La cooperativa eléctrica de Neuquén denunció que uno de sus gerentes recibió mensajes de la Embajada estadounidense en los que se advirtió sobre posibles restricciones de visas para sus directivos. Washington cuestiona los proyectos tecnológicos que CALF analiza desarrollar con la compañía china Huawei, entre ellos un centro regional de datos y soluciones para ciudades inteligentes. La entidad pidió explicaciones formales al embajador Peter Lamelas.
La competencia estratégica entre Estados Unidos y China abrió un nuevo frente en la Patagonia y alcanzó directamente a una de las principales distribuidoras eléctricas de la región. La Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén, conocida como CALF, denunció haber recibido una advertencia vinculada con los proyectos que analiza desarrollar junto con la empresa tecnológica china Huawei.
Según informó Clarín, al menos 18 integrantes de la conducción de la cooperativa podrían quedar expuestos a restricciones o a la eventual revocación de sus visas para ingresar a Estados Unidos si la entidad avanza con iniciativas que amplíen la presencia de Huawei en Argentina.
El planteo no estuvo acompañado, hasta el momento, por una resolución pública del Departamento de Estado ni por una notificación formal de cancelación de visas. La advertencia habría llegado mediante mensajes de WhatsApp enviados al teléfono de un gerente de CALF por un funcionario del área de Asuntos Económicos de la Embajada estadounidense.
En esas comunicaciones se habría mencionado una nueva política de Washington destinada a restringir o revocar visas a empresarios y directivos que contribuyan a expandir las operaciones de Huawei. También se consultó expresamente si existía la posibilidad de interrumpir las gestiones que la cooperativa neuquina mantenía con la compañía asiática.
Frente a esa situación, CALF envió una nota formal al embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, para solicitar precisiones sobre la autenticidad, el alcance y los fundamentos de los mensajes recibidos.
La cooperativa señaló que necesita conocer si la comunicación representa una posición oficial del Gobierno estadounidense y cuáles serían concretamente los “límites” que Washington considera que la institución podría haber cruzado.
Qué proyectos analizan CALF y Huawei
La relación entre CALF y Huawei tomó mayor impulso después de una misión institucional realizada por autoridades de la cooperativa a China a fines de abril de 2026.
Durante esa visita, la delegación neuquina recorrió instalaciones tecnológicas y mantuvo reuniones con representantes de Huawei para analizar una alianza orientada a la transformación digital de Neuquén.
Uno de los proyectos centrales es la posible construcción de un centro regional de datos o datacenter, una infraestructura destinada al almacenamiento, procesamiento y administración de información digital.
La iniciativa también contempla la adquisición de equipamiento y la evaluación de soluciones tecnológicas vinculadas con redes de telecomunicaciones, servicios digitales, movilidad urbana, gestión del tránsito, planificación territorial y sistemas inteligentes para ciudades.
A comienzos de julio, representantes de Huawei participaron junto con CALF en la presentación de distintas propuestas ante autoridades de Neuquén. Los proyectos recibieron inicialmente una respuesta favorable y se produjeron avances técnicos y acuerdos de intención, aunque las partes aclararon que todavía no se firmaron contratos definitivos.
Este punto resulta relevante: la controversia diplomática surgió mientras las iniciativas permanecían en una etapa de análisis y negociación, sin que hasta ahora se haya concretado una adjudicación o una contratación vinculante.
La respuesta de la Embajada estadounidense
Consultada sobre el episodio, la Embajada de Estados Unidos evitó confirmar o desmentir el contenido puntual de las comunicaciones, con el argumento de que no realiza comentarios sobre gestiones diplomáticas privadas.
Sin embargo, su vocero transmitió una definición que respaldó, en términos generales, la política mencionada en los mensajes.
“El ingreso a Estados Unidos es un privilegio, no un derecho”, sostuvo la representación diplomática al recordar la posición del secretario de Estado, Marco Rubio.
La Embajada agregó que el Gobierno estadounidense “defiende activamente sus intereses de seguridad nacional” y revisa permanentemente los requisitos de elegibilidad para otorgar o mantener visas.
“Las personas y entidades cuyas acciones socaven la seguridad de Estados Unidos no gozarán del privilegio de viajar a Estados Unidos”, fue la respuesta difundida desde la representación diplomática.
El embajador Peter Lamelas, según reconstruyó Clarín, rechazó que el planteo deba interpretarse como una intervención sobre la soberanía argentina y sostuvo que Washington analiza el caso desde la perspectiva de su propia seguridad nacional.
Desde esa posición, Estados Unidos se atribuye la facultad soberana de decidir quién puede ingresar a su territorio, aunque el método utilizado generó cuestionamientos porque la eventual restricción migratoria estaría siendo presentada como una herramienta para influir sobre una decisión comercial y tecnológica que se desarrolla dentro de Argentina.
Por qué Estados Unidos cuestiona a Huawei
Huawei ocupa desde hace años un lugar central en la disputa tecnológica entre Washington y Beijing.
Estados Unidos sostiene que la participación de compañías chinas en redes de telecomunicaciones, infraestructura digital, servicios en la nube y centros de procesamiento de datos puede generar riesgos de ciberseguridad, espionaje o acceso indebido a información estratégica.
La empresa china ha rechazado reiteradamente esas acusaciones y afirma que no entrega información de sus clientes a ningún gobierno ni permite accesos encubiertos a través de sus equipos.
Huawei es uno de los principales fabricantes mundiales de infraestructura de telecomunicaciones y también participa en el desarrollo de redes de fibra óptica, tecnología 5G, computación en la nube, inteligencia artificial, almacenamiento de información y generación renovable.
