Antes de subir a un buque, el crudo producido en Vaca Muerta debe recorrer cientos de kilómetros por una extensa red de oleoductos. Hoy una de sus grandes rutas atraviesa Río Negro y continúa hacia Puerto Rosales y Puerto Galván, en el área de Bahía Blanca. Con el VMOS, Punta Colorada se incorporará como una nueva puerta directa al Atlántico. E360 reconstruye la Ruta del Petróleo para entender por dónde sale y cómo cambiará el mapa exportador argentino.
Vaca Muerta produce cada vez más petróleo, pero entre un pozo en Neuquén y un buque que parte hacia Estados Unidos, Europa o Asia existe una enorme infraestructura que pocas veces se ve.
El petróleo no sale directamente del yacimiento hacia el mar.
Primero tiene que ser recolectado, ingresar a los sistemas de transporte, atravesar estaciones de bombeo, recorrer cientos de kilómetros por oleoductos, llegar a instalaciones de almacenamiento y, finalmente, ser transferido a una terminal desde donde puede cargarse en un buque.
Ese recorrido conforma lo que podemos llamar la Ruta del Petróleo de Vaca Muerta.
Actualmente, uno de los principales caminos conecta la producción de la Cuenca Neuquina con Allen, en Río Negro, y desde allí continúa hacia el este mediante el sistema troncal de Oldelval hasta el área de Bahía Blanca.
En ese extremo existen hoy dos alternativas para la salida del crudo hacia el Atlántico: Puerto Rosales y Puerto Galván. A esa estructura se sumará una tercera gran puerta cuando entre en funcionamiento el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y el petróleo pueda ser despachado directamente desde Punta Colorada, sobre la costa rionegrina.
Así se está modificando el mapa petrolero argentino.
El viaje comienza en Vaca Muerta
El primer tramo de la ruta ocurre dentro de la propia Cuenca Neuquina.
Los barriles producidos en áreas como Loma Campana y en los distintos desarrollos del norte, centro y sur de Vaca Muerta ingresan a redes de recolección y oleoductos que permiten concentrar el crudo antes de incorporarlo a los grandes corredores troncales.
El sistema de Oldelval cuenta con más de 1.700 kilómetros de ductos y conecta distintas zonas productivas de Neuquén con Río Negro, La Pampa y Buenos Aires. La propia compañía lo define como una red integrada que comienza en áreas como Rincón de los Sauces y Plaza Huincul y termina sobre el Atlántico.
Dentro de esa arquitectura, Allen es uno de los nodos decisivos.
Allí convergen volúmenes provenientes de la Cuenca Neuquina y comienza el gran corredor que atraviesa el norte de la Patagonia rumbo al sur bonaerense.
De Allen al Atlántico: el gran corredor de Oldelval
Desde Allen, el petróleo continúa por el sistema troncal Allen–Puerto Rosales.
Son aproximadamente 525 kilómetros de infraestructura que atraviesan Río Negro, La Pampa y Buenos Aires antes de llegar al área portuaria de Bahía Blanca. Durante los últimos años, Oldelval amplió fuertemente esta red mediante su Proyecto Duplicar para acompañar el crecimiento de Vaca Muerta.
La ampliación llevó la capacidad del corredor desde unos 36.000 hasta aproximadamente 86.000 metros cúbicos diarios, equivalentes a más de 540.000 barriles por día de capacidad física de transporte.
Esto permite entender por qué Allen aparece como una pieza central en el mapa.
Desde allí comienza la gran autopista que durante años fue prácticamente indispensable para trasladar el crecimiento petrolero de Vaca Muerta hacia el Atlántico.
Pero al final de ese recorrido ya no existe una sola alternativa.
Puerto Rosales: la gran terminal actual
El destino histórico del oleoducto troncal de Oldelval es Puerto Rosales, en el partido bonaerense de Coronel Rosales.
La propia documentación financiera de Oldelval lo identifica como el principal punto de descarga del sistema Allen–Puerto Rosales.
Allí, el petróleo puede almacenarse antes de ser transferido hacia la infraestructura marítima y cargado en buques tanque.
La ampliación del sistema permitió que Puerto Rosales ganara escala al mismo tiempo que Vaca Muerta aumentaba su producción.
Durante los últimos años comenzaron a operar allí embarcaciones cada vez mayores, incluyendo buques tipo Suezmax, capaces de movilizar grandes cargamentos de crudo hacia mercados internacionales.
En otras palabras, cuando un barril de Vaca Muerta sale hoy por Puerto Rosales, su recorrido puede sintetizarse así:
Vaca Muerta → sistema de captación → Allen → Oldelval → Puerto Rosales → buque → mercado internacional.
Pero desde fines de 2025 existe otra alternativa en el mismo corredor.
