa en la Patagonia
Para las provincias patagónicas, el debate no se reduce a una discusión técnica. El gas tiene un peso directo en la vida cotidiana de las familias, los comercios, las instituciones y las actividades productivas. En muchas localidades, calefaccionar una vivienda no es una cuestión de confort, sino una necesidad básica durante buena parte del año.
Por eso, el punto más sensible no es si la Patagonia seguirá o no dentro del régimen. El proyecto la mantiene incluida. La discusión de fondo es cómo se calculará el beneficio y cuánto descuento llegará efectivamente a la factura final.
Si la reforma avanza, la región conservaría el reconocimiento como zona de mayor consumo energético, pero con una modalidad distinta de aplicación del subsidio. Esa letra chica será clave para medir el impacto real sobre los hogares patagónicos.
Ahora el debate pasará al recinto de Diputados. Si la Cámara baja aprueba el proyecto, la iniciativa será enviada al Senado. Hasta entonces, la Zona Fría seguirá siendo uno de los temas tarifarios más importantes para la Patagonia, porque define cómo se compensará el mayor consumo de gas en una región donde el clima sigue marcando la economía cotidiana de las familias.
En qué etapa está
El proyecto tiene dictamen de mayoría en comisiones de Diputados. Todavía no fue aprobado por la Cámara baja ni pasó al Senado.
Cuándo podría tratarse
El oficialismo buscaría llevarlo al recinto el miércoles 20 de mayo.
Qué se mantiene
La Patagonia, Malargüe y la Puna seguirían dentro del régimen de Zona Fría.
Qué cambia
El beneficio pasaría a calcularse sobre el precio del gas y no sobre el cuadro tarifario pleno.
Qué preocupa
Si el descuento se aplica solo sobre el gas consumido, el impacto final en la factura podría ser menor, porque la boleta también incluye transporte, distribución, cargos e impuestos.
Cómo salió el dictamen
El despacho de mayoría reunió 46 firmas. Unión por la Patria presentó un dictamen de minoría con 31 firmas y Provincias Unidas otro con 4.





