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El petróleo bajó de los US$80 y encuentra una estabilidad momentánea tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán

Nicolás Muñoz

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Por

junio 17, 2026
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El Brent retrocedió hasta valores que no registraba desde comienzos de marzo, luego de haber superado los US$120 durante los momentos de mayor tensión en Medio Oriente. El mercado comenzó a retirar parte de la prima de riesgo geopolítico, aunque la reapertura efectiva del estrecho de Ormuz y el cumplimiento del entendimiento entre Washington y Teherán siguen siendo determinantes.

Foto Gentileza

El precio internacional del petróleo ingresó en una etapa de estabilidad momentánea después de más de tres meses de fuerte volatilidad provocada por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. El anuncio de un entendimiento preliminar entre Washington y Teherán, que contempla extender el alto el fuego y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz, llevó al Brent nuevamente por debajo de los 80 dólares por barril.

La referencia internacional cerró ayer martes 16 de junio en 78,96 dólares, con una caída cercana al 5%, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) terminó en 76,05 dólares. Ambos marcadores acumularon cuatro ruedas consecutivas en baja y alcanzaron sus menores niveles desde los primeros días de marzo.

Durante las operaciones de hoy miércoles 17 de junio, el Brent se movió alrededor de los 79,50 dólares y el WTI cerca de los 76,50 dólares. La leve recuperación reflejó un mercado más calmo, pero todavía cauteloso frente a las condiciones del acuerdo y a las dificultades que podría atravesar la normalización de las exportaciones desde el Golfo Pérsico.

La cotización actual representa una caída considerable frente a los máximos alcanzados durante el conflicto. Antes del comienzo de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, iniciado el 28 de febrero, el Brent se negociaba cerca de los 70 dólares por barril. El 24 de febrero había cerrado en 70,77 dólares, mientras que el WTI se ubicaba en 65,63 dólares.

El inicio de las operaciones militares y la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz modificaron rápidamente el equilibrio del mercado. En pocos días, el Brent escaló más de un 50% y llegó a negociarse alrededor de los 117 dólares durante la primera quincena de marzo.

El estrecho de Ormuz se convirtió en el principal factor de presión. Por ese corredor marítimo circula cerca de una quinta parte del petróleo comercializado internacionalmente, además de una porción significativa de las exportaciones mundiales de Gas Natural Licuado. Su cierre efectivo obligó a varios productores del Golfo a reducir entregas y generó temores sobre una escasez prolongada.

El 9 de marzo, el petróleo registró una de las mayores subas desde el comienzo de la crisis. El Brent avanzó cerca de un 25% durante la jornada y se aproximó a los 117 dólares, después de acumular una suba cercana al 28% durante la semana anterior.

A fines de ese mismo mes, la ampliación del conflicto hacia otros puntos de Medio Oriente volvió a impulsar los precios. El 30 de marzo, el Brent alcanzó durante la rueda los 116,89 dólares y terminó en 112,78 dólares, mientras que el WTI cerró en 102,88 dólares, su mayor valor desde 2022.

La tensión llegó a otro punto crítico hacia fines de abril. El mercado internacional llegó a superar momentáneamente los 120 dólares y algunas referencias alcanzaron valores superiores a los 126 dólares por barril, los más altos en aproximadamente cuatro años. Para ese momento, el Brent prácticamente había duplicado su valor respecto de los niveles anteriores al conflicto.

El salto no respondió únicamente a la producción iraní. La principal preocupación era que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Kuwait y Qatar tampoco pudieran colocar con normalidad su petróleo y sus productos energéticos en el mercado internacional debido al bloqueo marítimo.

Durante mayo, los precios continuaron elevados, aunque comenzaron a mostrar una mayor sensibilidad frente a cada señal diplomática. El 18 de mayo, el Brent cerró en 112,10 dólares y el WTI en 108,66 dólares, ante nuevas advertencias sobre el agotamiento de los inventarios mundiales y la falta de avances concretos para reabrir Ormuz.

Tres días después, el Brent retrocedió hasta 102,58 dólares, mientras que el WTI terminó en 96,35 dólares. Esa caída respondió a expectativas de negociación entre Estados Unidos e Irán, aunque todavía no existía un entendimiento formal.

La volatilidad quedó nuevamente reflejada el 27 de mayo, cuando el Brent perdió más del 5% y cerró en 94,29 dólares. El WTI cayó hasta 88,68 dólares. La posibilidad de un acuerdo comenzó entonces a retirar parte de la prima geopolítica incorporada al precio.

Sin embargo, los avances y retrocesos diplomáticos mantuvieron al mercado inestable. El 31 de mayo, el Brent volvió a subir hasta 94,98 dólares y el WTI a 92,16 dólares, después de conocerse nuevas dificultades en las conversaciones y mayores riesgos de escalada militar.

El 2 de junio, el Brent alcanzó los 96 dólares, su mayor cierre en una semana, mientras que el WTI terminó en 93,76 dólares. Los operadores reaccionaban ante la incertidumbre sobre la respuesta iraní a una propuesta estadounidense y a la continuidad del cierre de Ormuz.

