El intendente Daniel Hernández aseguró en «Energía 360 Radio» que el municipio ya forma parte del primer anillo de crecimiento del desarrollo no convencional. Destacó la expansión del Parque Industrial, el movimiento de hasta 7.500 vehículos diarios hacia Vaca Muerta y las inversiones que comienzan a radicarse en la localidad. También advirtió sobre el aumento del costo de vida, el valor de la tierra y la necesidad de preservar el perfil productivo del valle irrigado.
Campo Grande atraviesa una transformación marcada por el avance de Vaca Muerta y el crecimiento de la actividad hidrocarburífera sobre el norte de Río Negro. Su ubicación, atravesada por las rutas 151 y 69 y a unos 60 kilómetros de los principales desarrollos no convencionales, convirtió al municipio en uno de los puntos estratégicos para la logística, los servicios y las nuevas inversiones vinculadas al sector energético.
El intendente Daniel Hernández sostuvo en Energía 360 Radio, por LU18 AM 640, que la localidad comenzó a sentir de manera directa un proceso que hasta hace algunos años parecía concentrado casi exclusivamente del otro lado del río, en Neuquén.
“Río Negro con Campo Grande le abre la puerta al no convencional en la provincia, que es sumamente importante para nosotros. Phoenix hoy está generando entre el 35% y el 38% de todo el petróleo que produce la provincia”, afirmó.
El jefe comunal hizo referencia al desarrollo que lleva adelante Phoenix Global Resources en las áreas Mata Mora y Confluencia, ubicadas en territorio rionegrino, donde se produjo uno de los primeros avances significativos de la explotación no convencional en la provincia.
La transformación también puede medirse por el tránsito que atraviesa diariamente el municipio.
“Por Campo Grande pasan alrededor de 7.000 a 7.500 vehículos diarios con destino a Vaca Muerta. La Ruta 69 nos lleva directo al corazón del yacimiento, a tan solo 60 kilómetros”, explicó Hernández.
Campo Grande está integrado por Villa Manzano, San Isidro, Sargento Vidal y El Labrador. Esa ubicación geográfica, muy próxima al desarrollo hidrocarburífero neuquino y rionegrino, comenzó a modificar la dinámica económica de todo el municipio.
Un Parque Industrial que comenzó a despertar
Uno de los cambios más visibles se produjo en el Parque Industrial de Campo Grande. El predio, de 96 hectáreas, había sido inaugurado en 2015, pero durante varios años no consiguió concretar operaciones de venta de tierras.
Según Hernández, el punto de inflexión llegó a partir de cambios normativos impulsados desde el municipio y de beneficios provinciales destinados a atraer inversiones.
“Teníamos un parque industrial inaugurado en 2015 y no habíamos logrado vender ninguna hectárea. A partir de mucho trabajo legislativo, transparencia y el apoyo del gobierno provincial con beneficios fiscales, logramos vender 40 hectáreas”, señaló.
Actualmente, de acuerdo con los datos aportados por el intendente, entre 12 y 13 empresas ya eligieron Campo Grande para desarrollar diferentes actividades, principalmente relacionadas con servicios, logística e insumos para la industria energética.
Entre los casos mencionados destacó a Facility Energy, vinculada al mercado del GLP.
“Facility Energy se instaló en nuestro parque industrial con una primera inversión de 4 millones de dólares y está arrancando una segunda etapa de otra inversión de 4 millones de dólares más”, detalló.
También confirmó la llegada de una compañía relacionada con la provisión de arena, un insumo estratégico para las operaciones de fractura hidráulica.
“Una empresa arenera importante compró 24 hectáreas en Campo Grande. Hoy tenemos entre 12 y 13 empresas que apostaron, eligieron a Campo Grande y ya están radicadas”, indicó.
El objetivo del municipio es aprovechar su ubicación para dejar de ser solamente un corredor hacia los yacimientos y convertirse en una base para empresas que presten servicios y agreguen valor alrededor de Vaca Muerta.
Cuando los recursos empiezan a volver en infraestructura
Hernández también planteó uno de los reclamos históricos de las localidades cercanas a las áreas productoras: cómo transformar la renta generada por petróleo y gas en infraestructura visible para las comunidades.
“Antes uno tenía la sensación de que los millones de dólares que genera Vaca Muerta no los veía impactar en la zona. Hoy vemos que la realidad está cambiando”, sostuvo.
Como ejemplos mencionó la repavimentación de la Ruta Provincial 69, la construcción de dársenas destinadas al control y pesaje del tránsito pesado, la ampliación del hospital y diferentes obras de infraestructura urbana.