Puerto Galván también forma parte de la Ruta del Petróleo
En noviembre de 2025, Oldelval y Trafigura inauguraron un nuevo oleoducto de derivación desde el troncal Allen–Puerto Rosales hacia la Refinería Bahía Blanca.
La obra tiene 11 kilómetros de extensión y 14 pulgadas de diámetro, y demandó una inversión superior a US$30 millones.
Ese ducto permite derivar petróleo del sistema principal hacia las instalaciones de Trafigura y, desde allí, acceder a la infraestructura marítima de Puerto Galván, dentro del complejo portuario de Bahía Blanca.
Oldelval señaló expresamente que la conexión incorpora una nueva vía de evacuación hacia el Atlántico y mejora la flexibilidad exportadora de la Cuenca Neuquina.
Por eso, decir que todo el petróleo transportado por el corredor termina exclusivamente en Puerto Rosales ya no refleja por completo la realidad.
Hoy existen dos alternativas en el área bonaerense:
Puerto Rosales, como principal terminal del sistema, y Puerto Galván, mediante la derivación hacia Bahía Blanca.
La ruta actual puede resumirse entonces de la siguiente manera:
Vaca Muerta → Allen → sistema Oldelval → Puerto Rosales / Puerto Galván → Atlántico.
¿Por qué hace falta otra ruta?
Porque Vaca Muerta está produciendo más rápido de lo que históricamente podía crecer la infraestructura.
Durante los primeros años del shale, el gran desafío era demostrar que la roca podía producir petróleo de manera competitiva.
Hoy el problema es diferente.
Las empresas saben producirlo. El desafío es sacarlo de la cuenca.
Si aumentan los pozos y las plantas de tratamiento pero no crecen al mismo ritmo los oleoductos, estaciones de bombeo, tanques y terminales marítimas, aparece un cuello de botella.
Por eso Argentina atraviesa una etapa de expansión sin precedentes de su infraestructura petrolera.
Oldelval completó Duplicar.
Ahora avanza Duplicar Norte para aumentar la llegada de petróleo desde el norte de la Cuenca Neuquina hacia Allen.
Y, en paralelo, se construye la obra que modificará de manera más profunda el mapa exportador: VMOS.
VMOS abrirá una nueva ruta directamente hacia Río Negro
El Vaca Muerta Oil Sur no reemplazará al sistema de Oldelval.
Lo complementará.
Su objetivo es sumar una nueva autopista de gran capacidad que permita enviar directamente parte del crecimiento futuro de la producción hacia Punta Colorada, en el Golfo San Matías.
En lugar de continuar desde Allen hacia La Pampa y Buenos Aires, el nuevo corredor se dirige hacia el sudeste de Río Negro.
El trazado tiene a Allen y Chelforó como puntos estratégicos y desde allí continúa atravesando territorio rionegrino hasta alcanzar la zona de Sierra Grande y Punta Colorada.
La web oficial del proyecto define a VMOS como un sistema destinado a conectar Vaca Muerta con una nueva terminal marítima de exportación en Río Negro.
La diferencia puede entenderse fácilmente mirando el mapa.
Ruta actual hacia Buenos Aires:
Vaca Muerta → Allen → Oldelval → Puerto Rosales / Puerto Galván.
Nueva ruta hacia Río Negro:
Vaca Muerta → Allen/Chelforó → VMOS → Punta Colorada.
No es una ruta contra la otra.
Son corredores complementarios que permitirán incrementar la capacidad total de evacuación de la Cuenca Neuquina.
Punta Colorada será una terminal pensada desde cero para exportar
VMOS no termina simplemente cuando el oleoducto llega al mar.
En Punta Colorada se construye un enorme complejo de almacenamiento y despacho que incluye seis tanques, estaciones de bombeo, infraestructura terrestre, ductos submarinos y sistemas de carga offshore.
El petróleo llegará desde Vaca Muerta, será almacenado en tierra y posteriormente continuará mediante cañerías mar adentro hasta las monoboyas.
Allí podrán posicionarse grandes petroleros para recibir el crudo.
El diseño de la terminal permitirá trabajar con buques VLCC —Very Large Crude Carriers—, embarcaciones utilizadas internacionalmente para transportar enormes volúmenes de petróleo y que resultan particularmente eficientes para viajes de larga distancia.
La infraestructura marítima es una de las grandes diferencias de Punta Colorada: el proyecto fue concebido desde su origen como una plataforma destinada a exportar grandes volúmenes directamente al mercado internacional.
¿Cuándo saldrá el primer petróleo desde Río Negro?
Este es uno de los puntos donde el cronograma fue modificándose a medida que avanzó la construcción.