La ofensiva estadounidense contra la compañía no comenzó con este episodio. En julio de 2020, el Departamento de Estado anunció restricciones de visas contra determinados empleados de empresas tecnológicas chinas que, según Washington, brindaban apoyo material a gobiernos responsables de violaciones de derechos humanos. Huawei estuvo expresamente incluida en aquella política.
Además, la empresa permanece alcanzada por distintas restricciones comerciales estadounidenses que limitan su acceso a componentes, semiconductores y tecnologías desarrolladas en Estados Unidos.
Durante la actual administración de Donald Trump, esa competencia se profundizó y comenzó a extenderse con mayor intensidad hacia América Latina, particularmente sobre proyectos de telecomunicaciones, cables submarinos, inteligencia artificial, centros de datos e infraestructura considerada crítica.
Un conflicto que alcanza al corazón energético de la Patagonia
El caso adquiere una dimensión especial porque CALF no es solamente una cooperativa local. Es una de las distribuidoras eléctricas más importantes de la Patagonia y presta servicios en una ciudad que funciona como centro administrativo, operativo y logístico de Vaca Muerta.
Neuquén capital concentra sedes empresariales, proveedores petroleros, organismos públicos, universidades, centros de formación y servicios vinculados con el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales.
En ese contexto, la infraestructura digital y la protección de datos tienen una importancia creciente. El desarrollo de Vaca Muerta requiere redes eléctricas robustas, telecomunicaciones de alta capacidad, procesamiento de información en tiempo real, automatización, inteligencia artificial y sistemas de control para instalaciones industriales.
Para Washington, la eventual participación de Huawei en un centro regional de datos ubicado en esa zona podría adquirir una relevancia estratégica superior a la de un acuerdo tecnológico convencional.
Sin embargo, no se informó públicamente que el proyecto de CALF contemple administrar datos operativos de las petroleras, información confidencial de Vaca Muerta o sistemas vinculados con instalaciones críticas de hidrocarburos. Vincular directamente el proyecto con el acceso a información de las operadoras constituye, por ahora, una hipótesis geopolítica y no un hecho comprobado.
En Vaca Muerta operan empresas estadounidenses como Chevron y Continental Resources, además de compañías de servicios petroleros y proveedores tecnológicos de ese país. Esa presencia explica parte del interés de Washington sobre la seguridad de la infraestructura digital regional, aunque no prueba que los proyectos de CALF representen por sí mismos una amenaza concreta.
La presión sobre las decisiones tecnológicas
La controversia expone una discusión que excede ampliamente a la cooperativa neuquina: quién define los proveedores tecnológicos de la infraestructura estratégica argentina.
Estados Unidos considera que las redes digitales construidas con tecnología china pueden afectar sus intereses de seguridad. China, por su parte, acusa a Washington de utilizar argumentos de ciberseguridad para impedir la competencia de sus empresas y preservar el predominio tecnológico estadounidense.
Argentina queda en medio de esa disputa. El país necesita inversiones, financiamiento y equipamiento para modernizar sus redes eléctricas, energéticas y de telecomunicaciones, pero al mismo tiempo enfrenta presiones para alinearse con alguno de los dos grandes bloques.
La decisión sobre qué tecnología incorporar debería contemplar evaluaciones técnicas, económicas y de seguridad informática, junto con reglas transparentes de contratación, protección de datos y control estatal.
Un centro de datos puede almacenar información pública, comercial o sensible. Por ese motivo, la nacionalidad del proveedor no debería ser el único criterio de análisis. También deben estudiarse la arquitectura del sistema, el lugar donde se alojarán los datos, las condiciones de acceso, la propiedad del software, la posibilidad de realizar auditorías independientes y la capacidad de reemplazar al proveedor en el futuro.
Un antecedente regional
La utilización de las visas como mecanismo de presión no sería completamente inédita en América Latina.
Estados Unidos aplicó medidas similares en países de la región contra funcionarios o dirigentes relacionados con decisiones que favorecían la participación de compañías chinas en infraestructura tecnológica.
En febrero de 2026, Washington revocó las visas del ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Chile, Juan Carlos Muñoz, y de dos asesores, a quienes acusó de comprometer la seguridad regional por su intervención en una propuesta para construir un cable submarino entre Chile y Hong Kong.
El Gobierno chileno presentó una nota de protesta y calificó la decisión como unilateral, mientras la Embajada estadounidense sostuvo que cada país tiene el derecho soberano de determinar quién puede ingresar a su territorio.
El episodio muestra que las restricciones migratorias comenzaron a formar parte de una estrategia diplomática más amplia para desalentar la participación china en sectores que Estados Unidos considera estratégicos.
Qué puede suceder ahora
CALF espera una respuesta formal a la nota enviada al embajador Lamelas. Mientras tanto, no se informó que la cooperativa haya cancelado las conversaciones con Huawei ni que haya recibido una notificación oficial sobre la revocación de visas.
Tampoco se conoce una intervención pública de la Cancillería argentina o del Gobierno nacional para pedir explicaciones por el episodio.
La continuidad del proyecto dependerá de las decisiones que adopte el Consejo de Administración de CALF, de las condiciones técnicas y económicas que ofrezca Huawei y de las autorizaciones regulatorias que puedan requerirse.
El conflicto deja planteado un interrogante central para el futuro de la infraestructura argentina: cómo incorporar tecnología, financiamiento y capacidad de procesamiento sin trasladar automáticamente al territorio nacional la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China.
En una región llamada a convertirse en uno de los principales polos energéticos y exportadores del país, la seguridad digital será cada vez más importante. Pero también lo será la capacidad de Argentina para establecer sus propias reglas, exigir transparencia a todos los proveedores y decidir sus inversiones estratégicas en función de sus intereses nacionales.





