El economista Fernando Schpoliansky analizó el aumento del riesgo país y explicó por qué el desarrollo de Vaca Muerta coloca a Río Negro y Neuquén en una situación diferente al resto de Argentina. Advirtió sobre la necesidad de generar valor agregado y evitar una economía con sectores que crecen mientras otros retroceden.
En un escenario de creciente incertidumbre financiera, con el riesgo país argentino por encima de los 900 puntos básicos, el economista Fernando Schpoliansky destacó las oportunidades económicas que atraviesan Río Negro y Neuquén a partir del desarrollo de Vaca Muerta, aunque advirtió que el crecimiento de las actividades extractivas debe ir acompañado por el fortalecimiento de la industria, el comercio, los servicios y la construcción.
Durante una entrevista realizada por el periodista Fernando Velázquez en Canal 10 de Río Negro, Schpoliansky analizó el comportamiento de los mercados internacionales, las dificultades de Argentina para acceder al financiamiento externo y las características del modelo económico nacional.
Uno de los principales conceptos de la entrevista estuvo relacionado con la posición que ocupa la Patagonia norte frente a las dificultades que atraviesan otras regiones del país.
“Neuquén y Río Negro tienen hoy una situación diferente, una ventaja comparativa respecto de otras provincias y otras regiones de nuestro país”, sostuvo el economista.
Según explicó, esa diferencia responde principalmente a la orientación del programa económico nacional, que favorece actividades vinculadas con la extracción y exportación de recursos naturales, como los hidrocarburos, la minería, la producción agropecuaria y la pesca.
En ese escenario, el potencial de Vaca Muerta representa una oportunidad para ambas provincias, tanto por las inversiones vinculadas con la producción de petróleo y gas como por el desarrollo de infraestructura, la incorporación de empresas y la generación de empleo.
“En nuestra zona, Neuquén y Río Negro, está Vaca Muerta, es decir, tenemos un subsuelo con mucho recurso. Entonces generamos más empleo, generamos más empresas privadas, tenemos baja desocupación y efectivamente se está generando una situación distinta de la que ocurre en otras zonas del país”, señaló.
El riesgo de una economía que crece a dos velocidades
Más allá de las oportunidades que ofrece el desarrollo energético, Schpoliansky planteó la necesidad de evitar que el crecimiento quede concentrado exclusivamente en las actividades extractivas.
En ese sentido, sostuvo que las inversiones en petróleo, gas y minería deben complementarse con políticas que permitan sostener y desarrollar los sectores que generan empleo en las ciudades.
“Igual no hay que descuidar las otras actividades económicas, las que son mano de obra intensivas. Ahí tenés los servicios, la industria, la construcción y el comercio”, explicó.
El economista advirtió que, de no existir un equilibrio, Argentina podría profundizar una estructura productiva caracterizada por sectores que avanzan mientras otros experimentan dificultades.
“Tenemos como una economía de dos velocidades, que es lo que tenemos ahora: una economía que va para arriba y otra que va para abajo, que es la de la industria, el comercio y los servicios”, afirmó.
La advertencia adquiere relevancia para Río Negro y Neuquén, donde la expansión de Vaca Muerta abre oportunidades para la participación de proveedores regionales, la incorporación de trabajadores y el desarrollo de nuevas actividades económicas vinculadas con la cadena de valor de los hidrocarburos.
Riesgo país: por qué Argentina enfrenta mayores costos de financiamiento
Durante la entrevista, Schpoliansky también explicó los factores que llevaron al riesgo país argentino hasta los 925 puntos básicos, en medio de un contexto financiero internacional más exigente para las economías emergentes.
El indicador elaborado por JP Morgan mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país y los títulos del Tesoro de Estados Unidos, utilizados como referencia de menor riesgo.
El economista explicó que el aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses, sumado a los antecedentes argentinos de incumplimiento de deuda, reduce el atractivo de los títulos nacionales para los inversores.
“El riesgo país y los bonos trabajan en forma inversa: el riesgo país sube, el valor del bono baja; el valor del bono sube, el riesgo país baja”, detalló.
Con un riesgo país de 925 puntos, los bonos argentinos presentan un diferencial de rendimiento equivalente a 9,25 puntos porcentuales respecto de los estadounidenses.
Schpoliansky señaló que, tomando como referencia un rendimiento cercano al 5% anual de los títulos del Tesoro norteamericano, el costo financiero teórico para Argentina se aproximaría al 14% anual. Se trata de una estimación ilustrativa del costo de financiamiento, no de una tasa garantizada a la que el país pueda acceder.
El dólar como herramienta para contener la inflación
Otro de los puntos abordados fue la política cambiaria del Gobierno nacional y su impacto sobre la competitividad de las empresas argentinas.
Schpoliansky sostuvo que la administración de Javier Milei utiliza la estabilidad del tipo de cambio como una de las herramientas para contener la inflación, aunque esa estrategia genera tensiones con sectores industriales que necesitan mejorar sus condiciones para exportar.
“El gobierno eligió el tipo de cambio como ancla para seguir bajando la inflación. Milei sabe que si devalúa la moneda, el tipo de cambio se traslada a precios, los precios aumentan y generan más inflación”, explicó.
También mencionó la presión que ejerce la evolución de la moneda brasileña sobre la competitividad argentina, considerando que Brasil constituye uno de los principales socios comerciales del país.
Vaca Muerta, GNL y VMOS: una oportunidad para Río Negro
Hacia el final de la entrevista, Schpoliansky volvió a destacar las perspectivas de Río Negro y Neuquén frente al desarrollo de los recursos no convencionales.
El economista vinculó esas oportunidades con las futuras exportaciones de hidrocarburos, la infraestructura que se construye para transportar la producción y los proyectos destinados a industrializar y comercializar el gas natural.
En el caso de Río Negro, destacó especialmente el impacto que podrían tener las iniciativas de gas natural licuado (GNL) y el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), cuya terminal exportadora se desarrolla en Punta Colorada, sobre la costa provincial.
“Río Negro y Neuquén somos una isla, indudablemente tenemos realidades distintas de las que ocurren en otras provincias”, afirmó.
Para Schpoliansky, ese escenario representa una responsabilidad que trasciende los resultados económicos inmediatos y obliga a pensar cómo aprovechar los recursos naturales para impulsar un desarrollo sostenido.
En ese sentido, planteó que existe una oportunidad histórica para ambas provincias y para Argentina, especialmente por las divisas que podrían generar las exportaciones de Vaca Muerta y por el valor agregado asociado a los proyectos de GNL y a la infraestructura petrolera de Río Negro.
El desafío, según se desprende de su análisis, será transformar el crecimiento de la actividad energética en una expansión más amplia de la economía regional, capaz de incorporar empresas, trabajadores y actividades productivas que permitan distribuir los beneficios del desarrollo.
Fuente: entrevista de Fernando Velázquez a Fernando Schpoliansky en Canal 10 Río Negro.