La web institucional de VMOS todavía muestra una puesta en marcha temprana durante 2026. Sin embargo, la actualización más reciente difundida por Energía 360 a partir de información brindada por YPF ubica la primera carga entre fines de 2026 y comienzos de 2027.
La primera etapa permitirá comenzar a evacuar del orden de 180.000 a 190.000 barriles diarios, mientras posteriormente la capacidad crecerá de forma progresiva.
YPF proyectó que el sistema podría alcanzar alrededor de 550.000 barriles diarios durante 2027, mientras el diseño admite expansiones posteriores cercanas a los 700.000 barriles diarios.
Ese salto explica por qué VMOS es mucho más que un nuevo oleoducto.
Es la infraestructura que permitirá acompañar una parte sustancial del próximo crecimiento de la producción.
Tres puertas para mirar hacia el Atlántico
Con la entrada en operaciones de Punta Colorada, el mapa exportador del petróleo de Vaca Muerta será mucho más diversificado.
Puerto Rosales continuará siendo una pieza fundamental del corredor histórico de Oldelval.
Puerto Galván aportará una alternativa adicional desde Bahía Blanca mediante la conexión inaugurada por Oldelval y Trafigura.
Y Punta Colorada incorporará una nueva terminal de gran escala directamente sobre la costa rionegrina.
El petróleo podrá encontrar así distintos caminos hacia los mercados internacionales.
Esa diversificación aumenta la capacidad total de transporte y exportación, pero también suma flexibilidad al sistema.
No todos los barriles deberán recorrer exactamente el mismo camino ni terminar necesariamente en la misma terminal.
Allen se convierte en la gran bisagra del petróleo
En este nuevo escenario, Allen adquiere todavía más relevancia.
Durante décadas fue un nodo importante para transportar petróleo desde Neuquén hacia Buenos Aires.
Ahora se ubica en el punto donde comienza a configurarse una red más compleja.
Por un lado, continuará la circulación hacia el este mediante Oldelval.
Por otro, el crecimiento de la infraestructura permitirá alimentar el corredor hacia Punta Colorada.
En términos logísticos, Allen comienza a convertirse en una de las grandes bisagras de la Ruta del Petróleo de Vaca Muerta.
A esto se suma Duplicar Norte, actualmente en construcción, que permitirá incorporar mayores volúmenes provenientes de las áreas del norte de la Cuenca Neuquina.
El resultado será una red donde distintos corredores convergen y luego vuelven a abrirse hacia diferentes destinos.
Río Negro deja de ser solamente territorio de paso
Para Río Negro, VMOS representa un cambio estructural.
La provincia ya era parte central de la logística petrolera.
El petróleo de Vaca Muerta atraviesa su territorio desde hace años y Allen constituye un nodo histórico del sistema.
Pero hasta ahora la mayor parte de esos barriles seguía camino hacia Buenos Aires antes de llegar al mar.
Con Punta Colorada ocurrirá algo diferente.
El petróleo atravesará Río Negro y saldrá al mundo directamente desde la costa rionegrina.
La provincia será simultáneamente territorio de transporte, almacenamiento y exportación.
Ese es uno de los grandes cambios que muestra la nueva Ruta del Petróleo.
Del pozo al buque: así se exporta el petróleo de Vaca Muerta
El proceso parece complejo, pero puede resumirse de manera sencilla.
El petróleo nace en los pozos de Vaca Muerta.
Luego ingresa a instalaciones donde es acondicionado y concentrado.
Desde allí pasa a oleoductos que lo trasladan hacia los grandes nodos del sistema.
Actualmente, una parte importante llega hasta Allen y continúa por Oldelval hacia Puerto Rosales o puede derivarse hacia Puerto Galván.
Cuando el VMOS entre en servicio, otra porción creciente podrá dirigirse desde la Cuenca Neuquina hacia Punta Colorada.
Finalmente, el crudo será almacenado y transferido hacia grandes buques que lo llevarán a refinerías y compradores de otros países.
Ese es el recorrido que existe detrás de una frase que suele repetirse de manera mucho más sencilla: “Argentina exporta petróleo de Vaca Muerta”.
Entre el pozo y el barco hay cientos de kilómetros de infraestructura.
Y esa infraestructura está cambiando rápidamente.
Hasta hace poco, el mapa tenía una gran flecha apuntando hacia el área de Bahía Blanca.
Ahora aparece una segunda dirección hacia la costa rionegrina.
Puerto Rosales, Puerto Galván y Punta Colorada comienzan a dibujar una nueva geografía exportadora para Vaca Muerta.
Y entender esa Ruta del Petróleo permite comprender por qué el próximo gran salto de la formación neuquina no depende solamente de cuánto pueda producir, sino también de cuántos barriles Argentina sea capaz de transportar hasta el mar y poner arriba de un buque.