En los días siguientes, la cotización comenzó a estabilizarse en la franja de los 90 a 95 dólares. El 8 de junio, el Brent cerró en 94,25 dólares y el WTI en 91,30 dólares, pese a haber registrado subas superiores al 5% durante la jornada.

Dos días después, una nueva amenaza estadounidense de intensificar los ataques contra Irán volvió a presionar los valores. El 10 de junio, el Brent terminó en 93,10 dólares y el WTI en 90,03 dólares.

El cambio de tendencia se profundizó a partir del 11 de junio, cuando Estados Unidos canceló una serie de ataques programados y comenzaron a conocerse avances diplomáticos. Ese día, el Brent cayó hasta 90,38 dólares y el WTI retrocedió a aproximadamente 87,70 dólares.

El 12 de junio, la referencia europea volvió a perder terreno y cerró en 87,33 dólares. El mercado comenzó a interpretar que existía una posibilidad concreta de alcanzar un alto el fuego y habilitar nuevamente el tránsito marítimo por Ormuz.

La caída se aceleró luego del anuncio del entendimiento preliminar. Entre el viernes 12 y el martes 16 de junio, el Brent acumuló un retroceso superior al 15% y terminó debajo de los 80 dólares por primera vez desde que comenzó la guerra.

La baja responde principalmente a que los operadores comenzaron a retirar del precio la denominada prima de riesgo geopolítico. Durante el conflicto, el barril incorporó un valor adicional vinculado con la posibilidad de que una parte considerable del suministro mundial quedara fuera del mercado.

El entendimiento entre Estados Unidos e Irán plantea extender durante 60 días el alto el fuego, iniciar una nueva etapa de conversaciones sobre el programa nuclear iraní y avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz. También podría permitir que Teherán retome exportaciones con menores restricciones si Washington flexibiliza parte de las sanciones.

El mercado anticipa que la reapertura del corredor marítimo permitiría liberar cargamentos retenidos, recuperar progresivamente las exportaciones de los países del Golfo y reincorporar mayores volúmenes de petróleo iraní. Esa expectativa explica la velocidad de la caída, aun cuando la normalización física todavía no se concretó.

La estabilidad actual, sin embargo, debe ser considerada provisoria. El acuerdo todavía requiere definiciones políticas, mecanismos de implementación y garantías de seguridad. Además, el tránsito de buques petroleros por Ormuz continúa siendo limitado.

La recuperación completa de los flujos podría demorar varios meses. Las compañías navieras y aseguradoras deberán evaluar las condiciones de navegación, la presencia de riesgos militares, los costos de cobertura y el estado de la infraestructura energética afectada.

También será necesario restablecer pozos, terminales, refinerías y sistemas logísticos que redujeron o interrumpieron sus operaciones durante el conflicto. Por ese motivo, la baja del precio se produjo con mayor rapidez que la recuperación efectiva de la oferta.

A la expectativa de mayores suministros se suma una demanda internacional debilitada. Los precios elevados, las tasas de interés y la desaceleración de algunos mercados asiáticos redujeron las previsiones de consumo energético para 2026.

La Agencia Internacional de Energía advirtió que el conflicto provocó una fuerte contracción de la demanda, especialmente en Asia y Medio Oriente. La Administración de Información Energética de Estados Unidos también estimó que la menor actividad económica contribuirá a limitar nuevas subas del barril.

El escenario que comienza a delinearse combina, por lo tanto, una posible recuperación gradual de la oferta con una demanda menos dinámica. Esa combinación podría sostener al Brent en niveles inferiores a los registrados durante los momentos más críticos de la guerra.

No obstante, cualquier incumplimiento del acuerdo, demora en la apertura de Ormuz o nuevo enfrentamiento militar podría reincorporar rápidamente la prima geopolítica y volver a impulsar las cotizaciones.

Para la Argentina, la caída presenta efectos contrapuestos. Un barril más bajo contribuye a reducir las presiones sobre los combustibles, el transporte, la inflación y el costo de importación de determinados productos energéticos.

Al mismo tiempo, disminuye el valor potencial de las exportaciones de petróleo y puede afectar los ingresos de las productoras, las provincias hidrocarburíferas y el Estado nacional. El impacto dependerá de cuánto dure la baja y del nivel en el que finalmente se estabilice el mercado.

Para Vaca Muerta, un Brent cercano a los 80 dólares continúa siendo un precio favorable para la producción y las exportaciones. Sin embargo, una caída prolongada hacia la franja previa al conflicto, ubicada entre los 65 y los 70 dólares, reduciría los márgenes y obligaría a las compañías a revisar costos, ritmos de perforación y planes de inversión.

El mercado dejó atrás, al menos de manera momentánea, los valores extremos registrados durante marzo, abril y mayo. La cotización volvió a niveles más cercanos a los existentes al comienzo de la guerra, pero todavía permanece por encima del promedio previo al conflicto.

La verdadera estabilidad dependerá de que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se sostenga, que el estrecho de Ormuz recupere su operación regular y que la oferta de los países del Golfo vuelva efectivamente al mercado. Hasta que eso ocurra, la baja representa una señal de alivio, aunque no el cierre definitivo de la crisis energética.

Barril Brent Estados Unidos Geopolítica Golfo Pérsico Irán Ormuz Petróleo WTI

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