La compañía concretó la toma efectiva de las dos concesiones que YPF transfirió en el marco del Plan Andes. Energía 360 había informado días atrás la prórroga por diez años de ambos bloques y los compromisos asociados por más de US$150 millones. Ahora comienza la etapa operativa bajo Venoil, que proyecta superar los 800 trabajadores y profundizar su crecimiento en Mendoza.
Venoil Energía concretó la toma efectiva de Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, en Malargüe, y completó así el traspaso operativo de dos concesiones que pertenecían a YPF y que forman parte de la reorganización de activos convencionales impulsada por la petrolera nacional.
El movimiento representa el paso operativo de un proceso que Energía 360 informó el pasado 17 de septiembre, cuando el Gobierno de Mendoza prorrogó por diez años ambas concesiones y despejó una de las últimas incógnitas que quedaban pendientes después de la cesión desde YPF hacia Venoil.
En aquella instancia, la Provincia extendió la vigencia de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande hasta el 15 de noviembre de 2037, otorgándole al nuevo operador un horizonte de largo plazo para sostener y recuperar producción en dos campos maduros de la Cuenca Neuquina.
Ahora, con el take over concretado, Venoil asume efectivamente la conducción de las operaciones.
De la autorización provincial a la toma efectiva
El cambio de operador comenzó a formalizarse a principios de 2026.
YPF firmó el 15 de enero el acuerdo para transferir ambas concesiones y, posteriormente, el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza autorizó mediante la Resolución 103/2026 la cesión del 100% de las participaciones correspondientes a Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande.
Como ya había informado Energía 360, en junio la Provincia dejó pendiente la definición sobre la extensión de los contratos hasta que quedara perfeccionada la transferencia. Tres meses después, ese paso se completó con la prórroga por diez años.
La toma efectiva anunciada ahora por Venoil cierra ese recorrido administrativo y abre la etapa en la que la empresa deberá transformar los compromisos asumidos en actividad concreta sobre los yacimientos.
La compañía destacó especialmente el trabajo realizado por YPF a lo largo de la historia productiva de ambas áreas y la coordinación mantenida durante la transición para garantizar la continuidad operativa.
“Este take over representa un nuevo salto de escala para Venoil Energía. Nuestro propósito es consolidarnos a través del talento, la eficiencia y la confianza en nuestra cadena de valor”, señaló Gustavo Naves, presidente y CEO de la compañía.
US$150 millones: una inversión proyectada a diez años
Uno de los puntos que requiere mayor precisión es el volumen de inversión.
Los US$150 millones asociados a Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande no corresponden a un desembolso inmediato, sino a un programa previsto para los próximos diez años, dentro del nuevo horizonte de las concesiones.
La información difundida en el proceso de prórroga establece US$91 millones de compromisos firmes y otros US$59 millones correspondientes a actividades contingentes, sujetas a determinadas condiciones técnicas y operativas.
Esa distinción resulta importante porque permite dimensionar correctamente la escala del plan: se trata de una estrategia de recuperación y desarrollo de largo plazo sobre campos convencionales maduros, no de una inversión concentrada en un único ejercicio.
El programa contempla trabajos sobre pozos existentes, intervenciones de workover, recuperación secundaria y mejorada, mejoras de instalaciones y nuevas perforaciones.
El objetivo es atacar el declino natural de los campos y recuperar productividad en activos que llevan décadas en explotación.
El desafío de volver a perforar en campos maduros
La continuidad de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande tiene además una particularidad: en las áreas no se ejecutan nuevas perforaciones desde hace varios años.
Por eso, el nuevo ciclo bajo Venoil no estará enfocado únicamente en sostener lo existente, sino también en recuperar capacidad de inversión sobre campos maduros donde la eficiencia operativa resulta determinante.
La lógica es diferente a la de Vaca Muerta.
Mientras el no convencional se desarrolla mediante grandes programas de perforación horizontal y fractura masiva, los campos maduros requieren intervenciones selectivas, reacondicionamiento de pozos, recuperación secundaria, optimización de instalaciones y una administración estricta de costos.
Ese modelo es precisamente uno de los nichos en los que Venoil viene buscando ampliar su presencia.
Un nuevo actor gana escala en Mendoza
La incorporación de estas operaciones modifica también el tamaño de Venoil.
La empresa informó que actualmente cuenta con alrededor de 340 colaboradores entre Mendoza y Santa Cruz. Con la incorporación de los activos de Malargüe, prevé elevar su dotación a más de 800 trabajadores.
El salto muestra que no se trata solamente de sumar dos concesiones al portafolio, sino de un cambio relevante en la escala operativa de la compañía.
Venoil proyecta además un plan de inversiones por US$229 millones para sus operaciones en Argentina, de los cuales US$206 millones corresponden a Mendoza y US$23 millones a Santa Cruz.
La distribución confirma el peso creciente de la provincia cuyana dentro de la estrategia empresaria.
La salida de YPF y el nuevo mapa del convencional
La transferencia debe leerse también dentro de una transformación más amplia del upstream argentino.
YPF viene reduciendo su exposición a campos convencionales maduros para concentrar una mayor proporción de capital, equipos y capacidad técnica en Vaca Muerta.
Energía 360 viene siguiendo ese proceso. En agosto, por ejemplo, este medio informó la venta de dos clústeres petroleros en Mendoza y La Pampa por US$405 millones, otra operación vinculada con la reorganización de la cartera convencional de la petrolera nacional.
La salida de YPF abre espacio para compañías con estructuras de costos y estrategias diferentes, capaces de concentrarse en campos cuya madurez exige otro tipo de gestión.
Para las provincias productoras, sin embargo, el recambio de operadores plantea un desafío adicional: evitar que la transferencia derive en una aceleración del declino de producción, pérdida de empleo o menor actividad para las empresas de servicios.
Por eso Mendoza viene asociando las cesiones y prórrogas a compromisos específicos de inversión y continuidad.
Mendoza mueve simultáneamente exploración y campos maduros
La incorporación de Venoil forma parte de una estrategia provincial más amplia.
Días antes de informar la prórroga de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande, Energía 360 había dado cuenta de la adjudicación de Atuel Exploración Sur y Río Atuel, con compromisos conjuntos de inversión superiores a US$45 millones.
Son dos movimientos distintos, pero complementarios.
Por un lado, Mendoza intenta atraer capital hacia nuevas áreas con potencial exploratorio. Por otro, busca extender la vida de campos maduros mediante el ingreso de operadores dispuestos a invertir en recuperación productiva.
En ese esquema, Venoil aparece ahora como uno de los actores llamados a tener un papel creciente dentro del convencional mendocino.
De la prórroga al desafío operativo
La noticia del 17 de septiembre había despejado el horizonte contractual: Venoil tendría diez años adicionales para operar ambos bloques y un esquema de inversiones asociado a esa extensión.
La novedad ahora es otra.
Con la toma efectiva de Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, la discusión deja de estar exclusivamente en los expedientes y pasa al terreno operativo.
A partir de este momento comenzará a medirse cuánto del plan proyectado se traduce en reactivación de pozos, nuevas perforaciones, recuperación de producción, empleo y movimiento para la cadena de proveedores.
Los US$150 millones previstos para los próximos diez años constituyen el horizonte financiero del proyecto. El verdadero desafío para Venoil será convertir ese compromiso en una nueva etapa productiva para dos campos maduros que cambiaron de manos dentro de una de las mayores reorganizaciones recientes del petróleo convencional argentino.