“Nuestra Ruta 69 se está repavimentando con dársenas de pesaje, nuestro hospital se va a ampliar… la provincia está atenta y ves que estos recursos vuelven a cada una de las localidades”, afirmó.
El intendente destacó además que Campo Grande cuenta con una cobertura de servicios públicos que, según señaló, alcanza incluso a amplios sectores rurales.
“Campo Grande tiene una particularidad en materia de servicios: gran parte de la zona rural tiene gas y energía trifásica. Además terminamos obras para que San Isidro y todo Campo Grande tengan el 100% de cobertura en cloacas”, aseguró.
La integración con Neuquén
El crecimiento asociado a Vaca Muerta también comenzó a borrar algunas fronteras administrativas en términos económicos y logísticos.
Campo Grande mantiene una relación directa con San Patricio del Chañar y con otras localidades neuquinas que forman parte del mismo corredor productivo.
Hernández destacó en ese sentido la articulación entre los gobiernos de Río Negro y Neuquén y consideró que el desarrollo energético abre la posibilidad de construir una agenda regional más amplia.
“Se da una vinculación y una mirada más federal entre los gobernadores. Vemos que lo que genera el gas y el petróleo no son solamente caños que atraviesan la provincia: es infraestructura que genera trabajo, mano de obra, valor agregado y la posibilidad de tener un puerto en la provincia de Río Negro”, expresó.
La reflexión apunta a uno de los cambios estructurales que atraviesa actualmente Río Negro: pasar de ser territorio de tránsito de la producción de Vaca Muerta a participar también de su extracción, transporte, procesamiento, logística y exportación.
“El gran desafío de los intendentes que nos tocará gobernar esta metrópoli es empezar a tener miradas en común, como la muy buena relación que tenemos nosotros con San Patricio del Chañar en Neuquén”, sostuvo.
El otro lado del crecimiento: tierra, alquileres y costo de vida
Pero la expansión de la actividad también genera tensiones.
El intendente reconoció que el crecimiento hidrocarburífero está presionando sobre el precio de la tierra, los alquileres y el costo general de vida.
Uno de los ejemplos más concretos está en el valor de las hectáreas próximas a los corredores viales.
“El valor histórico de una hectárea en producción sin el fenómeno de Vaca Muerta rondaba los 10.000 dólares. Hoy, sobre la Ruta 69 o la 61, el valor de una hectárea puede rondar los 40.000 dólares”, afirmó Hernández.
La diferencia salarial entre quienes consiguen ingresar a la actividad petrolera y quienes permanecen en los sectores económicos tradicionales también forma parte de la nueva realidad.
Para Hernández, la respuesta debe pasar por la capacitación de la población local.
“Es un fenómeno que trae un impacto en el costo de vida y en los alquileres, pero nuestro desafío es invertir en capacitar a nuestros jóvenes y a la gente de Campo Grande para que tenga acceso real a este mercado laboral de salarios calificados”, señaló.
Ese proceso incluye formación en oficios y competencias vinculadas con las necesidades que presentan las empresas que comienzan a instalarse en el corredor energético.
Vaca Muerta y el desafío de no perder el valle
El crecimiento petrolero plantea además otra discusión estratégica para Campo Grande: cómo incorporar una nueva matriz económica sin desplazar las actividades que históricamente construyeron la identidad productiva de la zona.
El municipio posee producción de cerezas de exportación, frutos secos, viñedos, bodegas y otras actividades vinculadas al valle irrigado.
“El gran desafío es tratar de mantener un equilibrio entre lo avasallante que es esta actividad hidrocarburífera y el cuidado de nuestro valle irrigado”, advirtió Hernández.
Para el intendente, la mirada no puede limitarse a las próximas décadas de expansión de Vaca Muerta.
“Vaca Muerta será una coyuntura de 70 u 80 años, pero tenemos que pensar qué le vamos a dejar a la región después de este fenómeno, manteniendo el cuidado de nuestras ricas zonas irrigadas, nuestras bodegas, cerezas y frutos secos”, expresó.
La definición sintetiza uno de los principales desafíos que comienza a enfrentar el norte de Río Negro.
Campo Grande está dejando de observar Vaca Muerta desde la periferia para convertirse en parte directa de su expansión. La llegada de empresas, el crecimiento del tránsito, las inversiones industriales y las obras de infraestructura muestran el impacto económico del fenómeno.
El próximo paso será conseguir que ese crecimiento se traduzca en empleo local, infraestructura permanente y diversificación productiva, evitando que el desarrollo hidrocarburífero termine desplazando las actividades tradicionales de una región que mucho antes del petróleo ya tenía una identidad económica propia.





