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Allen, Valcheta y San Antonio: cómo será la obra que llevará el gas de Vaca Muerta hasta el mar

Nicolás Muñoz

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mayo 19, 2026
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El gasoducto Tratayén-San Antonio tendrá casi 473 kilómetros, demandará dos años de construcción y será una infraestructura clave para abastecer el proyecto de GNL de Southern Energy en el Golfo San Matías. La obra se desarrollará en etapas y pondrá en movimiento al Alto Valle, la Región Sur y la costa rionegrina, con impacto en empleo, servicios, logística y controles ambientales.

La obra que busca conectar el gas de Vaca Muerta con la costa rionegrina empieza a mostrar su verdadera dimensión territorial. No se trata solamente de un caño enterrado entre Neuquén y San Antonio Oeste o «sólo caños tirados en el mar» como dijo un diputado nacional: será una infraestructura de gran escala, con plantas, estaciones, válvulas, sistemas de control, obradores, movimiento de maquinaria y una demanda de mano de obra y servicios que atravesará buena parte de Río Negro.

Según datos recopilados por Energía 360, el Gasoducto Dedicado Tratayén-San Antonio tendrá una extensión aproximada de 472,5 kilómetros, de los cuales 443,5 kilómetros atravesarán territorio rionegrino. Su capacidad nominal será de 28 millones de metros cúbicos diarios, volumen destinado a abastecer a las unidades flotantes de licuefacción Hilli Episeyo y MKII, que Southern Energy prevé instalar en el Golfo San Matías para producir y exportar GNL.

La obra fue presentada por San Matías Pipeline S.A, sociedad vinculada al desarrollo exportador de Southern Energy. Como informó Energía 360, la construcción del gasoducto fue adjudicada a la UTE integrada por Víctor Contreras y SICIM, mientras que OPS será protagonista de la planta compresora asociada al sistema y Baker Hughes aportará tecnología de compresión para la estación de Allen.

El desarrollo estará vinculado a dos grandes etapas productivas. La primera fase estará asociada a la unidad flotante Hilli Episeyo, con una capacidad nominal de producción de 2,4 millones de toneladas anuales de GNL. La segunda etapa sumará la unidad MKII, que agregará otros 3,5 millones de toneladas anuales. Con ambas unidades en funcionamiento, el esquema de Southern Energy buscará consolidar una salida exportadora de gas natural licuado desde el Golfo San Matías.

Además de esas etapas productivas, la obra tendrá fases propias de desarrollo. Primero vendrá la etapa constructiva, que incluirá apertura de pista, movimiento de suelo, soldadura y tendido de caños, cruces especiales, construcción de la planta compresora, instalación de válvulas, obradores, caminos de acceso, pruebas hidráulicas y puesta en marcha. Luego llegará la etapa operativa, cuando el ducto comience a transportar gas natural hacia San Antonio Oeste. Finalmente, el proyecto también contempla una etapa futura de cierre y abandono, con procedimientos ambientales y de seguridad previstos para ese escenario.

El plazo estimado para la construcción completa del Gasoducto Dedicado es de 24 meses. Los trabajos incluirán el tendido del ducto, la instalación de válvulas de seccionamiento, trampas lanzadoras y receptoras de scraper, sistemas de control y seguridad, una planta compresora intermedia y una terminal de medición en cercanías de San Antonio Oeste.

Uno de los puntos más importantes será Allen. Allí se prevé la instalación de una planta compresora que permitirá sostener la presión necesaria para que el gas pueda recorrer todo el trayecto hasta la costa atlántica. En términos simples: esa infraestructura será clave para que el sistema funcione de manera continua y pueda garantizar el abastecimiento al proyecto de GNL.

Desde el Alto Valle, la traza avanzará hacia el sudeste, atravesará sectores rurales y tendrá como referencia a distintas ciudades intermedias antes de llegar al área de San Antonio Oeste. En ese recorrido, localidades como Allen, General Roca, Villa Regina, Valcheta, Las Grutas y San Antonio Oeste pueden quedar vinculadas al movimiento de obra, la logística, la contratación de servicios, el alojamiento, el transporte, los talleres, estaciones de servicio y proveedores locales.

La demanda laboral será uno de los aspectos sensibles. La obra requerirá mano de obra directa para la construcción del ducto y de sus instalaciones complementarias, pero también puede generar empleo indirecto en actividades asociadas: transporte, gastronomía, hospedaje, mantenimiento, servicios generales, seguridad, insumos y apoyo logístico. La clave estará en que las localidades cercanas puedan prepararse para captar parte de esa actividad.

La obra también obliga a mirar la infraestructura existente. El traslado de caños, equipos, maquinaria y personal demandará rutas en condiciones, accesos operativos y coordinación territorial. Por eso, el gasoducto no solo debe analizarse como una obra energética, sino también como un proyecto que pondrá presión sobre la logística regional.

Otro punto relevante es Valcheta, que aparece como una referencia territorial dentro del corredor hacia la costa. Su ubicación la convierte en una ciudad intermedia importante entre el Alto Valle y San Antonio Oeste, especialmente por su cercanía a sectores rurales y a la traza que descenderá hacia el Golfo San Matías.

El desarrollo también deberá convivir con controles ambientales, arqueológicos y paleontológicos. La obra prevé estudios sobre suelo, agua, aire, flora, fauna, usos del suelo, patrimonio arqueológico y paleontológico, además de medidas de gestión ambiental y social para la etapa de construcción, operación, cierre y abandono.

En ese esquema, sectores como Fuerte Argentino y áreas cercanas al corredor atlántico aparecen como zonas donde cualquier movimiento de suelo deberá realizarse con protocolos específicos ante posibles hallazgos de valor patrimonial o científico.

La infraestructura también contará con tecnología de monitoreo y control remoto. El sistema prevé instalaciones de seguridad, válvulas, sistemas de comunicación y mecanismos de operación que permitirán controlar el funcionamiento del ducto durante su etapa operativa.

La obra muestra que el futuro exportador de Río Negro no se jugará solamente frente al mar. También se construirá tierra adentro: en Allen, donde el gas deberá recuperar presión; en las ciudades intermedias que acompañarán la logística; en la Región Sur, que será atravesada por una nueva infraestructura energética; y en San Antonio Oeste, donde el gas de Vaca Muerta comenzará su camino hacia los mercados internacionales.

Para Río Negro, el desafío será que esta obra no sea solo una infraestructura de paso, sino una oportunidad concreta para generar empleo, servicios, proveedores locales y mayor participación de las comunidades en el nuevo corredor energético que empieza a unir Vaca Muerta con el Golfo San Matías.

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