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El Brent aflojó, pero la baja no llegaría de inmediato a los surtidores argentinos

Nicolás Muñoz

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junio 30, 2026
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La caída del crudo internacional abrió expectativas sobre una posible reducción en los precios de la nafta y el gasoil. Sin embargo, el mercado local todavía arrastra el efecto del esquema de amortiguación que aplicaron las petroleras para evitar subas bruscas durante los meses de mayor tensión internacional.

La baja del Brent a nivel internacional volvió a poner bajo análisis el precio de los combustibles en Argentina. Después de semanas marcadas por la volatilidad del crudo, producto de la tensión geopolítica en Medio Oriente, el barril retrocedió y se ubicó cerca de los US$70/73. La pregunta que se impone ahora es directa: ¿puede bajar la nafta y el gasoil en los surtidores argentinos?

La respuesta, al menos en el corto plazo, no parece ser automática. Aunque el precio internacional del petróleo es una variable central para la formación de precios, el mercado local tiene una dinámica propia. En Argentina inciden también el tipo de cambio, la carga impositiva, los biocombustibles, los costos de refinación, la logística y la estrategia comercial de las principales compañías refinadoras.

Durante los meses de mayor presión internacional, YPF —que funciona como referencia para el resto del mercado— aplicó un esquema de “buffer” o amortiguación para evitar que las subas del Brent se trasladaran de manera plena e inmediata al surtidor. Ese mecanismo permitió contener aumentos más fuertes en un contexto de crudo caro, pero también generó una diferencia entre el precio local y el valor teórico que hubiese correspondido con un traslado completo de la suba internacional.

Por eso, ahora que el Brent comenzó a retroceder, las petroleras no necesariamente trasladarán esa baja de forma inmediata. Primero buscarán recomponer parte del margen resignado durante el período de mayor tensión. En otras palabras: así como la suba internacional no llegó completa al consumidor, la baja tampoco se reflejaría de manera directa en el corto plazo.

De acuerdo con datos relevados por medios especializados, el esquema de amortiguación permitió que la nafta súper se mantuviera en torno a los $2.000 entre abril y junio, aun cuando el crudo atravesó fuertes movimientos. La expectativa del sector es que, si el Brent se mantiene estable en valores más bajos y el tipo de cambio no registra saltos bruscos, podría abrirse margen para una corrección más adelante. Pero antes de una baja, el escenario más probable es una etapa de estabilidad en los surtidores.

El antecedente inmediato es la decisión comunicada por YPF en mayo, cuando la compañía aplicó un ajuste del 1% y extendió por 45 días el mecanismo de estabilización para no trasladar los sobresaltos internacionales al precio final de los combustibles. Ese esquema fue presentado como una herramienta para suavizar la volatilidad del Brent y sostener previsibilidad en el mercado interno.

A nivel global, la caída del petróleo respondió a la reducción de los temores sobre restricciones de oferta y a una mayor calma en torno al flujo de crudo por zonas estratégicas como el Estrecho de Ormuz. En ese contexto, el Brent volvió a niveles más bajos tras haber escalado durante el pico de incertidumbre geopolítica.

Para Argentina, el nuevo escenario abre una ventana de alivio, pero no garantiza una baja inmediata. Si el Brent se consolida cerca de los US$70 por barril, las refinadoras tendrán menos presión de costos hacia adelante. Sin embargo, la evolución del dólar será determinante: una depreciación del peso puede neutralizar parte del beneficio que genera la caída del crudo internacional.

También será clave el componente impositivo. Los combustibles en Argentina tienen una carga tributaria relevante, por lo que cualquier actualización de impuestos puede compensar o reducir el impacto de una baja en el petróleo. A esto se suma el peso de los biocombustibles, cuya incidencia también forma parte de la estructura de costos de la nafta y el gasoil.

En el sector entienden que el sendero más probable será de prudencia. Las petroleras evitarían movimientos bruscos y observarán la evolución del Brent durante las próximas semanas. Si el crudo se mantiene bajo, el tipo de cambio acompaña y no hay nuevas actualizaciones impositivas de peso, podría aparecer margen para una baja moderada. Pero si alguna de esas variables se mueve en sentido contrario, el precio en surtidor podría seguir estable o incluso registrar nuevos ajustes.

La lectura de fondo es que el mercado argentino de combustibles entró en una etapa de transición. El Brent aflojó, pero el surtidor todavía no refleja plenamente ese movimiento porque antes debe desarmarse el colchón que se utilizó para amortiguar la suba anterior.

Por eso, la baja internacional del petróleo mejora las expectativas, pero no alcanza por sí sola para anticipar una reducción inmediata en la nafta y el gasoil. En el corto plazo, el escenario más consistente es de precios contenidos, con posibilidad de correcciones más adelante si el mercado internacional confirma una tendencia sostenida a la baja.

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