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Arena para Vaca Muerta: por qué la calidad puede pesar más que los 1.300 kilómetros de distancia

Nicolás Muñoz

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agosto 4, 2026
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Un análisis elaborado por Roberto Lino Blanco explica por qué la industria volvió a priorizar las arenas de Entre Ríos frente a los recursos de cercanía de Río Negro y Neuquén. La respuesta combina geología, comportamiento de los pozos e infraestructura logística, pero también deja abierto el debate sobre el futuro de las arenas patagónicas.

La arena utilizada en la fractura hidráulica suele analizarse como un problema de distancia y transporte. Desde esa perspectiva, llevar el material desde Entre Ríos hasta Vaca Muerta parece difícil de justificar: el recorrido hasta la zona de Añelo es de aproximadamente 1.300 kilómetros, mientras que algunos depósitos de Río Negro y Neuquén se encuentran a menos de 200 kilómetros de los yacimientos.

Sin embargo, la cercanía no alcanza para definir si una arena es conveniente. También deben evaluarse la resistencia del grano, su forma, el contenido de finos y arcillas y, fundamentalmente, su capacidad para mantener abiertas las fracturas durante toda la vida productiva del pozo.

Esa es la tesis central del informe elaborado por Roberto Lino Blanco, especialista en desarrollo de negocios y logística del sector Oil & Gas, quien analiza por qué la industria argentina volvió a inclinarse por la arena premium de Entre Ríos y por qué el modelo utilizado en la cuenca Permian de Estados Unidos no puede trasladarse automáticamente a Vaca Muerta.

¿Para qué se utiliza la arena?

Durante la fractura hidráulica se inyectan agua, aditivos y arena a alta presión para generar pequeñas fisuras en la formación. Cuando finaliza la inyección, la presión natural de la roca intenta cerrar esos canales.

La función de la arena es actuar como agente de sostén o apuntalante: sus granos quedan alojados dentro de las fracturas y evitan que se cierren por completo. De esta manera, el petróleo y el gas pueden circular hacia el pozo.

Por eso, no se trata solamente de colocar arena dentro de la roca. El material debe conservar su integridad frente a presiones muy elevadas. Cuando los granos se rompen o se deforman, producen partículas más pequeñas que obstruyen los canales y reducen la conductividad de la fractura.

En términos sencillos, una arena económica puede terminar resultando costosa si pierde resistencia y reduce la cantidad de hidrocarburos que el pozo puede recuperar.

Entre Ríos y la ventaja de la geología

De acuerdo con Blanco, las arenas de Ibicuy, en Entre Ríos, son el resultado de procesos fluviales y eólicos que actuaron durante extensos períodos. El transporte natural realizado por el río produjo abrasión, selección granulométrica y redondeamiento de los granos.

El informe señala que se trata de una arena compuesta aproximadamente por un 86% de cuarzo, un 12% de feldespatos y un 2% de fragmentos líticos. Presenta además bajos niveles de minerales pesados, finos y arcillas.

Su mayor redondez y esfericidad le permiten soportar mejor las cargas. Un grano redondeado distribuye la presión de una manera más uniforme que uno anguloso, cuyas aristas constituyen puntos débiles frente al aplastamiento.

Las arenas provenientes de la Línea Sur rionegrina y de otros sectores de la Cuenca Neuquina tienen una génesis diferente. En términos generales, presentan mayor angulosidad, menor esfericidad y una proporción superior de finos y arcillas, por lo que requieren procesos más intensivos de lavado y atrición.

El autor aclara que esto no significa que todo el recurso patagónico sea inadecuado. Existen depósitos con condiciones relativamente favorables y una marcada variabilidad entre canteras. El punto es que la calidad promedio y, especialmente, el techo técnico de parte del recurso conocido se ubicarían por debajo de las exigencias que hoy plantea el reservorio.

Por qué el ejemplo del Permian no es directamente trasladable

Uno de los principales argumentos utilizados para impulsar las arenas de cercanía fue la experiencia del Permian, en Estados Unidos.

Durante años, las operadoras estadounidenses transportaron arena premium desde Wisconsin, Illinois y Minnesota hasta las zonas productoras de Texas. Desde 2017, comenzaron a reemplazarla por la denominada in-basin sand, obtenida dentro de la propia cuenca, principalmente en las dunas de Kermit y Monahans.

La reducción de distancias permitió ahorrar entre US$300.000 y US$500.000 por pozo. Pero, según explica Blanco, existe una diferencia decisiva: la arena cercana del Permian no solamente estaba próxima a los pozos, sino que también reunía condiciones técnicas aceptables.

La acción del viento durante miles de años redondeó los granos, eliminó parte de los finos y mejoró su esfericidad. En malla 40/70, su resistencia al aplastamiento ronda los 7.000 psi, frente a valores de entre 8.000 y 11.000 psi para la arena premium conocida como Northern White.

El informe recuerda además el caso de la arena Brady Brown, producida en el centro de Texas. Aunque estaba más cerca que la Northern White, su resistencia aproximada de 6.000 psi terminó dejándola fuera del mercado.

El antecedente demuestra que, incluso en Estados Unidos, la proximidad no fue suficiente cuando el material no alcanzó el desempeño requerido.

Vaca Muerta soporta un campo de esfuerzos diferente

La tercera explicación se encuentra dentro de la propia formación.

Blanco sostiene que Vaca Muerta no es un equivalente geomecánico del Permian. La diferencia no depende únicamente de la profundidad de los pozos, sino del régimen de esfuerzos al que está sometida la roca.

La Cuenca Neuquina atravesó procesos tectónicos compresivos asociados con la formación de la Cordillera de los Andes. Como consecuencia, la roca está sometida a elevados esfuerzos horizontales. A esa condición se suma una importante sobrepresión interna, con gradientes señalados en el documento de entre 0,80 y 0,90 psi por pie.

Mientras la presión del reservorio permanece alta, el esfuerzo efectivo sobre los granos de arena puede mantenerse relativamente moderado. En esa primera etapa, una arena de menor resistencia podría mostrar resultados aceptables.

El problema aparece con el paso del tiempo. A medida que el pozo produce, la presión de poro disminuye y aumenta la carga efectiva sobre el apuntalante. Un material que funcionaba correctamente durante los primeros 90 días puede comenzar a romperse o perder capacidad de sostén varios años después.

Por esa razón, el análisis no debería limitarse al caudal inicial del pozo. También debe contemplar la producción acumulada y el comportamiento de las fracturas durante períodos prolongados.

Menor recuperación, no solamente mayor declinación

El documento establece una distinción importante. Cuando la arena pierde capacidad de sostén, el problema no es simplemente que el pozo decline más rápido.

La consecuencia sería una pérdida de conductividad: las fracturas se cierran de manera progresiva y parte del petróleo o del gas queda atrapada en la roca sin poder llegar al pozo.

Según Blanco, la comparación de pozos completados con arena premium, mezclas de distintos orígenes y arena de cercanía habría mostrado que estos últimos registran una pérdida no inferior al 20% de las reservas recuperables.

El dato, sin embargo, proviene de un análisis interno de la industria que no fue difundido en forma completa ni auditado públicamente por terceros independientes. Esa limitación es reconocida por el propio autor y resulta relevante para interpretar el debate.

El contrapunto de Río Negro

La posición del Gobierno de Río Negro es que no existe documentación técnica pública que descarte la aptitud del recurso provincial. También sostiene que la expansión de Vaca Muerta volverá a generar demanda para las arenas de cercanía.

El informe consigna además que otras compañías continúan empleando material local, en algunos casos combinado con arena proveniente de otras provincias. Esto permite pensar que la solución no necesariamente debe plantearse como una elección absoluta entre una arena y otra.

Las mezclas pueden diseñarse según el tamaño del grano, las características del pozo, la etapa de la fractura y la presión esperada. Bajo esa lógica, las arenas patagónicas podrían conservar un espacio dentro de la cadena, aunque no necesariamente como reemplazo total del recurso entrerriano.

Neuquén busca su propia arena de cercanía

El trabajo también identifica un proceso que recién comienza. Vista y Phoenix están utilizando arena extraída en territorio neuquino, principalmente en la zona de Cerro Bandera.

Vista incorporó además el procesamiento del material en sus instalaciones de Bajada del Palo. Las canteras se encuentran aproximadamente entre 100 y 200 kilómetros de las locaciones, una distancia que podría generar una ventaja logística considerable.

La limitación actual sería la escala. De acuerdo con el documento, la producción neuquina se mantiene por debajo de las 20.000 toneladas mensuales, volumen suficiente para uno o dos pozos de baja intensidad. Por el momento funciona como complemento de la arena entrerriana y no como un sustituto integral.

Para Blanco, la evaluación deberá realizarse con indicadores de largo plazo. La pregunta no es solamente si la arena permite fracturar un pozo, sino si puede mantener su desempeño cuando disminuya la presión del reservorio y aumente el esfuerzo sobre los granos.

Un problema de infraestructura que seguirá creciendo

La decisión de utilizar arena entrerriana traslada el desafío hacia la logística. El documento estima que aproximadamente el 90% del material se transporta actualmente por camión.

Con una demanda eventual de 10 millones de toneladas anuales y una carga promedio de 32 toneladas por unidad, serían necesarios alrededor de 320.000 viajes por año, equivalentes a unos 26.700 mensuales y cerca de 876 diarios.

Considerando dos viajes semanales por camión en el corredor entre Entre Ríos y la Cuenca Neuquina, el sistema requeriría aproximadamente 3.100 unidades dedicadas de manera permanente al transporte de arena.

Ese volumen permite comprender por qué el debate ya no se limita a la calidad del recurso. También involucra el ferrocarril, las rutas, los centros de almacenamiento y las posibles alternativas marítimas.

Entre las opciones mencionadas aparecen la conformación de un consorcio ferroviario, el transporte en buques graneleros hacia San Antonio Oeste, el almacenamiento en cabeceras logísticas y una mayor integración de toda la cadena de abastecimiento.

Calidad y cercanía no deberían ser conceptos opuestos

El análisis de Roberto Lino Blanco plantea que la industria no eligió la arena entrerriana a pesar de los 1.300 kilómetros de distancia, sino porque considera que su mayor calidad permite preservar la productividad y el factor de recuperación de los pozos.

La experiencia internacional demuestra que las arenas de cercanía pueden transformar la economía de una cuenca, pero solamente cuando cumplen las exigencias técnicas del reservorio. En el Permian, la proximidad coincidió con un recurso de calidad suficiente. En Vaca Muerta, esa combinación todavía se encuentra en proceso de búsqueda y validación.

El desafío para la Argentina será evitar una falsa oposición entre calidad y logística. Si la arena premium continúa siendo necesaria, deberá construirse un sistema multimodal capaz de transportarla con menores costos y riesgos. Al mismo tiempo, los nuevos recursos de Río Negro y Neuquén deberán evaluarse con ensayos independientes y datos productivos de largo plazo.

En definitiva, la mejor arena no será solamente la que esté más cerca ni la que presente el menor precio en cantera. Será aquella que, considerando procesamiento, transporte y comportamiento dentro de la roca, permita recuperar la mayor cantidad posible de hidrocarburos durante toda la vida útil del pozo.

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